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El sabotaje pone en jaque el prestigio del fútbol español

El estadio de Vallecas sufrió un insólito acontecimiento, un extraño acto de sabotaje que obligó a la suspensión del encuentro más esperado de la quinta jornada de la Liga española entre Rayo y Real Madrid.

Deudas, horarios nocturnos, salida de futbolistas, desigualdad y ahora un sabotaje que impide la celebración de un partido importante. La Liga española, antes conocida como la "Liga de las estrellas", sufrió el domingo un nuevo golpe contra su prestigio.

La policía examinó hoy en en Estadio de Vallecas lo ocurrido con los cables de la luz en la noche del domingo, un extraño acto de sabotaje que obligó a la suspensión del encuentro más esperado de la quinta jornada de la Liga española entre Rayo y Real Madrid.

Más de 150 países del mundo, los que tenían previsto transmitir el duelo, vieron en cambio las imágenes de un electricista que, con un cigarro consumido en la boca, manipulaba los cables para intentar devolver la luz al Estadio de Vallecas. Sin éxito.

Mientras, miles de hinchas se agolpaban a las puertas del campo a la espera de saber si se jugaba o no. Afortunadamente, hubo paciencia y civismo, sin que se registraran incidentes.

Los titulares de los periódicos son hoy inequívocos. "Ridículo", afirmó "Sport". "Intolerable", añadió "Marca". Y "As" elevó el suceso a categoría general para asegurar que fue "otro golpe a la imagen de este país".

"Desde la Liga no podemos controlar los fenómenos meteorológicos, los golfos, los sinvergüenzas, los terroristas...", se disculpó hoy Javier Tebas, vicepresidente de la Liga de Fútbol Profesiobal (LFP).

   Pero mientras unos y otros buscaban culpables, el sabotaje volvía a poner en jaque al prestigio de la autoproclamada "mejor Liga del mundo" hasta no hace mucho.

Hace años que se discute esta apreciación. Por múltiples motivos, comenzando por la organización de la competición y terminando por las deudas y los problemas económicos de muchos clubes.

El fútbol español propone un universo singular en el que una decena de equipos están administrados por la Justicia.

La figura jurídica de la "Ley Concursal" permitió a numerosos equipos españoles suspender pagos sin tener que ir a la quiebra. Así, de la treintena de procedimientos concursales abiertos en el fútbol europeo en los últimos años, sólo uno se produjo fuera de España.

Ello provocó numerosas acusaciones de deslealtad en todo el continente. Por ejemplo, lo manifestado por Uli Hoeness, presidente del Bayern Múnich: "Pagamos cientos de millones de euros (a España) para que salgan de la mierda y luego los clubes se eximen de pagar la deuda".

Esa deuda generó un enfrentamiento indisimulado en la propia patronal de clubes, con dos bandos diferenciados: los que están en contra del actual reparto televisivo y los que están a favor.

Real Madrid y Barcelona acaparan cerca del 50 por ciento del reparto de los derechos televisivos.

"La liga española no crece. Crece sólo en dos clubes, Barcelona y Real Madrid, y los demás están exactamente igual que hace cinco años. El fútbol español se está muriendo", explicó la pasada semana el economista José María Gay de Liébana en una conferencia en Barcelona.

En las otras ligas europeas, el reparto es mucho más equitativo, lo que hace que los clubes más humildes tengan dinero para invertir y haya más igualdad en la competición.

Desde 2004, cuando ganó el Valencia, Real Madrid y Barcelona se reparten todos los títulos de la Liga española. Y nada permite aventurar que algo diferente vaya a suceder en los próximos años.

Dado que el fútbol español vive asolado por las deudas, los clubes se ven obligados a plegarse a los intereses de la televisión, que suministra más de un tercio de los presupuestos de cada equipo.

Por eso, los operadores televisivos deciden los horarios, sin que los clubes apenas tengan capacidad para alzar la voz.

Así, esta temporada se asistió a un hecho insólito. En las dos primeras jornadas, hubo partidos que comenzaron un día y acabaron en el siguiente. Es decir, más allá de las 12 de la noche.

Todas estas circunstancias generaron una indignación progresiva en los hinchas, que protestan ante lo que consideran que es un abuso. Por ejemplo, con lo ocurrido en Vallecas, donde el Rayo es uno de los múltiples equipos en Ley Concursal.

Según aseguró Raúl Martín Presa, presidente del club, el sabotaje se produjo por parte de sus propios hinchas en protesta por los precios marcados para el partido ante el Real Madrid.

"Los únicos culpables de lo ocurrido son los saboteadores. Y perjudicamos a todo el mundo del fútbol, no nos equivoquemos", resumió hoy Tebas en su Twitter.
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