Ahora la Biblioteca Nacional se llama "Mariano Moreno"

La nueva denominación de la institución es un homenaje al prócer, quién fue el impulsor de su creación en los primeros tiempos de la Revolución de Mayo.

A partir de ayer, la Biblioteca Nacional lleva el nombre "Doctor Mariano Moreno", en homenaje al "gran rescate de valor histórico" de su fundador y uno de los próceres de la Revolución de Mayo González.

En diálogo con la agencia Télam, Horacio González, director de la institución, remarcó la importancia de haber identificado de este espacio con el prócer, "cuyos orígenes son laicos y revolucionarios y la Biblioteca está íntimamente relacionada con la figura de Moreno".

"Los pocos documentos que sobreviven (como el clásico texto de La Gazeta de Buenos Aires) muestran que él fue el fundador, de modo que es el único nombre que goza de unanimidad. Nadie podría sentirse incómodo", explicó González.

A través de la ley 26.807, que fue presentada por los diputados Roy Cortina (FAP) y Raúl Alfonsín (UCR), quedó aprobado el nuevo nombre del edificio. La norma fue sancionada en noviembre por el Congreso Nacional y se promulgó el 8 de enero a través del Boletín Oficial.

Un poco de historia

La Biblioteca Pública de Buenos Aires fue creada por decreto de la Primera Junta de gobierno, el 13 de septiembre de 1810. La primera sede estuvo en la conocida Manzana de las Luces, ubicada en las actuales calles Moreno y Perú.

El entonces secretario Mariano Moreno impulsó la creación de la biblioteca como parte de un conjunto de medidas destinadas a forjar una opinión pública atenta a la vida política y cívica.

El primer fondo editorial provino de la colección privada de un obispo llamado Orellana, que fue expropiada por el propio Moreno y Cornelio Saavedra, al ser juzgado como conspirador contra la Junta. También realizaron diversas donaciones, provenientes del Cabildo Eclesiástico, el Real Colegio San Carlos, Luis José Chorroarín y Manuel Belgrano.

Entre sus bibliotecarios estuvieron hombres claves de la trama cultural: Marcos Sastre, Carlos Tejedor, José Mármol, Vicente Quesada, Manuel Trelles, José Antonio Wilde y Paul Groussac, quien protagonizó el nuevo período de modernización y estabilización, acorde con el clima de época, los años 80 del siglo XIX, cuando la institución toma carácter de Nacional.

La Biblioteca Nacional logró obtener un edificio exclusivo en calle México 564 y durante la gestión de Groussac, de 40 años, se logró que dicho lugar fuera un punto de referencia para el pensamiento argentino, en especial en temas históricos y de crítica literaria.

Durante el siglo XX hubo dos largas gestiones: primero la de Gustavo Martínez Zuviría, autor de libros de venta masiva y difusor de posiciones antisemitas que desplegó una vasta labor de compras bibliográficas, publicación de documentos e intervención en los debates culturales.

Mientras que la segunda dirección fue la del aclamado escritor Jorge Luis Borges. El escritor supo erigirla como tema de pensamiento y literatura, junto al subdirector José Edmundo Clemente, quien además fue muy activo en la construcción del nuevo edificio, ubicado en calle Austria y que antes había alojado a la residencia presidencial en la que convivieron Juan Domingo Perón y Eva Duarte.

La Biblioteca Nacional, ahora llamada Mariano Moreno, posee un patrimonio de excelencia, indispensable para considerar la bibliografía y la hemerografía de la historia nacional y rica en los antecedentes remotos o más mediatos de la formación social, económica y simbólica de la nación.

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