Perú vivió con entusiasmo su primera largada

Un millón de peruanos se movilizó hoy desde distintos puntos de Lima para saludar la partida de las máquinas del Rally Dakar 2013.

Los atascos de tránsito en la zona del distrito de Chorrillos, donde se montó la rampa, con el océano Pacífico a sus espaldas, fueron una muestra del interés despertado en torno al rally más exigente del mundo.

El peregrinar de los fanáticos peruanos recorrió los nueve kilómetros que separaban el Village Dakar, en Magdalena, donde se montó el parque cerrado, hasta Chorrillos por la avenida que bordea el Pacífico.

La afluencia de público y la expectativa de los peruanos por el Dakar quedó demostrada el año pasado cuando el rally tuvo su ceremonia de premiación en una colmada Plaza de Armas

La afluencia de público y la expectativa de los peruanos por el Dakar quedó demostrada el año pasado cuando el rally tuvo su ceremonia de premiación en una colmada Plaza de Armas, centro históricos de Lima, lo que superó las expectativas de las autoridades locales y de los organizadores del Dakar.

Algo similar había ocurrido en Buenos Aires, el 31 de diciembre de 2009 cuando el rally se corrió por primera vez en Sudamérica, y más de 500.000 personas se dieron cita en el Obelisco para vivar a los héroes.

Para la próxima edición, Argentina aspira a recuperar la partida de la carrera para realizarla por primera vez en Rosario, al pie del Monumental de la Bandera.

Según confiaron a Télam fuentes de la organización, el pedido ya fue formulado por el ministro de Turismo, Enrique Meyer, a las autoridades francesas responsables del Dakar.

Los peruanos palpitaron la largada de hoy desde el mismo cierre de la edición del año pasado y respondieron con pasión.

La expectativa y el fervor no sólo se vio en Lima sino que también llegó al desierto pese a que la especial de la primera etapa fue un paseo de calentamiento de sólo 13 kilómetros.

Desde el campamento de Pisco, sobre las dunas podían divisarse unas 150 camionetas que aguardaban el paso de los pilotos, más otras tantas personas que habían subido en moto, cuatriciclos y a pie.

“El año pasado nos quedamos con las ganas de la largada pero igual preferimos venir a ver la partida de la carrera y alentarlos antes y después”, dijo bajo un sol abrasador, Juan junto a un par de amigos que amenizaban la espera con un camote frito y una Inca Cola, gaseosa amarilla y muy dulce, característica del Perú.

Incluso en la zona del desierto las agencias de turismo organizaron campamentos al estilo Dakar para que aquellos que puedan pagar unos 1.200 dólares por dos días más otros 600 por usar una camioneta, se sientan parte del mundo del rally que nació hace 35 años en Africa.

Cuando en Lima las calles quedaron casi vacías y la gente aprovechó el sábado para ir a la playa, la acción ya estaba en el desierto peruano, que será clave en este Dakar 2013.