El mundo que crean los prefijos

"Superbién", "polirrubro", "multifunción", "hipocalórico", "antirreeleccionistas" son algunos prefijos que crean nuevas ideas y, de manera económica, favorecen la comunicación que se cumple de un modo rápido y efectivo. La lingüista Nené Ramallo explica las claves de su uso correcto.

¡Cómo nos agrada escuchar el hablar de los adolescentes y jóvenes por la productividad que se genera al reinventar términos mediante el agregado de prefijos!

En efecto, a ellos no les va ‘bien’, sino ‘superbién’; el negocio que vende de todo es ‘polirrubro’; la impresora que hace varias cosas es ‘multifunción’; los alimentos que permiten no aumentar el peso son ‘hipocalóricos’ y las campañas opositoras a la elección reiterada son ‘antirreeleccionistas’.

¡Cómo sirven esas pequeñas formas antepuestas a una palabra y soldadas con ella para crear nuevas ideas y, de manera económica, favorecer la comunicación, que se cumple de un modo rápido y efectivo!

¿Qué nos hace dudar cuando debemos escribir una palabra con prefijo? El hecho que plantea el interrogante es si van unidos o no al término que afectan. Y la respuesta a esta pregunta es muy clara: en general, salvo las excepciones que se detallarán más abajo, los prefijos deben escribirse soldados gráficamente a la base que modifican.

Entonces, la cartelería que distingue las oficinas de los distintos funcionarios deberá indicar ‘Vicedecano’, ‘subcomisario’ o ‘vicerrector’ y no, como se lee en algunos lugares, *vice-decano’, *sub-secretario’ o *vice-rector’ o las mismas formas con un espacio entre el prefijo y la base.

También, es muy frecuente leer en la prensa escrita las formas erróneas *’ex cónsul’ o *ex presidente’, cuando las formas correctas, en la actualidad, aconsejan no hacer ninguna separación ni colocar signo de puntuación alguno entre los prefijos y las palabras a la que se refieren: ‘excónsul’ y ‘expresidente’.

Para esta regla general, hay algunas excepciones:

• Se admite colocar entre las dos partes un guion (recordamos no tildar este monosílabo)  cuando sea preciso para la correcta comprensión del derivado y para la no confusión con otro vocablo que ya esté instalado en la mente del usuario; así, por ejemplo: “Hoy se va a representar esa obra de teatro” (significa que se va a llevar a escena) frente a “Era su propósito re-presentar esa temática” (significa ‘volver a presentar’); “El propósito estaba expresado en el pre-texto” (significa en la parte anterior al texto en sí), frente a “Fue un mero pretexto” (significa ‘excusa’). Se trata de un recurso que debe emplearse de manera restringida, solamente cuando venga exigido por una clara necesidad de precisión conceptual, o bien en obras en las que prime la creatividad o la voluntad de estilo.

• Los prefijos se unen con guion a la palabra base cuando esta comienza con mayúscula, como es el caso de las siglas y de los nombres propios; también, cuando la base es un número, con el fin de separar las secuencias de letras de la de cifras: ‘anti-ALCA’, ‘pro-Cáritas’, ‘sub-20’.

• Pero esta excepción, a su vez, tiene una aclaración: si se añade el prefijo a un nombre propio para crear otro nombre propio, el prefijo se escribe soldado a la base y la mayúscula se traslada a la letra inicial del nombre resultante: ‘Precosquín’ (para indicar el festival anterior al consagrado Festival de Cosquín) o ‘Superlópez’ (nombre del héroe de un cómic español).

• Los prefijos se escriben necesariamente separados de la base cuando esta queda formada por varias palabras, esto es, cuando es pluriverbal: ‘pro derechos humanos’, ‘ex primer ministro’, ‘anti pena de muerte’, ‘pos segunda guerra mundial’.

Al unirse el prefijo a la palabra base, se producen cambios en la acentuación causados por una nueva silabificación: ‘bien’ (monosílabo y sin tilde), pero ‘superbién’ (aguda tildada, por acabar en N); ‘uso’ (grave, sin tilde por acabar en vocal), pero ‘sobreúso’ (tildada porque hay hiato entre las vocales que se encontraron).

Otro cambio que se produce es el de las palabras que comienzan con R, como ‘rubro’; al añadírsele un prefijo, para conservar el sonido de vibrante múltiple, deberemos duplicarla: ‘rubro’, pero ‘polirrubro’; ‘rabia’, pero ‘antirrábica’; ‘reglamento’, pero ‘antirreglamentario’.

Por último, cuando una palabra se forma anteponiendo a una base varios elementos prefijales, estos deben aparecer soldados, sin guion intermedio: ‘antiposmodernista’, ‘rerreelección’, ‘preposfranquismo’. La misma solución se adopta cuando un mismo prefijo se aplica de forma recursiva: ‘antiantiabortista’ o cuando se duplica con finalidad expresiva: ‘supersupercumplidor’.

Fuente consultada: Asociación de Academias de la Lengua Española (2010). Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

Opiniones (2)
9 de Diciembre de 2016|18:05
3
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9 de Diciembre de 2016|18:05
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  1. Gracias por la claridad
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  2. Me quedó muy claro esto de los prefijos... A veces, ¡cuántos errores cometemos al querer dar un impulso más grande a la palabra que queremos decir o escribir! Además, querida Nené: tengo un dilema: ¿es EL interrogante o LA interrogante? En algunos canales de televisión (sobre todo extranjeros) dicen: LA interrogante. ¿Cuál es la forma correcta? Muchas gracias.
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