"El hobbit", la infame historia de su primera versión

Peter Jackson no fue el único que adaptó el libro de Tolkien. Fue llevado al cine por primera vez en 1966 por Gene Deitch y dura 12 delirantes minutos. Mirá aquí la película completa.

Hay una historia muy peculiar detrás de esta primera aproximación del séptimo arte a la obra de Tolkien. En 1964 William L. Snyder, productor especializado en cortometrajes animados, incluido Popeye, encomendó a Gene Deitch la tarea de llevar a cabo un largometraje basado en El hobbit.

La obra de Tolkien aún no era un fenómeno mundial y Deitch, quien cuenta la bizarra historia en su página personal genedeithcredits.com, desconocía la existencia de El señor de los anillos, por lo que cambió lo que quiso para amoldarla a Hollywood.

Deitch modificó el nombre de varios personajes, alteró la dinámica de la historia e introdujo el personaje de una princesa con la que Bilbo iba a casarse. El problema  fue que descubrió El señor de los anillos, vio que la historia daba pie a una secuela y retocó el guión.

A principios de 1966 y el guión estaba casi listo, pero Snyder pidió a Deitch que viajara a Estados Unidos debido al interés de 20th Century Fox en participar en la producción de la película. Pero Snyder exigió una desorbitada cantidad de dinero, lo que hizo imposible cualquier tipo de acuerdo.

Todo indicaba que El hobbit iba a ser otro de esos proyectos que acaban en nada, por lo que Deitch lo dejó. Pero un buen día Snyder lo llamó para pedirle que hiciera en apenas 30 días el cortometraje sin importar la calidad que pudiera tener.

¿A qué se debía tan súbito cambio de idea? Pues a que la pasión por Tolkien ya se había disparado y Snyder conseguiría retener los derechos de adaptación cinematográfica de El señor de los anillos (ahora muy valorados) si tenía lista El hobbit para el 30 de junio de 1966.

"¿Cómo fue posible que Snyder pudiera salirse con la suya?", se pregunta Mikel Zorrila en su blogdecine.com. Los representantes legales de Tolkien le habían malvendido los derechos de adaptación de sus novelas y el único requisito para mantenerla era el de hacer una película completamente en color de El hobbit. ¿Dónde estaba la trampa? No se fijó en ningún momento que tuviera que tener una duración mínima. Snyder sólo tenía un mes para hacerlo o los derechos revertirían en sus legítimos dueños, quienes estaban recibiendo ofertas astronómicas por los mismos.

Deitch no tuvo otra salida que aceptar porque había firmado un contrato: tenía que destruir por completo el guión en el que había estado trabajando durante casi dos años y rodar una especie de previsualización de toda la historia en apenas 12 minutos, contándolo todo desde el principio hasta el final. Sin embargo, eso no quería decir que la tarea para Deitch fuese sencilla, ya que tuvo que trabajar contrarreloj para tener listo fuera lo que fuera, viajar a Nueva York y hacer al menos un pase con público.

Lo primero que hizo Deitch fue conseguir la ayuda del ilustrador checo Adolf Born para hacer un storyboard a toda prisa, trabajando en paralelo en algunos recursos visuales algo vetustos para que el cortometraje no fuese excesivamente rígido. Después solicitó la ayuda de Herb Lass, que trabajaba por aquel entonces en las emisiones en inglés de una radio checa, para grabar la voz en off y tomó prestada una cinta de Vaclav Lidl, un compositor amigo suyo, para incorporar algo música.

El 29 de junio de 1966, Gene Deitch llegaba a Nueva York con una copia del cortometraje lista para exhibirse en la pequeña sala en Manhattan. El mismo Deitch buscó gente en la calle que quisiera entrar a verla dándole a cada interesado los diez céntimos que costaba la entrada. No fueron muchos los espectadores que pudieron verla, pero todos ellos firmaron un papel diciendo que habían pagado una entrada por ver una película en color titulada El hobbit.

Snyder no tardó en enviar esa nota para retener los derechos de El señor de los anillos, los cuales vendió de inmediato por casi 100.000 dólares de la época. El cortometraje desapareció poco después -esa fue siempre la intención- y así permaneció durante más de cuatro décadas, pero ahora todo el mundo puede verlo y conocer la infame historia de la gestación de la primera versión cinematográfica de El hobbit.

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10 de Diciembre de 2016|15:25
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