Umberto Eco, un referente de la filosofía y el lenguaje

Hoy cumple 81 años el creador de una de las obras más aclamadas de todos los tiempos: El Nombre de la Rosa. También es una eminencia en el estudio de la semiótica

Umberto Eco nació en 1932, en el poblado italiano de Alessandria, ubicado en la zona central de la región del Piamonte. Nació en el seno de una pequeña familia, compuesta por su padre, Giulio Eco y su madre Juana.

Luego del reclutamiento de don Giulio para luchar en la Segunda Guerra Mundial, Juana y Umberto se mudaron a un pequeño pueblo ubicado en la ladera montañosa del Piamonte. Allí recibió una educación religiosa salesiana, cuya influencia fue profunda en los escritos de Eco.

Si bien su padre pretendía que Umberto estudiara abogacía, éste prefirió inclinarse por la filosofía medieval y la literatura. Ingresó a la Universidad de Turín y logró el Doctorado en Filosofía en 1954 con una tesis titulada El problema estético en Santo Tomás de Aquino, publicada dos años más tarde.

En ese periodo de tiempo en la Universidad, Umberto abandonó la Iglesia Católica tras una crisis de fe.

Posteriormente, impartió clases en Milán, Turín y Florencia. Durante su estadía en la ciudad Toscana, cuna de Leonardo da Vinci, Eco se volcó al estudio de la semiótica, publicando dos de sus más conocidos libros de esa materia: Obra abierta (1962) y La estructura ausente (1968). A partir de 1971 se instala en Bolonia como profesor de Semiótica de la Universidad de esa ciudad.

Umberto Eco publica otro de sus mayores trabajos en semiótica: Tratado de semiótica general (1975), y junto a su revisión posterior Semiótica y filosofía del lenguaje (1984), se convirtieron en el material de cabecera para millones de profesores y alumnos de las carreras de lenguaje de todo el mundo.

Mientras tanto, siguió emitiendo numerosos libros como Apocalípticos e integrados (1964), La estructura ausente (1968), El signo (1973), El superhombre de masas (1976), Desde la periferia al imperio (1977), Lector in fabula (1979), entre muchos otros.

Pero el éxito y el gran reconocimiento del público mundial fue la mayor (y para muchos, la mejor) obra literaria que Eco escribió: El nombre de la rosa (1980), cuya historia remite a una investigación eclesiástica en un monasterio aislado durante el año 1327.

En sus páginas se conjugan su pasión por la literatura policíaca, los estudios sobre semiótica, lenguaje e iconografía y sus amplios conocimientos en filosofía religiosa medieval.

Luego publicó más libros sobre semiótica, estética y lenguaje, como Los límites de la interpretación (1990), Seis paseos por los bosques narrativos (1990), La búsqueda de la lengua perfecta (1994), Kant y el ornitorrinco (1997) y Cinco escritos morales (1998). También escribió novelas históricas y policiales como La isla del día de antes (1994), Baudolino (2000), La misteriosa llama de la Reina Loana (2004) y El cementerio de Praga (2010).

Recibió múltiples reconocimientos, siendo Doctor Honoris Causa en universidades como la Complutense de Madrid, Tel Aviv, Atenas, Varsovia, Libre de Berlín y varias más. También recibió el premio Príncipe de Asturias y es caballero de la Legión de Honor de Francia.

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