Hoy, Guillermo Martínez y su novela erótica en la Feria del Libro

El escritor presenta su novela "Yo también tuve una novia bisexual". Será a las a las 20.30, en la Sala Violeta del Centro Cultural Julio Le Parc.

Alejado de las metáforas o la crudeza excesiva, el escritor Guillermo Martínez aborda el tema del erotismo en su novela "Yo también tuve una novia bisexual", a partir de un profesor argentino que se enamora de una alumna suya en un campus universitario del sur de los Estados Unidos, meses antes del atentado a las Torres Gemelas.

"Tengo un par de relatos que tocan lo erótico y además esta historia iba a ser un libro, que estoy preparando desde hace varios años que se llama 'Los reinos de la posición horizontal', que son cuentos de sexo y muerte. Es una línea dentro de lo que yo escribo, pero en esta novela todo gira alrededor de esto", dice Martínez.

La idea del campus, plantea el escritor, "da la posibilidad de un mundo relativamente autónomo de lo conocido, una especie de separación de la realidad argentina. Un cosmos con sus propias leyes para plantear ahí una historia privada, íntima que en algún momento se roza con un acontecimiento de resonancias mundiales".

Otro aspecto, en relación con el lugar, hace al puritanismo recalcitrante de esa región norteamericana, "elementos que me resultaron convenientes para lo que tuviera que ver con el secreto, el disimulo, hay mucho de eso en el mundo sureño", acota el autor de "Crímenes imperceptibles".

Es una novela, cuenta, "que empieza en cierto registro, y de a poco en la medida que la relación progresa y se enrarece un poco el clima tiene un costado trágico. Desde el punto de vista de Jenny, tiene consecuencias desgraciadas".

Martínez quería hacer centro en algo "que es difícil encontrar en las novelas eróticas. Muchas veces lo sexual aparece casi como números, cada tanto una escena u otra escena, no el escalamiento o la progresión de una relación física entre dos personas y cómo se involucran otras cuestiones a medida que la relación avanza".

"En lo que llamo la retórica de la novela erótica, o la sublimación lírica, en esa especie de distanciamiento de las imágenes demasiado literarias sobre el sexo", señala.

"Quería que fuera a la vez explícito pero natural sin caer en el cinismo guarango. El lenguaje con el que se habla de sexo a veces es muy infantil, médico o zafado. Es difícil encontrar el tono", reflexiona.

"Yo le decía a mi mujer 'es como estar a punto de caer en el abismo, y a veces caer sin darse cuenta', porque lo que para uno está en un filo, para otro es el fondo del precipicio", insiste.

Hay un "pequeño tema" en el libro, recién publicado por Planeta, que se relaciona con una teoría de la crítica.

"Quería escribir una novela que se mirara desde varios puntos de vista. El personaje del narrador -del que no se sabe demasiado-, me parecía bueno que apareciera pensando en el plano intelectual, un poco más allá de lo que eran sus clases".

¿Como fue trasladar el cuento original a otra estructura? "En un comienzo me pareció que tenía un universo muy pequeño, a mí me gusta trabajar con pocos personajes, y pensé en un relato de unas 40 páginas, pero finalmente el momento en que me decidí fue cuando uno de los capítulos se convirtió en el diario de Jenny".

"Me di cuenta que iba a ser muy extenso y decidí quebrar la estructura y hacer un ahondamiento -apunta-. Al principio que el narrador escribiera desde cierta distancia el campus, pero cuando empieza la relación con ella que hubiera una especie de aproximación, casi como si fuera un instrumento óptico la escritura. Necesitaba otro tono, y me lo dio el diario íntimo".

Y entonces es como se abrió el relato, considera Martínez. "Y luego naturalmente tuve que cerrar todo lo que había quedado abierto y eso me llevó a la tercera parte que es de algún modo una especie de final demorado, donde el tono idílico se empieza a pasar desde lo que ocurre en el plano político".

La escritura de la novela le llevo dos años y uno de corrección: "Me tomo mucho tiempo para corregir porque es el momento que me da más placer de todo el proceso de escritura y me permite releer. Yo estoy siempre atento a cierta música, a una melodía que uno se acostumbra a escuchar".

"Ahora estoy escribiendo dos cuentos con los que espero reemplazar a "Yo también tuve una novia bisexual" que iba a ser un relato largo. Esta vez me estoy asegurando que no se extiendan demasiado", remata Martínez.

Fuente: Télam

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