Las muñecas prohibidas, un juguete de culto

Las "Blythe", comercializadas en los años 70 en Estados Unidos, fueron retiradas del mercado porque daban miedo a las niñas.

Estas extrañas muñecas daban miedo a las niñas pero hoy se han convertido en un fenómeno de culto para artistas plásticos y coleccionistas, que personalizan estos ejemplares para crear personajes únicos.

La especialista en las muñecas Blythe María Sánchez, explicó a EFE que se inició en el mundo de la personalización a raíz de ver una postal de la fotógrafa estadounidense Gina Garan, que las tomó en los 90 a modo de antigüedades como modelos para fotografiarlas, y a partir de ahí ha inspirado a publicistas e ilustradores.

"Yo tengo que hacer esto", pensó Sánchez, más conocida en la red como Cocomicchi, cuando vio la imagen, afición que ha compaginado desde 2008 con su trabajo, aunque se plantea dedicarse a ello de manera profesional.

Muñecas de ojos grandes

Las muñecas Blythe fueron desarrolladas inspirándose en los diseños de Margaret Keane, de manera similar a muchas otras muñecas americanas de los 60 y 70. Su principal característica era sus ojos, que tenían la posibilidad de ser cerrados a voluntad además de cambiar de color gracias a una cuerda con un tirador (conocida popularmente como 'pullstring') situada el la parte posterior de la cabeza, ocultada por el pelo.

Las muñecas Blythe solo se vendieron en los EE.UU. (aunque se producían en Hong Kong) durante un año, 1972, ya que no fueron muy populares (las niñas americanas de la época tenían miedo de su cabeza desproporcionada) y eso las hizo desaparecer de las tiendas rápidamente.

Treinta años después de su lanzamiento inicial, las Blythe recuperaron su popularidad inesperadamente. En 1997, la productora Gina Garan recibió una Kenner Blythe original de 1972 como regalo de un amigo y empezó a usarla como modelo para mejorar sus habilidades como fotógrafa. Empezó a llevarse su Blythe adonde fuera, tomando cientos de instantáneas. Más tarde, en 1999, un encuentro casual con la japonesa Junko Wong, responsable de CWC, consiguió que las Blythe llamaran la atención de los ejecutivos de Parco - un popular centro comercial japonés - y de los fabricantes japoneses de juguetes.

En 2002, Gina publicó su primer libro de fotografía Blythe en Chronicle Books, This is Blythe. Más tarde en el mismo año, la compañía americana Hasbro (sucesora de Kenner) cedió los derechos de Blythe a la japonesa Takara. La primera 'Neo Blythe' (ya desarrolada por Takara) fue usada en una campaña televisiva de los almacenes Parco con instantáneo y rotundo éxito. Este hecho permitió la vuelta de Blythes a los EE.UU. y de allí al resto del mundo, pero esta vez convertidas en un producto 'de coleccionista' destinado a adultos.

En 2003, Blythe fue el tema del especial de VH1, I Love the 70s, donde se dijo que recordaba a una «Barbie con elefantiasis» o a «Christina Ricci», entre otras cosas, pero de todos modos causó furor entre los invitados.

En 2004, las galerías Ashton-Drake empezaron a producir sus propias réplicas de Blythe en los EE.UU., aunque sus modelos nunca han sido tan apreciados como los de Takara. En 2008 una marca de cremas y cosmeticos las usaron como campaña publicitaria.

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5 de Diciembre de 2016|15:47
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