¿Por qué las novelas eróticas arrasan el mercado?

El secreto del éxito está en la combinación de lo romántico con el sexo explícito y la sumisión.

"A las mujeres les gustan las fantasías sexuales porque lo más erótico de su cuerpo está en su cabeza". Lo dice Erika Leonard James (Londres, 1963), más conocida como E. L. James, autora de la trilogía erótica de Cincuenta sombras de Grey, el último y más llamativo éxito del mercado literario.

Un fenómeno que, en un sector que lleva experimentando cinco años de caída consecutiva (los editores pronostican una bajada del 10% de las ventas para 2012), ha sido recibido como un auténtico maná por las editoriales.

Según las cifras que maneja Grijalbo, sello de Random House Mondadori que publica la trilogía erótica, E. L. James lleva vendidos dos millones de ejemplares en castellano (se incluye también el mercado latinoamericano) desde que a principios de junio se publicara Cincuenta sombras de Grey, la primera entrega del tórrido romance de Anastasia Steele y Christian Grey. Le siguieron Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, que salieron a la venta tan solo un mes después, en una astuta estrategia comercial por parte de la editorial, que detectó el ansia con el que las lectoras aguardaban la continuación de la historia.

Y, desde entonces, no han desaparecido de los primeros puestos del ranking de libros más vendidos. Ni los antaño poderosos best sellers de Ken Follett, que publicó El invierno del mundo (Plaza & Janés) a finales de septiembre, y María Dueñas, que se adelantó a la rentrée literaria con Misión olvido (Temas de Hoy), han logrado desbancar a los latigazos de Grey.

Pero, ¿qué tiene este sexo en particular para atraer a millones de lectores en 52 países de todo el mundo? La respuesta parece estar a medio camino entre lo social y lo literario. Es decir, que el secreto del éxito de la trilogía está en la "combinación del género romántico y el erótico, en alejarse un poco del nicho para llegar a un público más amplio".

Según su editora en español, "se ha convertido en un fenómeno sociológico". Eso sí, «esto no es pornografía, es erotismo, algo consentido, se trata de la búsqueda del placer, de desacralizar el sadomasoquismo y llevarlo al gran público gracias al ‘savoir-faire’ de Christian Grey». Porque, «lo que les gusta a las mujeres es el protagonista, cómo demuestra que puede satisfacerlas, que conoce su sexualidad... cada uno es libre de disfrutar su sexualidad como mejor le parezca», asegura Liaras.

El libro no ahorra en escenas de sexo explícito entre el seductor multimillonario y la estudiante de literatura, marcadas por la sumisión y el sadomasoquismo. De ahí que el perfil de lector sean mujeres jóvenes (a partir de 25 años), con poder adquisitivo medio y que viven mayoritariamente en zonas urbanas.

La literatura erótica ha estado siempre ahí, incitadora, sensual, transgresora y valen como antecedentes los relatos y diarios de Anaïs Nin, o las novelas El amante de Marguerite Duras y Las edades de Lulú de Almudena Grandes, entre otros.

Leé aquí la nota completa de abc.es

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10 de Diciembre de 2016|17:28
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