Las dos caras del arte del jardín japonés

Elena Barlés habla sobre la cultura japonesa y su relación con la naturaleza.

La naturaleza en Japón tiene doble cara. A veces muestra su lado más violento, con terremotos y tsunamis, y otras la bondad de sus hermosos paisajes, con montañas, cascadas y una exuberante vegetación. Unir en armonía estas dos vertientes, conseguir una sintonía entre ambas y mostrar su admiración por la naturaleza constituye la base de una cultura que empezó a venerar y honrar su entorno con la creación de jardines como una forma de arte, según publica Información.es.

Eso se remonta al siglo VI, cuando la sociedad japonesa desarrolló un gran espíritu de devoción a la naturaleza porque "de esa mezcla de bondad y violencia depende su existencia". Lo dice la profesora de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza Elena Barlés, experta en arte japonés, investigadora y Premio del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno Japonés por su labor de difusión del arte y la cultura de ese país en España, que hoy, a partir de las 19 horas, ofrece una conferencia en el Museo de la Universidad de Alicante, con el título Cuando la naturaleza se convierte en arte. El jardín japonés y su introducción en Occidente durante el periodo Meiji (1868-1912).

"El arte del jardín japonés ha tenido un importante desarrollo en Japón a lo largo de toda la historia, es un arte que ha sido cultivado, nunca mejor dicho, desde el siglo VI, por su marcado amor por la naturaleza".

Barlés, que fue invitada en 2008 por la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto, asegura que la naturaleza "está en el arte, en la literatura, en la pintura... y cuando no tienen en su entorno elementos que le pueden evocar la naturaleza espontánea crean un jardín, como una especie de miscrocosmos natural; no domestican la naturaleza, como se hizo en Versalles, sino que la imitan, la evocan".

La entrada del espíritu zen en Occidente se produjo durante la cultura Meiji, "cuando Japón se vio obligada a abrir sus fronteras porque Occidente necesitaba los puertos japoneses; ellos empezaron a modernizarse y el resto de países empezaron a fascinarse por sus jardines, de manera que Japón se puso de moda. Fruto de esto -asegura la profesora-, paisajistas occidentales empezaron a hacer jardines de filosofía japonesa".

El momento culminante de esa influencia en España se da en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, "de manera más intensa de lo que pensábamos" y ahora nos enfrentamos a un "neojaponismo", con la influencia de los videojuegos, el manga, el arte, "por no hablar de la arquitectura" y del paisajismo "con la importancia de la integración con la naturaleza".

Al fin y al cabo, asegura Elena Barlés, "los japoneses tienen una gran fuerza para la reconstrucción y en momentos de destrucción encontrar un árbol florecido es para ellos una noticia para los telediarios porque demuestra que la belleza siempre sobrevive".

¿Qué sentís?
0%Satisfacción0%Esperanza0%Bronca0%Tristeza0%Incertidumbre0%Indiferencia
Opiniones (0)
7 de Diciembre de 2016|11:27
1
ERROR
7 de Diciembre de 2016|11:27
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes