Deportes

Bianchi, sinónimo de gloria en la historia de Boca

El recuerdo de los dos exitosos ciclos que condujo el Virrey en el equipo xeneize justifica su categoría de ídolo en la institución.

Carlos Bianchi justifica su idolatría en Boca Juniors con dos exitosos ciclos que, entre otros galardones, reportaron tres Copas Libertadores de América y dos Intercontinentales.

Bianchi, de 63 años, llegó por primera vez a Boca en 1998 con el aval de haber conseguido como entrenador de Vélez Sársfield los campeonatos locales Clausura 1993, Apertura 1995, Clausura 1996, Libertadores e Intercontinental 1994 y otra Interamericana, al año siguiente.

Con Boca, el "Virrey" se recibió de prócer en su primer ciclo comprendido hasta 2001, que devolvió al club a los primeros planos del ámbito local y, especialmente, internacional.

Durante ella, moldeó un equipo sólido, ganador y respetuoso de la mística "xeneize" para marcar una etapa que puso fin al monopolio de River en la década de 1990.

El Apertura 1998, primer torneo que dirigió en Boca, fue la piedra funcional de su éxito en el club y el siguiente Clausura 1999, que ganó de manera invicta, la confirmación de su pericia como entrenador.

Pero la definitiva conquista del corazón del pueblo "xeneize" la alcanzó a partir del año siguiente cuando Boca ganó la Copa Libertadores 2000 y la Intercontinental frente a Real Madrid, a finales de ese mismo año, que hilvanó junto a otro Apertura.

En la temporada siguiente, Bianchi ratificó la supremacía sudamericana con otra Libertadores y marchó después de la Intercontinental perdida con el Bayern Múnich en Tokio.



En 2002, con el uruguayo Oscar Tabárez en el banco de suplentes, Boca completó un año sin éxitos deportivos y apeló nuevamente a Bianchi para desmentir el dicho "segundas partes, nunca son buenas".

Es que en su retorno, el equipo repitió la gloria con la Copa Libertadores 2003 y en diciembre de ese año fue nuevamente campeón mundial, tras ganarle a Milan de Italia por penales.

Además, en ese período, anexó el Apertura 2003, ya visto como una consagración menor frente al rotundo éxito en el frente internacional.

Bajo su dirección técnica, aparte de los logros deportivos, Boca graduó de ídolos a Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Oscar Córdoba, Jorge "Patrón" Bermúdez, Mauricio Serna, Rolando Schiavi, Marcelo Delgado y Hugo Ibarra, entre otros.

Bianchi potenció a casi todos los jugadores que dirigió en Boca e hizo del club una marca mundial, respetada en todas las latitudes y capaz de jugarle mano a mano a las grandes formaciones de Brasil y Europa.

El final -hasta hoy- de su historia en Boca fue la final de Libertadores 2004 perdida con Once Caldas de Colombia, en la que curiosamente su equipo falló todos los penales, un aliado fiel para sus éxitos deportivos.



De origen humilde, Bianchi colaboró de pequeño con su padre en el quiosco de diarios que poseía en el barrio porteño de Villa Real, mientras que desarrollaba su pasión por el fútbol, inclinado hacia los colores de Almagro y River Plate.

Su carrera como fútbolista profesional la inició en Vélez a los 18 años y más tarde llevó sus goles al Stade de Reims, París Saint Germain y Racing de Estrasburgo. En Francia fue máximo goleador en las temporadas de 1974, 1976, 1977 y 1978.

También en el país galo inició su trayectoria de entrenador, que extendió con éxito en Vélez y continuó en Boca hasta convertirse en el DT más ganador de su historia con nueve títulos.

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