Haití: historia de una revolución olvidada

Plantean rescatar una gesta olvidada o disminuida por interpretaciones interesadas

El libro "Libertad o Muerte! Historia de la Revolución Haitiana", del historiador Juan Francisco Martínez Peria, plantea el rescate de una gesta relegada al olvido o disminuida por interpretaciones interesadas: la de una larga lucha de los esclavos por liberarse y proclamar a Haití como el primer país independiente de América Latina.

Producto de una minuciosa investigación y narrado con amplios recursos de lenguaje, este ensayo, publicado por el Centro Cultural de la Cooperación, desglosa las distintas facetas del tema -esclavitud, racismo, colonialismo, Revolución Francesa, lucha emancipadora- en un conflicto cruento que se extendió de 1789 a 1804.

Martínez Peria plantea un debate historiográfico respecto de aquellas voces que convirtieron esa revolución -"una de las más originales y radicales de la historia"- en un acontecimiento maldito: "Ha recibido escasa atención historiográfica; muchos estudiosos la han banalizado, entendiéndola como un reflejo caribeño de la Revolución Francesa".

Coincide así con el intelectual haitiano Michel Rolph Trouillot, quien vincula ese desinterés con: "Los prejuicios racistas y eurocéntricos que forman parte de la cosmovisión hegemónica en Occidente".

Para Trouillot -agrega Martínez Peria- una revolución de estas características "era `impensable` para la mayoría de los intelectuales y políticos blancos del Mundo Atlántico, que consideraban a los afrodescendientes como sub-hombres".

El lugar que Cristóbal Colón rebautizó como La Española en 1492, fue hasta allí la isla de Ayiti, hogar de los indígenas taínos; el "descubrimiento" trajo consigo una sobreexplotación -primero de los indígenas y luego de cientos de miles de esclavos africanos- que hizo del lugar un punto codiciado a partir de la riqueza generada por extensas plantaciones de café, añil, algodón y, sobre todo, azúcar.

En tiempos de apetencias coloniales y disputas entre coronas, en las que convergían diplomacia, oportunismo y piratería, Francia logró hacer pie en la isla en 1665; y a partir del siglo XVIII la convirtió, bajo el nombre de Saint Domingue, en su colonia más rica de todo el Nuevo Mundo.

A partir de allí diversos estratos socioeconómicos -blancos ricos, blancos pobres y mulatos- buscarán posicionarse en la isla aunque sin tener en cuenta a los esclavos más que para el trabajo forzado, y ya en 1789, con la Revolución Francesa, esos sectores libres de la colonia van a exigir la aplicación de los Derechos del Hombre.

Pero tal pedido tenía sus particularidades y dejaba de nuevo de lado a los esclavos: "Los blancos ricos pedían la libertad entendida como autogobierno y libre comercio, los blancos pobres, la igualdad en términos de democratización política y económica, y los mulatos reclamaban la igualdad civil y política".

Otro punto nuclear de "Libertad o Muerte! Historia de la Revolución Haitiana", es la relación siempre tensa entre colonia y metrópoli, ya que, comenta el autor, al promulgar la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, no era intención de la Revolución Francesa universalizar estos derechos a los afrodescendientes y a los esclavos.

"La Declaración le otorgaba derechos a un hombre muy particular: varón, blanco, europeo, propietario e ilustrado. En Francia, la mayoría de los sectores políticos coincidían con esta visión hegemónica, aunque existieron voces tibiamente discordantes como los `Amis de Noirs`".

Por fin los jacobinos más radicales, actuando desde Francia y en la misma colonia, procedieron a abolir la esclavitud en 1793-1794 tras una historia de luchas cruentas intestinas y en un contexto complejo al que se sumó, a la insurgencia ya imbatible de los esclavos, la amenaza de invasión por parte de ingleses y españoles".

Dos elementos que ayudaron a darles una entidad a los esclavos fueron el `creole` (lengua sincrética que combina dialectos africanos con el francés) y la religiosidad animista del vudú: "Sin lugar a dudas el vudú jugó un rol fundamental en el proceso de conformación de una identidad cultural y política, autónoma y crítica de los esclavos".

De los múltiples jefes que tuvo la revolución haitiana, descuella la figura del general Francois Toussaint Louverture, un hijo de esclavos que el historiador caracteriza como: "Un estratega y líder que mostró una fabulosa capacidad para organizar militarmente y movilizar a las masas, y para seducir y vencer a los múltiples enemigos que enfrentó".

"Su habilidad político-militar le permitió imponer la hegemonía de los afrodescendientes en el proceso, construir un nuevo orden post-esclavista y post-racista, socavar el vínculo colonial con Francia y expandir la revolución a Santo Domingo".

Deja claro este ensayo que la independencia de Haití, en 1804, conmocionó a su época: "Generando por igual esperanzas entre los sectores populares y temores entre las élites y los imperios; esclavos y pardos de Venezuela, Nueva Granada, Jamaica, Santo Domingo, Puerto Rico, Estados Unidos, Cuba, recibieron el mensaje haitiano con algarabía y buscaron emularlo, aunque sin éxito".

El valioso ensayo Martínez Peria coloca de nuevo en primer plano a "la única rebelión de esclavos triunfante en toda la historia"; una revolución, concluye: "social, anticolonial y radicalmente democrática".

Fuente: Jorge Boccanera para Télam

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