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El Messi que manda y habla: la gran novedad del superclásico

En sus años de adolescente, sus compañeros se preguntaban si Lionel Messi era mudo. Una década larga después, algunos colegas y no pocos árbitros podrían incluso desear que el jugador argentino deje de hablar.

El "10" del Barcelona y la selección argentina sumó esta temporada una característica nueva en su constante evolución: ahora habla, mucho más que antes. Y manda, quizás no más que antes, pero sí en forma mucho más notoria.

El argentino es indescifrable, imposible de encasillar. ¿Un delantero? Sí, y goleador. ¿Un mediapunta? Sí, y letal como asistidor. Y más cosas, si se lo propone. Si el 2 de mayo de 2009 Josep Guardiola desconcertó al Real Madrid ubicando a Messi de "falso 9" para el histórico triunfo azulgrana de 6-2 en el Bernabéu, José Mourinho puede temer cualquier cosa de cara al domingo en el Camp Nou, porque los registros de Messi parecen no agotarse.

"Mi objetivo no es marcar muchos goles, sino conseguir cosas importantes", dijo recientemente Messi. Se refería a la posibilidad de un cuarto Balón de Oro consecutivo, pero lo cierto es que está logrando "cosas importantes", basta con ver algunas estadísticas.

El argentino intervino en lo que va de 2012 en el 67 por ciento de los goles logrados por el Barcelona: 81 de 121. Marcó 54 tantos, dio 22 asistencias e inició la jugada en los cinco restantes. Esta temporada lleva diez goles en otros tantos partidos y cinco pases de gol.

Los cuatro meses finales de 2012 podrían ser históricos para Messi, porque un año atrás, a esta misma altura de la temporada, el zurdo llevaba 40 goles, 14 menos que este año. ¿Hasta dónde puede llegar?

Todo indica que muy lejos, no sólo por lo que viene haciendo, sino por lo que parece estar dispuesto a hacer en una temporada en la que ya no cuenta con el paraguas protector que fue Guardiola durante cuatro años. Que Tito Vilanova, el nuevo entrenador, lo conoce desde antes y mejor que su predecesor es indiscutible, tanto como que Messi afronta una etapa diferente de su carrera.

Aquel tenso partido de hace dos semanas ante el Granada en el que Messi le recriminó visiblemente enojado a David Villa que no le pasara la pelota antes fue sólo el emergente de una situación que está siendo tratada con discreción, pero que ninguno de los altos responsables del Barcelona minimiza.

Messi, que mandaba desde su fútbol, desde el silencio y los gestos mínimos, ahora lo hace como la mayoría de los que mandan: hablando y gritando, si fuera necesario. Se ve en sus frecuentes discusiones con los árbitros, también en las miradas que le lanza al tímido chileno Alexis Sánchez cuando éste no cumple con la jugada que él imagina.

   "Todo el mundo entiende que la sombra de Messi es muy alargada y que ante la ambición de goles y éxitos del argentino cualquier comparación va a dejar a los demás en mala posición", escribió esta semana "Sport" en un informe que revelaba el ascendente de Messi sobre Alexis: el chileno pateaba al arco la temporada pasada cada 37 minutos. En la actual, presionado por complacer al astro incomparable, lo hace una vez cada 68.

Messi, de 25 años y a punto de ser padre de su primer hijo, no sólo está creciendo como futbolista, sino como persona. En ese crecimiento toma más conciencia de su nivel como jugador, capaz de ver y ejecutar la jugada antes y mejor que cualquiera de los demás. Una virtud no exenta de peligros si el ego se descontrola. Pero no parece ser el caso, porque, aunque hable como nunca, ahí están las cifras: máximo goleador, máximo asistidor.
Opiniones (1)
26 de septiembre de 2017 | 11:03
2
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26 de septiembre de 2017 | 11:03
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Esta note es de un diario español, porque no citan la fuente?
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