Deportes

El buen momento argentino: el valor de la estabilidad

El periodista Walter Vargas, de la agencia Télam, analiza la mejora actual que ha evidenciado el combinado nacional en los últimos encuentros de las Eliminatorias.

El DT Alejandro Sabella debe de tener en la cabeza 16 o 17 nombres para el Mundial de Brasil y, contra lo que pudiera pensarse, esa certeza tiene menos que ver con una obcecación puesta a plazo fijo que con una convicción que gobierna cada paso que da.

Director técnico, pero antes que director técnico conductor, y antes que conductor pedagogo, Sabella es de los que creen en los grupos profundamente juramentados y en los equipos fuertemente ensamblados.

Lo primero ya es un hecho consumado con holgura.

Y en esa consumación y en esa confirmación puede prescindirse de la evaluación del propio Sabella y de sus tres colaboradores inmediatos, Julián Camino, Claudio Gugnali y el preparador físico Pablo Blanco.

Basta con hablar con cualquier jugador, desde Lionel Messi hasta el suplente más eventual, para constatar hasta qué punto reina un clima de comodidad y serenidad, de esfuerzos repartidos y sueños compartidos.

En cuanto al ensamble del equipo, todavía en formación, todavía en la etapa en que los avances son lentos, casi imperceptibles, y los retrocesos escandalizan a las tribus más ansiosas, Sabella apuesta a la estabilidad de un grupo de 12 o 13 jugadores.

Más allá de sentirse tironeado por las parroquias fundamentalistas (una, ajena, la menottiana, que poco menos le exige un remedo de Brasil del 70; la otra, en buena medida propia, la bilardiana, capaz de defender con énfasis sus decisiones más conservadoras), el DT de la Selección apuesta a una formación que salga de memoria, o por ahí.

Una formación tan estable que resista incluso los cuestionamientos a los puestos que no han terminado de consolidarse, los laterales, los defensores centrales y en algún punto también el de arquero.

Sin embargo, Sabella cree que el arco es de Sergio Romero, que por lo menos hasta que le demuestren lo contrario Pablo Zabaleta y Marcos Rojo son los laterales y que en Federico Fernández-Diego Garay tiene un tándem central capaz de reunir juventud no exenta de madurez, buen juego aéreo, rigor, roles complementarios.

Y así como en su momento se dudó de que Javier Mascherano y Fernando Gago compusieran una yunta competente, y hoy pocos lo ponen en duda, no es descabellado pensar que conforme pase el tiempo, y con el tiempo los partidos, incluso los jugadores más resistidos domestiquen a las fieras.

Y eso, desde luego, porque si la Selección Argentina consigue una altura crucero aproximada a la que alcanzó el viernes en Mendoza, estaremos hablando de un equipo competente, y ya sabemos que una de las marcas en el orillo de los equipos competentes es volver aceptables a los jugadores mediocres, buenos a los aceptables y brillantes a los buenos.
Opiniones (1)
11 de Diciembre de 2016|09:10
2
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11 de Diciembre de 2016|09:10
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  1. ARGENTINA NO JUGO PARA TANTO Y SI URUGUAY JUGO MUY MAL.. ESTE EQUIPO ERA UN DESASTRE HACE 2 MESES CUANDO LOS BAILO PERU!!! SEAN OBJETIVOS
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