Habla el hombre que trató de salvar a Kennedy

En sus memorias, "Mrs. Kennedy and me", cuenta su duradera culpa y la vida de Jacqueline en la Casa Blanca.

Con el primer disparo, el guardaespaldas se lanzó a proteger a Jackie y a intentar salvar la vida de John Kennedy.

Clint Hill fue la sombra de Jacqeline Kennedy durante el tiempo en el que fue primera dama. El guardaespaldas ha publicado un libro en el que habla del tiempo que vivió unido a una de las mujeres más famosas de Estados Unidos.

En Mrs. Kennedy and me Hill hace un respaso de los momentos vividos en la Casa Blanca, los viajes de Jacqueline, sus preocupaciones y el momento más duro de la vida del matrimonio, cuando John Fitzgerald Kennedy fue asesinado a manos de Lee Harvey Oswald.

El día que Kennedy consiguió la presidencia de EE.UU. Clint Hill recibió una mala noticia, tendría que ocuparse de la seguridad de Jackie Kennedy. Su trayectoria como guardaespaldas había sido buena, venía de proteger la seguridad de Eisenhower y le costó asumir su nuevo trabajo.

Dos disparos más que alcanzaron directamente en el presidente, uno de ellos en la cabeza que acabó con su vida.

Poco a poco fueron conociéndose y entendiéndose. Él se encontró con una mujer preocupada por el bienestar de sus hijos y negativa con la idea de vivir bajo la vigilancia permanente: "Estoy preocupada, señor Hill… Me preocupa perder mi privacidad. ¿Vamos a tener agentes de servicio secreto alrededor siempre? ¿Será así también en la Casa Blanca?" Pero ella conoció a un hombre que daría la vida por ella y buscaría lo mejor para su familia.

En las memorias cuenta episodios de su vida en la casa más conocida de América, los cigarros que se fumó junto a la que se convertiría en esposa de Onassis, los recelos del presidente estadounidense con las compañías de su mujer, las clases de tenis...

Todo ello siendo fiel a la discreción que siempre fue con él, ya que en las 336 páginas que contiene el libro no hace ninguna alusión a las supuestas infidelidades del presidente.

Clint Hill se convirtió en un miembro más de la familia Kennedy, nunca olvidará el momento en el que Jacqueline estaba dando a luz a su segundo hijo y él recorría el pasillo del hospital con los nervios a flor de piel, como si se tratase del padre del bebé. Tampoco borrará de su mente el primer muñeco de nieve de Caroline, primera hija del matrimonio, o el primer cumpleaños del pequeño John-John.

Lo que más grabado le quedó al guardaespaldas fueron las palabras de la primera dama: "Jack, ¿qué te han hecho?".

Pero lo que seguro que no olvidará nunca es el día de la tragedia que tuvo que vivir la familia Kennedy. El 22 de noviembre de 1963, cuando llevaba tres años ocupándose de la seguridad de Jaqueline, el matrimonio Kennedy paseaba por la calles de Dallas en una limusina descapotable. Clint iba en el coche de atrás de la pareja cuando oyó un disparo que impactó en el cuello del presidente, en ese momento el guardaespaldas se lanzó a proteger a Jackie y a intentar salvar la vida de John Kennedy. "En ese momento, pensé que tenía que ponerme entre el autor del disparo y el matrimonio Kennedy".

Después vinieron dos disparos más que alcanzaron directamente en el presidente, uno de ellos en la cabeza que acabó con su vida. Las imágenes que Hill recuerda del momento resultan, cuanto menos, desagradables: sangre, huesos y sesos impactando en su rostro. Pero lo que más grabado se le quedó fueron las palabras de la primera dama: "Jack, ¿qué te han hecho?". "Los ojos de la señora Kennedy estaban llenos de terror", escribe Hill.

Los momentos que siguieron al magnicidio fueron, si cabe, más duros. El camino al hospital, Jackie sujetando la cabeza de su marido, el Chanel lleno de sangre que la mujer del presidente no se quiso quitar, sus lamentos y el mechón de pelo de su marido que guardó, la llamada a Robert Kennedy... momentos que marcaron un antes y un después en su vida.

Hill continuó siendo guardaespaldas de Jackie durante un año y la unión entre el huérfano de Minnesota y la señorita de alta sociedad se hizo más fuerte. Después le destinaron a la protección del nuevo presidente, Lyndon B. Johnson.

La culpa todavía no se ha ido de sus pensamientos, aún cuando han pasado casi 50 años. "Sé que hice todo lo posible, pero aún me siento culpable", y la frase que siempre resuena en su mente es: "Cómo has permitido que le pase esto a ella?" El no haber podido evitar la tragedia le marcó en su vida con una depresión que ahogó en el alcohol, hasta el punto de que el día que le avisaron de que Jackie se encontraba muy enferma de cáncer no pudo llamarla. No quería hacerle revivir los malos momentos.

Fuente: te interesa.es

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