Mano a mano: la charla llega a su fin, el debate sobre la laicidad recién comienza

En la última parte del la charla, Sergio Buenanueva, Federico Mare y Marcelo Puertas elaboran una suerte de conclusión, aunque queda claro que este, como muchos otros temas, no se agotan en sí mismos. La imagen final, la de la despedida, no da la satisfacción de haber hecho un buen trabajo.

Una hora y media duró la charla entre Sergio Buenanueva, obispo auxiliar del Arzobispado de Mendoza; Marcelo Puertas, presidente de la Asociación Civil 20 de Septiembre, y Federico Mare, responsable de los cuadernillos que publica La Hidra de Mil Cabezas. Durante ese tiempo intercambiaron pareceres sobre la laicidad, la presencia de símbolos religiosos en las aulas y la conmemoración de fechas religiosas en las escuelas.

Ahora MDZ Online presenta la última parte de esta charla en la que se les pidió, sobre el final, que cada uno elaborara una suerte de conclusión. Cada uno dio su parecer, pero sin fanatismos ni posiciones cerradas que impidieran el diálogo.

Los dejamos con la tercera parte de este diálogo, con el deseo de que el tema, ya instalado en una parte de la sociedad y especialmente en la Legislatura, donde se está tratando el texto de la próxima ley de educación, ayude a construir la convivencia.

Ponerse en el lugar del otro

Luego del intercambio de opiniones, surgió la negativa de parte de Puertas a la construcción de espacios ecuménicos, y para ejemplificarlo citó un caso que vivió en la Facultad de Derecho de la UNCuyo. Sobre este tema continuó explayándose Buenanueva.

Sergio Buenanueva: Tampoco estoy convencido de que se cree un espacio ecuménico, porque tampoco todas las confesiones cristianas tienen la misma valoración de los símbolos. Los símbolos religiosos, como en este caso la imagen de la Virgen, son muy propios de la tradición católica, los evangélicos tienen incluso una mirada un poco más críticas, y otras religiones no cristianas no apelan a símbolos religiosos como nosotros, por eso crear un espacio ecuménico o interreligioso no me suena una solución factible, pero así todo tampoco es que los católicos estemos obsesionados y que nuestra principal preocupación de cara a la escuela sea la presencia de símbolos religiosos, nos preocupan otras cosas de la religión, y si apuramos un poquito las cosas, para mí, cura católico, el principal símbolo religioso en una escuela es la persona, el creyente. Un símbolo religiosos expuesto públicamente, defendido con uñas y dientes, que no se corresponda con una presencia cristiana es contradictorio, yo prefiero apuntar a una presencia de los creyentes respetuosa, responsable, a en este ámbito público poner el acento en la presencia de los símbolos.

Federico Mare: Es importante esto que decís, porque parte del problema tiene que ver con esto, con que es necesario no sólo que esté incluida la laicidad en la Constitución y en la ley provincial, sino también que se establezca qué es la laicidad, qué implica en concreto. Para nosotros, se tiene que estipular que implica que no se exhiban símbolos religiosos en el aula, porque, si no, la laicidad queda en el terreno de la retórica, en el terreno de las expresiones de deseo. Si no se reglamenta bien qué es la laicidad, se va a seguir incumpliendo, porque muchas directoras plantean que están de acuerdo con la laicidad, pero para ellas la presencia de la cruz no atenta contra la laicidad, entonces se entra en un terreno subjetivo.

Marcelo Puertas: Esto es importante, porque la Dirección General de Escuelas, desde Duch en la segunda gestión, tiene una resolución, corroborada por Vollmer, que les da autonomía a los directivos para que in situ, es decir, en caso de un particular, decidan qué hechos violarían o no la laicidad respecto del tema religioso y respecto de la política partidario. Esto salió a propósito de La Cámpora, situación que nosotros ya habíamos planteado antes de que sucediera, hace tres meses, por hechos suscitados en la provincia de Buenos Aires, donde pintaban una escuela y dejaban la bandera durante dos meses. A esto le digo yo espacios públicos tomados. Por eso es importante que, a posteriori de la sanción de la ley, tengamos una discusión ideológica sobre qué se concibe respecto de laicidad, y sería muy bueno que llegáramos a un acuerdo, porque la educación pública tiene problemas serios en lo que se refiere inclusive a formación de docentes y, por ende, de alumnos, entonces, se tiene que avanzar y establecer políticas de Estado, porque, desgraciadamente, el problema, no específicamente con lo religioso, porque con esto se ha ido avanzando, el problema es que se viene en una forma más cerrada y más violenta la imposición partidaria.

S.B.: No me termina de convencer que laicidad quiera decir la posición del Estado de cara a la religión y que se incorpore también la política, aunque yo tampoco estoy de acuerdo con la política partidaria en las escuelas. Creo que hay que avanzar lo más que podamos en concensuar qué entendemos por laicidad, porque manejamos a veces conceptos distintos, y no es que yo quiera desplazar el acento porque quiera eludir el tema de los símbolos religiosos en las escuelas, pero me parece que lo más importante y que tiene que ver con la laicidad es el hecho religioso que está presente en la vida de las personas y que acompaña a un chico cuando traspone la puerta de un aula y que forma parte de la vida de esas personas, y sin embargo la escuela no tiene nada para decir. No estoy hablando de enseñar catequesis en las escuelas, pero creo que el hecho religioso está presente en la vida de las personas, por eso creo que debe estar, así como tiene que abordarse la educación ciudadana, la educación política de los chicos, más allá de que estemos de acuerdo o no con que voten a los 16 años. El hecho religioso forma parte de la vida de las personas, y forma parte importante. Creo que las personas que no tienen convicciones religiosas y los creyentes tenemos que hacer el esfuerzo posible para ponernos en el lugar del otro. Yo he sido formado teológicamente en esta postura. La teología católica ha pasado, de cara al ateísmo, de una postura de condena absoluta a una de comprensión. Yo, que entiendo mi vida de cara a Dios, porque creer quiere decir no sólo sostener que Dios existe, sino organizar mi vida en base a valores religiosos, no me quedo indiferente ante la posición personal de un no creyente, entonces tengo que de alguna manera hacerme cargo. Además, porque convivimos, y me parece que aquí también hay una reciprocidad, que es una de las leyes de la vida democrática, tengo que hacer el esfuerzo de ponerme en el lugar del otro, eso me parece que es importante, lo tenemos que hacer los creyentes, mucho más cuando una determinada denominación religiosa es mayoritaria, en eso estoy de acuerdo, pero también me parece que quienes no tienen una postura religiosa también tienen que hacer un esfuerzo para entender al que tiene una postura religiosa, porque si no terminamos moviéndonos en base a prejuicios.

F.M.: Estoy de acuerdo en que el pluralismo más sustantivo, más profundo que vos proponés es saludable, pero siempre hay que partir de la base de igualdad de trato. Para mí, es un prerrequisito fundamental reconocernos como iguales y que haya espacios de la sociedad en los que estemos reconocidos como iguales, una vez que esté reconocido ese criterio de igualdad, por supuesto que podemos conversar y tratar de lograr una comprensión mutua, y eso es algo que las minorías religiosas y los no creyentes de Mendoza no tenemos garantizado plenamente. Tienen que ponerse en nuestro lugar, porque no somos nosotros quienes estamos imponiendo un criterio de supremacía, al revés, la supremacía viene del lado del catolicismo.

Hacerse cargo

Ya en el final del encuentro, les pedimos que cada uno sintetizara un mensaje final, una suerte de conclusión, a sabiendas de que este debate apenas si está saliendo de su estado embrionario.

M.P.: En virtud de lo que hablamos, considero primero que esto no tendría que nacer de nosotros ni de un diario privado, que afortunadamente lo hace, porque estos ámbitos no están impulsados desde donde deberían estarlo, que es desde el Estado, porque tendría que ser el Estado el que convocara a los actores para consensuar cuál es el concepto de laicidad, para avanzar democráticamente en las reformas que se tengan que hacer o no, y en eso nosotros estamos dispuestos a la charla. Estamos convencidos de que el término laicidad se refiere a la asepsia de participación religiosa y de políticas partidarias en las escuelas. No asepsia ideológica, porque los valores religiosos pueden estar insertos en la currícula, los valores de las ideologías políticas partidarias pueden estar y deberían estar, porque los partidos políticos y las religiones tienen valores muy importantes que a la humanidad le han hecho mucho bien. ¿Quién puede desconocer la labor del padre Contreras o de Vicente Reale? La importancia que tienen esas personas representando a un sector de la Iglesia católica, o muchos pastores evangelistas. Y, segundo, quitar el velo de la hipocresía, que nosotros consideramos que la sociedad mendocina tiene, y reconocer que hace 60 años que venimos pervirtiendo la cláusula constitucional del 212 inciso 1, que dice que la educación tiene que ser laica, porque en 1950 se instituye la protección de la educación bajo la férula de la Virgen del Carmen de Cuyo, y esto nosotros consideramos que es una flagrante inconstitucionalidad, sumado a todos los otros hechos. Y A partir de ello, reconocer este tema y avanzar, o quitar la laicidad de la Constitución o quitar la protección, esto en el marco de un espacio institucional de debate en el que prime el respeto al otro y la no denigración, el trato de igual y donde no sea nada violento y nada esté dado como obvio, porque no hay nada obvio, todo se tiene que consensuar día a día. Y no es un tema menor este, y debería ser el Estado el que nos convoque, porque este es el plafón para seguir discutiendo los otros temas de la educación pública, porque no hay temas más importantes que la educación del pueblo.

S.B.: Yo agradezco la invitación a la conversación porque me ha parecido muy importante, por los dos términos que tiene, la escuela, por lo tanto la educación, y la laicidad. Creo que debatir estas cosas es tocar temas de fondo de la vida de las personas y de la convivencia ciudadana. Coincido en que hay que seguir madurando el concepto de laicidad, porque también dentro de la Iglesia católica no hay una sola concepción, hay un proceso en ebullición de precisión de términos y, sobre todo, de profundización de realidades humanas que están detrás de los términos,. La realidad humana que está aquí, y yo lo señalé al principio, es la libertad religiosa del ser humano, libertad del individuo y libertad que también abarca a las personas como sociedad, es mucho más que libertad de culto y mucho más que mera restricción, es un ejercicio positivo que nos lleva a pensar en el rol positivo que las religiones tienen en la construcción de la sociedad y cómo esto se debe vivir también dentro de la escuela. La presencia de símbolos religiosos estoy convencido de que no atenta contra la libertad de las personas, pero es un tema discutible. Las sociedades le han dado distintas respuestas y puede tener otra evolución, pero lo más importante creo que es esta discusión sobre cómo convivimos, en el seno de una sociedad cada vez más plural, personas que tenemos miradas distintas y nos plantamos frente a la vida con posiciones distintas, creyentes o no creyentes. Este punto merece una atención cada vez mayor, sin descuidar los temas de coyuntura, por supuesto, pero creo que son las discusiones de fondo. Las religiones aportan mucho a la vida social, si la laicidad es solamente decir que no a la religión, yo no estoy de acuerdo, creo que tenemos que discutir cuál es el aporte positivo que dan a la vida comunitaria.

F.M.: Una sociedad genuinamente democrática es una sociedad que sabe respetar a las minorías, y en ese marco de respeto, el principio de laicidad es fundamental, porque no puede haber respeto a las minorías si no hay igualdad de trato. En Mendoza existe una serie de prácticas y concepciones en el ámbito escolar que atentan contra esa igualdad de trato, una de ellas es la exhibición de símbolos religiosos, y es necesario, para avanzar en la convivencia democrática, que se garantice la laicidad. Dado que ya está establecida en el artículo 212 como mencionaba Marcelo, y dado que la nueva ley provincial de ecuación también va a contemplar el principio de educación laica, lo que pedimos que esa laicidad que ya está establecida tenga un correlato en la práctica, que en los hechos la DGE se haga cargo del espíritu de esa norma, y para eso tiene que implementar políticas activas de promoción de la laicidad, por ejemplo, brindando cursos de capacitación docente sobre laicidad, porque hemos notado que hay muchos docentes que no manejan adecuadamente el concepto de laicidad, y coincidimos en que las religiones, al igual que otras cosmovisiones, está presente en la sociedad, y no nos oponemos a que en la escuela se las conozca, pero la manera en la cual en una escuela pública se tienen que conocer las otras expresiones ideológicas, religiosas o no religiosas es a través del currículum, que el docente en la materia Historia o Formación Ética enseñe el espectro ideológico, pero eso es algo muy distinto a que exista las celebración del apóstol Santiago o la Virgen, porque eso va más allá de lo curricular, eso implica manejar un criterio de supremacía.

El extenso pero rico encuentro termina. Marcelo Puertas se retira apurado porque llega tarde a trabajar. Federico Mare le entrega a  Sergio Buenanueva un ejemplar del cuadernillo que publicó La Hidra de Mil Cabezas sobre la laicidad, y el obispo le pide que le dé un mail, para poder intercambiar ideas. Luego se retiran.

Han pasado más de cinco minutos cuando salimos del café Devas, y en la puerta del Sheraton aún están Mare y Buenanueva conversando. Pasamos junto a ellos, nos despedimos y nos vamos con esa imagen, con la un ateo y un obispo conversando, suponiendo que tal vez esa es la síntesis de lo que nos planteamos al momento de producir este reportaje.

Alejandro Frias

Opiniones (1)
20 de Julio de 2017|22:05
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20 de Julio de 2017|22:05
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  1. EL DEBATE TAMBIEN ERMINO. LAICIDAD EN TODOS LOS COLEGIOS ESTATALES. ESO SI, COMO LO DIGE ANTERIORMENTE, DURANTE EL TIEMPODE CLASE, NO EXISTEN MAS FERIADOS O ASUETOS RELIGIOSOS. Y SAN SE ACABO EL PROBLEMA.-
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