¿Qué y cómo escribe Mo Yan?

Cuando un escritor casi desconocido gana el Nobel es necesario ponerle una etiqueta. Para Mo Yan, el flamante Premio Nobel de Literatura, la etiqueta es ésta: el nuevo "Kafka chino". Pero además su estilo evoca la prosa de Gabriel García Márquez, con sutil realismo mágico orientalizado.

“Sin embargo, la literatura de Mo Yan nos recuerda a dos autores reconocibles. Es como si leyéramos a Kafka y a Gabriel García Márquez al mismo tiempo”, explica Ángel Fernández, fundador de Kailas, editorial que cuenta con los derechos en español de Yan para todo el mundo.

No en vano, muchas de las novelas del reciente Premio Nobel destilan ese aroma de realismo mágico orientalizado. Es una literatura sutil, no exenta de crítica hacia la clase dirigente de su país, China.

“Aunque Mo Yan es un escritor que vive de la literatura en Pekín, no ha dejado de cuestionar su país. Tiene una rara habilidad para navegar entre esos dos mundos. Critica la actual China sin por ello estar encarcelado, como ocurre con otros activistas chinos”, añade Fernández.

Su última obra publicada en España, Rana –animal que simboliza la natalidad- reprueba la actual política de planificación familiar china y esa imposición del hijo único, tema tabú en la república comunista. Aquí, un médico de familia de una comunidad rural se debate entre aplicar o no el aborto obligatorio para los segundos nacimientos.

En España, Mo Yan cuenta con siete obras publicadas, como son Grandes pechos y amplias caderas, La vida y la muerte me están desgastando o Las baladas del ajo. Su editor lo descubrió en una feria internacional y apostó por una literatura que también tiene ciertas peculiaridades.

Mo Yan es un autor novelas extensas, de más de 800 páginas, pero que escribe de manera compulsiva. Fernández recuerda que un novelón como Grandes pechos… lo finalizó en apenas 25 días, sin apenas dormir o comer. Yan tarda así casi menos en culminar un libro que nosotros –los lectores- en llegar al desenlace.

Sus novelas también tienen un denominador común. Suelen ser tantos los protagonistas de sus historias que Mo Yan inicia siempre los primeros capítulos con listas descriptivas de sus personajes, casi a modo de breves biografías. Así, el lector ya sabe de antemano quién es quién en sus ficciones.

Otra seña del autor chino es que bebe continuamente de su propia narrativa, sin importarle el género. No es extraño encontrar un capítulo novelesco que antes fuera un fragmento de una de sus obras de teatro.

La vida de Yan hoy ha dado un vuelco. El Premio Nobel de Literatura deja atrás sus penurias infantiles en la China rural donde se crió. En su juventud, se alistó en el Ejército Popular de Liberación (Fuerzas Armadas chinas), como único salvavidas para comer todos los días.Ya en 1981 es cuando aquel joven soldado comenzó su periplo por la escritura.

Aunque realmente se llame Guan Moye, hoy, el nombre de Mo Yan, con esas dos sílabas que significan “no hablar”, da la vuelta al mundo, como harán todos sus libros.Así, se cumple una de las sentencias que siempre recuerda su editor en España: “Llegará un día que no sea una tragedia que le den un premio internacional a un autor chino, como Mo Yan”.

Fuente: David González /aviondepapel.tv

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