Lorca, ¿está enterrado en Uruguay?

El esperado lanzamiento en Uruguay del libro que plantea que los restos de García Lorca yacen en ese país ha abierto la polémica entre los intelectuales locales y causado molestia a la familia del escritor Enrique Amorim, señalado en la obra como el amor secreto del poeta granadino.

El peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ha promocionado personalmente esta semana en Montevideo El amante uruguayo. Una historia real, un material por encargo que le llevó dos años de investigación y que él mismo esperaba que fuera controvertido.

"Soy un sicario de los libros, la gente que tiene historias reales sabe que estoy dispuesto a meterme en líos", afirmó en en la capital uruguaya.

Se trata de un relato libre con trasfondo histórico sobre los lazos de Amorim (1900-1960) con ilustres contemporáneos como Borges, Picasso o Neruda para justificar su supuesta relación amorosa con Lorca (1898-1936), fruto de un viaje del andaluz a Uruguay en 1934.

Fascinado por el poeta, dos décadas después Amorim habría recuperado en España sus restos mortales y los habría trasladado a su ciudad natal, Salto, sostiene el autor, ganador del Premio Alfaguara en 2006 por Abril Rojo.

En esa localidad fronteriza con Argentina supuestamente los enterró en 1953 al inaugurar el primer monumento en memoria de Lorca en el mundo durante un acto al que asistió la actriz catalana exiliada en Uruguay Margarita Xirgu, musa del dramaturgo andaluz.

Ese día Amorim leyó un "sospechoso" discurso alegórico y en el monumento se inscribieron unos versos de Machado en memoria del granadino, narra el libro, antes de subrayar que el escritor uruguayo ya había logrado años antes el traslado a Salto de las cenizas de su colega y coterráneo Horacio Quiroga (1878-1937).

  • El sobrino de Amorim considera "impensable que sacara de la España franquista los restos de Lorca".

Asimismo presenta una fotografía del "entierro" de Lorca donde se ve una misteriosa caja blanca que según Roncagliolo contenía el osario del autor del Romancero gitano y fue sepultada en el lugar.

Manuel Olarreaga, un eminente salteño que fue coordinador de la secretaría del Mercosur, asegura haber asistido de joven a aquella ceremonia y no recuerda aquel episodio.

"Yo no vi ninguna caja ni nadie habló de ninguna caja", afirmó tras asistir a la tensa presentación del libro por parte de Roncagliolo en una librería montevideana. Olarreaga recuerda además que uno de los principales estudiosos de Lorca, Ian Gibson, ya dijo que la teoría del peruano "es impensable" pues "una operación de tal envergadura habría sido imposible de silenciar".

En respuesta el autor confiesa que "no hay ningún testimonio" que apoye directamente su tesis y admite que "las posibilidades de que en el monumento no haya nada son altísimas", pero sugiere a las autoridades uruguayas excavar el lugar para despejar la incógnita. Otro de los asistentes a la presentación de su obra es Pelayo Amorim, sobrino del escritor y albacea de la mujer de este último, Esther Haedo.

Los Amorim son una pudiente familia ganadera en la que Enrique sobresalió por su irrefrenable actividad artística, que le llevó a escribir varias novelas, libros de cuentos, poemarios, obras teatrales y hasta guiones de cine, y a edificar en Salto "Las Nubes", una casa diseñada bajo el estilo de Le Corbusier.

Su sobrino considera "impensable que sacara de la España franquista los restos de Lorca" y recuerda que por sus convicciones políticas -era comunista- ya había sido "expulsado de Francia y Argentina".Además, sugiere que "si finalmente algún español se los vendió pudo haberlo engañado" y se pregunta por qué Xirgu mantuvo en secreto todo aquello, si es que realmente sucedió y fue informada.

Lo que más le duele, sin embargo, es que cuando Roncagliolo lo entrevistó para el libro no se imaginaba que la obra iba a presentar así a su protagonista, definido por el peruano como "un genio de la simulación" por su condición de "comunista y millonario, casado y homosexual, y uruguayo y argentino".

Roncagliolo asegura estar "blindado" ante posibles demandas y manifiesta en su defensa que para su investigación consultó "varios miles" de documentos en tres idiomas (español, francés e inglés) y en cinco países (España, Uruguay, Argentina, Chile y Francia).

Además, acusa a sus detractores de "pura homofobia" porque no aceptan la condición homosexual del personaje, un extremo que de ser cierto se hubiera sabido hace tiempo en Salto, como "pueblo chico" que es, le rebate Olarreaga, mientras Pelayo quita hierro al asunto.

Para Eduardo Roland, coautor de un libro sobre la visita de Lorca a Uruguay, Roncagliolo demuestra con su última novela "que sabe surfear sobre las mejores olas de ese maremagnum posmoderno que su compatriota Vargas Llosa bautizó como la cultura del espectáculo".

Fuente: Raúl Cortés / EFE

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