El mal menor: nuevas teorías sobre la figura del diablo

Una biografía de Satanás la larga tradición cristiana que difundió la idea del diablo como oponente de Dios.

Los textos cristianos identifican a Satanás (el príncipe de las tinieblas) con Lucifer, un ángel que por orgullo se rebela contra Dios y, ya caído en desgracia, instiga el pecado más fecundo y persistente de la historia, una estampa que según el historiador no tiene rigor bíblico sino que fue fabricada por los patriarcas de la Iglesia Católica parta atemorizar a los fieles.

¿La administración de Dios? Así llama Kelly a la alta jerarquía celestial, en la que Satanás juega un rol difícil, equiparable con el de Judas cerca de Cristo: le toca poner a prueba la virtud humana, como aparece en el libro de Job.

Filólogo e historiador, el investigador asegura que para rastrear el origen de esta figura mítica hay que remontarse al Nuevo Testamento, donde irrumpe como es una suerte de "burócrata" similar al descrito en el Libro de Job, encargado de la vigilancia del género humano, aunque se trata de un administrador tan embustero que Jesús anuncia su pronta destitución.

El autor esboza el devenir de la fábula y sus consecuencias sobre la civilización, que traduce en una culpa heredada de padres a hijos, la tentadora presencia de un demonio vitalicio y el eterno castigo de los réprobos en las llamas del infierno.

Kelly está convencido de que ésta es la postal canónica que la Iglesia quiere promover, por eso insta a recuperar la "biografía original" del funcionario siempre a punto de ser cesado en los despachos de la Divina Providencia.

Más que el arquetipo del mal, el diablo es apenas un alto burócrata celeste: no es ni enemigo de Dios ni se llamó Lucifer y ni siquiera fue él quien indujo a pecar a Eva y Adán, según traza en su obra Kelly, que ejerce como catedrático en la Universidad de California, siendo un especialista en Cultura Medieval y Renacentista.

 Henry Ansgar Kelly

"Una lectura estricta de la Biblia muestra que Satán es menos como Darth Vader y más y más como un fiscal excesivamente celoso”, sostiene Kelly-. No es tanto una figura orgullosa y enfurecida que se aleja de Dios, como un Joseph McCarthy o J. Edgar Hoover”.

"La intención básica de Satán es descubrir malhechuras y traiciones, por estrictos y poco escrupulosos que sean los medios. Pero así y todo es parte de la administración de Dios”, agrega el investigador.



Y apunta que nada de esto está en la Biblia: “Nadie en el Antiguo Testamento -y a decir verdad, tampoco en el Nuevo Testamento- identifica jamás a la serpiente del Edén con Satanás. La serpiente es sólo el animal más inteligente, y es motivada por la envidia después de que Adán la plantó por Eva”.

Para Kelly, Satanás fue transformado en sinónimo del mal merced a la acción del cristiano Justino de Samaria, mártir del siglo II que fue el primero en argumentar que el diablo se apareció como serpiente para tentar a Eva y Adán, y que al disparar la caída de ellos disparó su propio derrumbe.

Posteriormente, en el siglo III, el teólogo y exégeta Orígenes de Alejandría concluyó que un pasaje del libro de Isaías sólo podía aludir a Satanás, ya que se dice que Lucifer cayó del cielo, aunque según el historiador esto no puede aludir a Satanás, pues en los textos hebreos se llamaba Lucifer al monarca tiránico de Babilonia.

Kelly argumenta que en general los textos bíblicos retratan a Satanás es algo así como el policía malo, que acicatea a los delincuentes amenazándolos con el infierno, mientras que el policía bueno -Jehová en el Antiguo Testamento, Cristo en el Nuevo Testamento- busca llevarlos al bien.

El autor sostiene que religiones como el hinduismo y el budismo también tienen criaturas del mal: en el caso de los hindúes se llman Asuras, las mismas criaturas infernales que los budistas llaman Naraka. Sin embargo, estas creaciones no tienen un rol tan centralizado como el del diablo en la mitología cristiana.

El Islam también tiene un Satanás, llamado Iblis, que como el diablo es un ángel caído pero la diferencia es su tarea: el tacto de los recién nacidos desde el nacimiento hasta la edad adulta se puede escoger entre el bien y el mal.

“A lo largo de todo, Satanás es alguien que trabaja para Dios", quien más adelante en su obra admite que por sólidos que sean sus argumentos, "lo que digo escandalizará a algunas personas".
Opiniones (6)
9 de Diciembre de 2016|14:58
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9 de Diciembre de 2016|14:58
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  1. Saperi, querido, sin ofenderte, sólo tratando de pensar juntos: Hay 100 mil millones de planetas en la Galaxia y 100 mil millones de galaxias en el Universo, teorizándose que, además habría un Multiverso que contiene a muchos de esos universos. ¿Para qué carajo Dios creó semejante despliegue si lo único que le interesaba era el alma de los hombres? No podés seguir negando la evidencia científica querido. Es duro, yo lo sé, pero no somos nada, no venimos de nada y no vamos a ningún lado, simplemente somos un estado de la materia consciente de sí mismo, sin importancia alguna. También considerá que ya han muerto algo así como 70 mil millones de personas, las que estarían o junto a Dios o a Satanás y yo te pregunto ¿para qué están allí? ¿qué hacen? ¿cuál es el motivo de estar al lado de uno o de otro si eso no incide en nada en la historia de nadie ni de nada? ¿O el mundo y el universo ha dejado de ser lo que era?
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  2. Es todo mentira, la señora dice que el diablo se llama Magnetto, y yo le creo.
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  3. Dice Jesús: ??.Los hombres de nuestro tiempo ya no creen en la existencia del infierno. Se han construido un más allá según el propio deseo, de tal modo que sea menos aterrador para su conciencia, merecedora de grandes castigos. Como son discípulos relativamente fieles del Espíritu del Mal, saben que su conciencia retrocedería ante ciertas fechorías, si de verdad creyera en el Infierno tal como lo enseña la Fe, saben que, si cometieran esa fechoría, su conciencia volvería en si misma y, por el remordimiento, llegaría a arrepentirse, por el miedo llegaría a arrepentirse y, arrepintiéndose, encontraría el camino para volver a Mi. Su maldad, que les enseña Satanás ? del que son siervos o esclavos, según su adhesión a los deseos e instigaciones del Maligno -, no admite estos retrocesos y estos regresos. Por eso, anula la creencia en el Infierno tal como es y construye otro ? si es que se decide a hacerlo ? que no es más que una pausa para tomar impulso hacia nuevas elevaciones futuras. ?Yo, Dios Uno y Trino, he dicho que lo que está destinado al Infierno, quedará en él eternamente, porque de esa muerte no se surge a una nueva resurrección. He dicho que ese fuego es eterno y que acogerá a todos los que cometieron escándalos e iniquidades. Y no creáis que esto dure hasta el momento del fin del mundo. No; al contrario, tras la tremenda reseña (el fin del mundo), esa morada de llanto y de tormento se hará más despiadada, porque el infernal solaz que aún se concede a sus huéspedes ? poder dañar a los vivos y ver precipitar en el abismo a nuevos condenados ? ya no será posible y la puerta del abominable reino de Satanás será remachada y clausurada por mis ángeles para siempre, para siempre; será ése un siempre cuyo número de años no tiene número? ?Oh, no podéis imaginar lo que es el Infierno! ?¡Oh, no es un lenguaje metafórico?.Vosotros no sabéis y no creéis. Más en verdad os digo que os convendría más soportar todos los tormentos de mis mártires que una hora de esas torturas infernales?. ?Y vosotros queréis ir allí! ¡Oh hijos, reflexionad sobre esto que os digo! A los enfermos se les da una amarga medicina; a los cancerosos se les cauteriza y cercena el mal. Ésta (lección) es para vosotros, enfermos y cancerosos, medicina y cauterio de cirujano. No la rechacéis. Usadla para sanaros. La vida no dura estos pocos días terrenos. La vida comienza cuando os parece que termina, y ya no acaba más??
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  4. Dice Jesús: ?Entre las muchas cosas que el mundo actual ? henchido de orgullo y de incredulidad ? niega están el poder y la presencia del demonio. Es lógico que el ateísmo que niega a Dios niegue también a Lucifer, aquél a quien Dios creó, el que se rebeló a Dios, el adversario de Dios, el Tentador, el Envidioso, el Astuto, el Incansable, el Simulador de Dios. ¡Oh, hijos que perecéis porque negáis siempre, porque lo negáis todo!, no neguéis la existencia de Satanás. No se trata de patrañas de chismosas, no es una superstición medieval. Es auténtica realidad? Satanás existe. Y no se cansa nunca de obrar. En lo alto, Dios no se cansa nunca de hacer el bien. En las profundidades, Satanás no se cansa nunca de hacer el mal. La palabra del salmo (109) no es una bella frase piadosa, así como no es una bella frase oratoria la palabra del Apóstol (Pedro). ?Ya os lo he dicho: ?No se puede servir conjuntamente a Dios y a Satanás?. No. Donde está el uno, no está el otro. Vuestra vida es un signo de Dios y vuestra vida es un signo de Satanás. Si tenéis la capacidad de reflexionar ? suponiendo que exista aún en vosotros una brizna de alma libre del dominio que mata - , juzgaos y juzgad vuestras obras y las inspiraciones que recibís. Si las consideráis honestas, aunque sea sólo desde el punto de vista humano, decid: ?Aquí puede existir el poder de Dios?. En cambio, si son contrarias a la moral humana y están en las antípodas de la moral sobrehumana, decid: ?Aquí no puede estar Dios; está su Enemigo?.
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  5. ¿Todavìa alguien se toma en serio los dichos de gente casi primate que vivió en aquellas épocas donde el conocimiento era nulo? No me explico cómo puede haber personas tan poco evolucionadas teniendo las herramientas para obtener el conocimiento que hoy se tienen. En fin. Todavía hay infantes intelectuales que creen en los cuentitos de Dios y el diablo y esa sarta de incongruencias. Quizás alguien los deba despertar y explicarles que estamos en un período de la evolución que no permite darse el lujo de ser tan atrasados mentales, por respeto a sí mismo por lo menos.
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  6. No coincido con la aseveración de que la Biblia no asimila a Satanás con la serpiente (obviamente como instrumento de aquél), ya que la misma se encuentra en Apoc. 12:9. Por otra parte los textos de Isaias 14 y Ezequiel 28 tampoco dejan dudas en cuanto al simbolismo en tal sentido. Debe aclararse sin embargo que a diferencia de las filosofías o religiones que creen en la existencia de dos principios (el bien y el mal) para la Biblia el único principio es Dios (Gen. 1:1), que creó todo bueno (Gen. 1:31); el mal en cambio tuvo un comienzo, no es eterno, y por lo tanto tendrá un final (Apoc. 20: 7-10), como lo expresan también las parábolas de Jesús, entre ellas la magistral del trigo y la cizaña (S. Mateo 13:24-30, 36-43).
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