"Festín de hielo y fuego": las recetas de "Juego de tronos"

Serpiente de Dorne con salsa, saltamontes picantes a la miel o uro asado con puerros son algunas de las recetas exóticas de las regiones de Poniente. Un recetario especial.

Solo necesitamos un kilo de serpiente de cascabel, mostaza molida en piedra, chile poblano picante, aceite de oliva, cúrcuma y algún que otro ingrediente. Asamos la carne de serpiente a la parrilla, a fuego medio alto. Tras cinco minutos, tendremos una comida ligera, como la que degustan en la arenosa región de Dorne.

Aunque mejor sería comenzar con un tentempié crujiente de saltamontes o grillos fritos. Basta hornearlos durante 10 minutos, con mantequilla, miel, pimienta de Alepo y sal. Si la opción es un plato calórico, optaríamos por sopa de cordero en caldo de cerveza y cebollas. Tal vez, algo más accesible para nuestras modernas despensas.

Estas son algunas de las recetas más exóticas recopiladas en el libro Festín de hielo y fuego (El País / Aguilar), de Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer. Ambas autoras reúnen en este volumen la gastronomía de Poniente inventada y documentada por George R. R. Martin en las novelas de su saga Juego de tronos, relata David González en lainformacion.com.

Aquí, el buen comensal podrá acercarse a los manjares de la literatura de Martin, clasificados por las regiones de su territorio narrativo. Desde la dieta austera de los defensores de El Muro (cerdo, venado en miel, judías o avena), hasta la carnes asadas y pasteles de limón de El Norte. También, las carnes de cabra y pasteles del valle de Arryn o los jabalíes, perdices y caracoles de la ciudad Desembarco del Rey, entre otros.

Ahora, con este libro de recetas –algunas imposibles: casi todas muy factibles-, los seguidores de la saga tienen un aliciente más. Intentar cocinar para Año Nuevo, o para cualquier otro acontecimiento, merecedor de un banquete, cualquiera de estos platos medievales.

“Siempre existe un ingrediente que podemos sustituir por otro. El pollo o los lomos de pavo suplen la carne de serpiente; aunque si queremos que la textura o el sabor se asemeje al pescado, también el rape es idóneo”, explica Ana Lorente, cofundadora de la librería gastronómica A Punto.

“Para la receta del uro asado con puerros, el uro lo podemos cambiar por carne de buey o de ternera. Los saltamontes ya se pueden encontrar en tiendas, aunque sus sucedáneas podrían ser gambas pequeñas o quisquillas”, añade Lorente.

De ahí, que muchos de los menús de Festín de hielo y fuego, pese a que puedan parecer imposibles de preparar, son, en la práctica, probables de culminar en nuestros fogones.

No en vano, Monroe-Cassel y Lehrer comenzaron a cocinar los manjares incluidos en la saga Juego de Tronos antes de que estas recetas las publicaran en el blog The Inn at the Crossroads.

Finalmente, alumbraron este libro, Festín de hielo y fuego, emparejando antiguos recetarios medievales con técnicas de la cocina contemporánea del siglo XXI.

El resultado es un compendio de casi 80 platos que el propio George R. R. Martin nunca quiso firmar de su puño y letra.

“Este es mi vergonzoso secreto. Todas los párrafos que le he dedicado a la comida en mis libros, (…), todos esos festines de ficción que han logrado que se te haga la boca agua… Jamás he cocinado ni uno de ellos. Estaban hechos de palabras”, escribe George R. R. Martin en el prólogo de Festín de hielo y fuego.

De hecho, el creador de la saga Juego de Tronos se confiesa devoto de la gastronomía como placer, pero no como actividad lúdica: “Se me da bien escribir. Cocinar, no tanto”, añade Martin.

El festín, por tanto, está servido. Solo hay que acomodar nuestras despensas a la gastronomía de Poniente.

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