Todo sobre las mujeres: la revancha

En su último libro, Ana María Shua reescribe y comenta textos universales de la literatura popular.

La escritora y recopiladora de cuentos populares Ana María Shua reescribe y comenta textos universales de la literatura popular que revelan los prejuicios de antaño que aún existen, aunque de formas más sutiles, sobre la mitad de la humanidad.

"Quería demostrar los prejuicios antiguos que hay en la cultura popular alrededor de las mujeres que en realidad deberían servirnos hoy para reírnos, pero lamentablemente no es tan así", cuenta la autora de Los amores de Laurita.

En 1998, Shua -que hace veinte años que recopila cuentos populares- publicó Cabras, mujeres y mulas una antología de cuentos, proverbios y canciones que expresaban la misoginia, el odio y el miedo a la mujer en la cultura.

"Para mi enorme sorpresa -dice- muchas mujeres que lo leían, bajaban la cabeza y decían: `ay! tenés razón, las mujeres somos así, malas, tontas, veleidosas`. Me pareció increíble. A la hora de denigrarse a sí mismas, muchas siguen reproduciendo ese antiguo prejuicio".

Todo sobre las mujeres es para Shua "una revancha porque no hay sólo historias misóginas, sino también relatos sobre mujeres generosas, heroicas, y altruistas que las hay en la cultura popular de muchos países del mundo".

Sin embargo, aclara, "se presentan como casos aislados. En cambio en los cuentos misóginos, la mala, engañadora y mentirosa aparece como un modelo. Son cuentitos didácticos que sirven para enseñarle a la gente como cuidarse de este bicho tan peligroso".

"Rara vez se las acusa de tontas, sino que se muestra una inteligencia para el mal, que elucubra y atrapa al hombre en sus redes para engañarlo, tentarlo y llevarlo al pecado", dice.

"Todo sobre las mujeres" se divide en 15 capítulos que retratan diversas concepciones. Por ejemplo, en el apartado "Siempre hay lugar para uno más", hay cuentos donde se las consideran "como insaciables y necesariamente infieles", cuenta Shua.

Pero así como están las infieles por naturaleza porque "a ellos no se les exige fidelidad", escribe, están aquellas fieles. "A las mujeres pública y famosamente fieles se las pone en un pedestal, se les elevan cántico" y muestra de eso dan los cuentos judíos, japoneses, chinos y el romance español "Estaba la Catalina", esa mujer dispuesta a dar la vida entera por el ideal de fidelidad.

"Cada vez que escucho esta canción vuelvo a tener la misma impresión, Catalina no es tonta, ni tan infeliz, ha reconocido perfectamente a su marido desde el primer momento y le está contestando lo que él muy inocente y creyéndose astuto quiere escuchar", bromea Shua. Y advierte que "por cada mujer infiel, hay una fiel pero nadie va a decir `esa mujer es fiel, como todas`".

Le sigue "Nada peor que una mujer", un conjunto de relatos donde se la compara hasta con una víbora. Allí se leen, entre otros, el mito griego de Pandora, la curiosa que dejó escapar de su caja todos los males que acecharían a la Humanidad.

También está el texto bíblico de la expulsión del Paraíso, la primera perdición de la que se acusa a la mujer en la tradición judeo-cristiana.

Pero la contrapartida en la voz de autores de todos los tiempos es que "no hay nada mejor que una madre". "Cuando la denostada mujer se convierte en madre, en esa función, se vuelve maravillosa, perfecta, intocable", explica.

"Los elogios y, en términos generales, todas las alabanzas que sitúan a la mujer en un lugar por encima del hombre contribuyen a confirmar el prejuicio, sacándolas de su lugar de personas", dice.

También rescata el imaginario acerca de la vagina, "esa boca de abajo que como todo lo esencial, invisible a los ojos, es causa de terrores y fantasías" como lo ilustra el mito zoque (Chiapas, México) de "la vagina dentada" que circuló en diferentes leyendas y que hacía temblar a los hombres.

Las guerreras ancestrales tienen espacio en este libro, pero también las que poderosas como Lilith "la mujer-demonio de Adán que se niega a aceptar la posición sexual `del misionero` (ella abajo)".

"La abnegación, dice la escritora, una negación de sí misma en función de las necesidad del otro, es lo que la sociedad tradicional ha erigido como máxima realización posible de la mujer".

La violencia de género también está explicitada y revela como los hombres golpeadores "actuaban correctamente siempre que no se excedieran. En el cuento popular no sólo es lícito que el marido le pegue, sino que debe hacerlo por su bien", analiza Shua que incluyó refranes que asocian el amor con el castigo físico. Sin ir más lejos: "porque te quiero, te aporreo".

Dueña de un radar para encontrar historias que rondan por el mundo, Shua sostiene que "poco a poco la mujer va ascendiendo los peldaños que la elevan al lugar de ser humano, pero todavía no llegó, sigue siendo `el otro sexo`. Dios crea al hombre y después aparece la mujer, como un regalo, una maldición o un problema, pero es en un segundo momento".

"Tanto en el mito de Pandora como en el de Eva, la mujer es la que trae la muerte, la salida del Edén al mundo y, por lo tanto, un límite a la vida. Es el sexo y la posibilidad de reproducción lo que trae la muerte", analiza. "Es difícil desmontar siglos de prejuicio, pero también hay siglos de valoración. Hay grandes mujeres en la Biblia y en los mitos que se suelen olvidar".

Así, Shua rescata el cuento medieval "Las bodas de Lady Ragnell" que da pistas para "contestar con mayor precisión que Freud la famosa pregunta ¿qué quieren las mujeres?", concluye.

Fuente: Leticia Pogoriles / Télam

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