Deportes

La bronca e impotencia del plantel de Tigre

Técnico, jugadores y dirigentes del equipo de Victoria mostraron su dolor tras la vergüenza del Morumbi.

Gorosito: "Los de seguridad nos golpearon y sacaron un arma"

El técnico de Tigre, Néstor Gorosito, habló sobre el incidente que pasó rumbo a los vestidores, en donde gente de seguridad de Sao Paulo los esperó para golpearlos.

“Estaban todos los negros grandotes y uno de ellos sacó un revólver, y nos empezaron a pegar”, dijo.

A su vez, dio algunos ejemplos de algunos jugadores que fueron agredidos por la gente se seguridad.

“Martín Galmarini está cocido de un brazo y a Rubén Botta le dieron con un palo en la espalda. Una locura lo que hicieron”, argumentó.

“Escobar está golpeado, al portero Albil le apuntaron con la pistola”, declaró el estratega.




Jefe de seguridad de Tigre afirma que fueron agredidos

Un hombre identificado como Rubén Pasquini y que se acreditó como jefe de seguridad de Tigre, afirmó que el plantel argentino sufrió agresiones en su contra dentro del vestuario y dio que el arquero Damián Albil fue apuntado con un revólver en el pecho.

"Nos emboscaron, nos estaban esperando, en la primera escaramuza uno de seguridad de San Pablo sacó un revolver y se lo puso en el pecho a Albil", relató Pasquini.

El encargado de seguridad dijo que había varios jugadores heridos dentro del vestuario y que tenían miedo de salir al campo de vuelta.

Albil: "Me dieron un culatazo y después nos apuntaron a todos"

El arquero de Tigre, Damián Albil, se quejó de la impunidad con la que actuaron los encargados de la seguridad en el estadio Morumbí de la ciudad de San Pablo y descargó sus palos hacia la Conmebol, advirtiendo que no se trata "de un torneo de barrio" sino de la Copa Sudamericana de fútbol.

"No es un torneo de barrio, es la (Copa) Sudamericana. Fue muy grave todo lo que pasó acá", resumió el guardavallas, que también fue víctima de los embates de la Policía local.

Los jugadores y el cuerpo técnico de la entidad de Victoria fueron agredidos por personal de seguridad privada de la Federación Paulista de fútbol, una vez concluido el primer tiempo, cuando San Pablo ganaba por 2-0, en la segunda final de la Copa Sudamericana.

"Que nos apedreen el micro antes de empezar el partido hasta puede entenderse como dentro del folklore del fútbol. Pero que te manden 15 tipos a que te caguen a trompadas, no es lógico", enfatizó Albil.

El guardavallas recibió de parte de los encargados de la seguridad "un culatazo" en el pecho, antes de ser apuntado "por un arma de fuego", dijo.

"Esto debería haber sido un partido de fútbol, no una guerra", advirtió Albil, que también cargó sus dardos hacia la escasa pericia que mostró el árbitro chileno Enrique Ossés, quien dio por terminado el partido por sugerencia de la Conmebol.

"No nos gustó que (el árbitro) haya venido a preguntarnos si seguíamos el partido, después de las agresiones. No sabía nada y vino cómo cinco veces a preguntarnos si continuábamos o no", relató.

Albil `salvó` el comportamiento de los jugadores de San Pablo, más allá de que ninguno de ellos se solidarizó tras las agresiones.

"Lo que pasa en la cancha queda ahí. Ellos nos estaban ganando bien y no hay excusas", expresó.

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