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Stepanek, el deportista que Mou invita a imitar

El checo ganó el último partido de la Davis y el técnico del Real Madrid lo puso de ejemplo.

Han pasado 18 días desde que Radek Stepanek se hizo célebre en su país al ganar el quinto partido de la final de la Copa Davis. El checo, al que José Mourinho puso como ejemplo de deportista que quiere ganar, aterrizó el pasado fin de semana en Tenerife donde realizará la pretemporada. Stepanek repasó para diario MARCA su pasado más reciente.

Antes de nada ¿Le ha costado darse cuenta de la importancia de su victoria, que dio la Copa Davis a su país?
Me di cuenta rápido porque era mi sueño, ganar la Davis defendiendo la camiseta de la República Checa. Después de muchos años trabajando por ello, lo conseguimos ante España. Desde que juego a tenis, siempre había observado que nuestra afición prestaba una atención especial a esta competición. Nosotros, como equipo, queríamos ser héroes como en su día lo fue el cuarteto que ganó en 1980. Lendl, Smid, Kodes y Slozil fueron una inspiración para mí.

¿Hasta qué punto les motivó la presencia de los cuatro compatriotas que habían ganado el torneo en la grada del O2 de Praga?
A mí personalmente me dio un extra de espíritu ganador, y está claro que me motivó verles apoyándonos tan de cerca.

¿Se le considera el héroe nacional?
Fue divertido escuchar desde la grada, a la conclusión del quinto y decisivo partido, como la gente en la grada me gritaba: 'Stepanek, presidente'. Recibí también muchos mensajes en mi teléfono que decían lo mismo. Sí me considero el héroe nacional. Me ha costado tres semanas darme cuenta que durante tres días, el país estuvo paralizado por la Davis.

Supongo que le habrá llamado hasta el máximo mandatario checo, Václav Klaus.
Me mandó un mensaje de texto y me dijo que el deseo tan grande de ganar el partido fue lo que me dio el triunfo. Felicitó a todo el grupo en general. Nuestro presidente es un gran aficionado al tenis, me consta que juega y no se perdió la eliminatoria desde la primera fila del pabellón.

 
¿Usted tenía más ganas de revancha por la eliminatoria de 2004 en Brno, donde perdió el último punto ante Rafael Nadal, o en la final de 2009 en Barcelona, que acabó con un 5-0?
Estábamos centrados en el presente. Sabíamos lo que había pasado hacía tres años y lo de Brno nos quedaba muy lejos en el tiempo. La experiencia que tuvimos en la tierra del Sant Jordi nos hizo más fuertes en la final de Praga.


¿Antes de la final, tenía la sensación de que era este año o nunca? Lo digo por su edad y la dificultad de plantarse en las finales.

Honestamente, sí. Sabía que si algún día tenía que levantar la Ensaladera tenía que ser ese fin de semana. Había luchado y trabajado mucho durante toda mi vida para llegar a esa situación, a ese partido y quería ganar. Me dije a mí mismo: 'O mueres o sales con el trofeo'. No había otra opción. Nunca había estado tan nervioso como antes de saltar ante Almagro. Hubiera preferido que Tomas sentenciara con Ferrer, pero debo reconocer que el tenis del número 1 español fue de lo mejor que he visto en la Davis. Todo mi respeto a él y al resto del equipo de España por su juego limpio.

¿Desde que aterrizó en Tenerife, se ha dado cuenta de que la gente le reconoce por la calle?
Es verdad que hay muchos aficionados que me piden fotografías en los restaurantes o cuando estoy entrenando por la Isla. Un día, en uno de los sitios donde suele ir a almorzar, me saqué las gafas de sol y estuve 15 minutos de sesión fotográfica. Recuerdo que un chico se acercó y me dijo: Aunque hayas derrotado a nuestros jugadores nos caes bien.

Cuando Almagro falla la última pelota del partido con usted ¿Qué pasa por su cabeza?
Al principio, no sabía que hacer. No me podía creer que era verdad, que habíamos ganado el trofeo. De repente salieron a relucir todas las emociones. Vi a mis padres y a mi esposa llorando, todo el equipo saltando encima mío y los aficionados celebrando. Fue un éxtasis total.

¿La idea de romperse la camiseta por la mitad la tomó de Novak Djokovic, que hizo lo mismo tras ganar a Nadal el título del Open de Australia?
Fue de manera espontánea. Me sentía en otro planeta. Notaba que tenía tanta energía dentro de mí que la debía sacar. Finalmente, rompí la camiseta por la mitad. Algo de lo que me alegro porque se ha subastado en favor de los niños más necesitados.

En España se valoró su gesto de dar la mano a todo el equipo español a la conclusión del partido con Almagro.
Ellos trabajaron igual de duro que nosotros para estar en la final.

¿Le han comentado las palabras de José Mourinho, el entrenador del Madrid, en las que le puso como ejemplo de lucha y ganas de ganar jugando tres partidos en tres días con casi 34 años?
Escuché que lo dijo después de perder en el campo del Betis. Es un honor que Mourinho, The Special One, me ponga como ejemplo. Le admiro. Tuve el privilegio de conocerle en 2007 cuando era entrenador del Chelsea y estaba de pretemporada en Los Ángeles. Yo jugaba un torneo ATP allí, pero me pasaba cada día por sus entrenamientos porque soy fan del Chelsea. Fue increíble ver en directo el carisma que tiene Mourinho.

¿Le halagan las palabras de Mou y le gustaría darle las gracias personalmente?
Es especial que una persona del calibre de Mourinho, el técnico más respetado del mundo, diga cosas buenas de ti. Ojalá algún día se lo pueda agradecer en persona.

Me dijo que le tira el color azul del Chelsea. Estará contento con la Champions
Voy a confesar que hice una apuesta con Petr Cech. Si ganaban, debía hacerles 25 raquetas dedicadas con sus colores. Tuve que pagar.

¿Es consciente de que ha pasado a la historia del tenis, siendo el más veterano en sumar el punto definitivo en una final de la máxima competición por países?
Es una bonita sensación saber que ya eres parte de la historia. Pero más importante que eso es el hecho que pudimos tocar la Ensaladera.

¿De dónde sacó las fuerzas para aguantar tres días?
Ya lo había hecho otras veces, aunque la última era la más trascendental. Debo reconocer el trabajo de mi preparador físico, Marek Vseticek, y el calor del público que me ayudó a no desfallecer.

¿Qué hizo para celebrar la victoria?
Tuvimos la cena oficial el domingo. Luego, fuimos a un bar con los familiares y amigos y alargamos la celebración hasta tarde. Algunos tenistas españoles se unieron a la fiesta lo que demuestra lo bien que nos llevamos.

¿Le gustaría tener su nombre en una calle o pabellón de Praga?
Estoy disfrutando del momento sin pensar mucho en cosas que no están en mis manos. Si me hacen un reconocimiento de estas características, bienvenido será.

¿Ha vuelto a ver el partido con Almagro?
El día después de la final empecé mis vacaciones y no tuve tiempo. Para ser sincero, he visto sólo las jugadas más destacadas por Youtube.

¿En algún momento del fin de semana vio la final perdida?
Pasó por mi cabeza durante un segundo. Después de perder el tercer set con Almagro. Recordé cómo había perdido con Ferrer en 2009, en circunstancias parecidas.

Es un gran imitador. ¿Cuál es su última víctima?
Mi compañero de dobles Leander Paes.

¿Por qué ha venido a realizar la pretemporada en Tenerife?
Conozco desde hace tiempo a Michal Novotny. Había oído que es un gran sitio para entrenar y lo estoy comprobando. La clínica de Michal es de primer nivel.

¿Qué es lo que más le gusta de España?
El tiempo, la calidez de la gente, la siesta, la fiesta y la sangría.

¿Qué palabras conoce en castellano?
Las básicas: Buenos días, muchas gracias, suerte, compañero y pasajero. Sólo sé una frase: ¿Dónde está el baño?

¿Cómo le gustaría ser recordado?
Como una persona que amó el juego, el entretenimiento y puso su corazón en la pista.

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