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Argentina se consolida como potencia y ya piensa en Rusia

Con David Nalbandian como líder y figura descollante, los argentinos sortearon las dificultades que le planteó Suecia y avanzaron a las semifinales del Grupo Mundial de la Copa Davis 2008, instancia en la que lo espera el laureado conjunto europeo, un duro escollo en el camino hacia el ansiado título.

Por Christian Frigerio y Gustavo Lenti

La serie en el Parque Roca se resolvió con las dificultades lógicas de un cruce de cuartos de final, que requirió a la mejor versión "copera" del cordobés Nalbandian, enfocado como siempre en el objetivo y flanqueado por un equipo de lujo, con Guillermo Cañas como ladero excepcional y la sabia conducción de Alberto Mancini.

El cordobés nacido en Unquillo, con un record impresionante en la Davis de 25 triunfos y apenas seis derrotas, marcó el camino con su triunfo por 6-2, 5-7, 6-4 y 6-2 sobre el sueco Thomas Johansson en el primer punto, y sentenció la victoria con su maratónico éxito ante Robin Soderling.

Nalbandian se impuso finalmente por 6-4, 1-6, 4-6, 6-4 y 9-7 ante Soderling y desató el delirio del público, ante el rival que había complicado la serie al vencer a José Acasuso por un lapidario 6-0, 6-4 y 6-1 al primer día y que fue una seria amenaza para el gran sueño argentino.

Cañas, ausente por lesión en el cómodo 4-1 sobre Gran Bretaña de febrero pasado, en la ronda inicial del Grupo Mundial, se sumó a Nalbandian en el dobles para lograr un 7-5, 6-4 y 6-4 sobre los especialistas suecos Jonas Bjorkman y Robert Lindstedt en un punto clave, según reconoció el propio Mancini.

"Ese triunfo fue clave, ya que nos permitió llegar al domingo con dos chances a favor, de haberlo perdido la historia podría haber sido distinta, aunque también confiaba ciegamente en mis tenistas", admitió el "Luli" en diálogo con Télam, una vez consumada la victoria.

Nalbandian en un nivel altísimo, Cañas también enfocado en el objetivo y la saludable aparición de Juan Mónaco, quien venció a Johansson por 6-3 y 6-3 para decorar las cifras, fueron los mosqueteros argentinos en esta ocasión, aunque Acasuso, más allá de su derrota, siempre es un jugador a considerar sobre polvo de ladrillo y de local. "Hay que ser muy cautelosos.

Rusia juega bien en cualquier lado, tiene excelentes tenistas, y no será una serie fácil, aunque debo reconocer que este año se nos están dando las cosas", añadió Mancini. El análisis en caliente de Mancini no debe dejar escapar el dato de que Argentina ya es una potencia en la Davis aún sin haberla ganado nunca, y prueba de ello es que de las últimas siete ediciones, en cinco llegó hasta las semifinales, y en una a la final, casualmente en 2006 frente a los rusos.

Argentina fue también semifinalista en 2002, 2003, 2005 y la mencionada final de 2006, más la de la edición 2008. Es decir que desde que concretó su regreso al Grupo Mundial de la Davis en 2001 y en las siete ediciones que participó entre 2002 y 2008 tan sólo en dos se quedó en cuartos de final, lo que habla de una regularidad inusual en el tenis moderno.

En 2004, Argentina perdió con Belarús en Minsk sobre una rapidísima e indescifrable carpeta, tanto como la que provocó la derrota en abril del año pasado ante Suecia, en Gotemburgo, en las dos ediciones en las que el equipo claudicó antes de una semifinal.

Las gestas coperas de Argentina resaltan la semifinal de 2002 perdida ante Rusia en Moscú; la de 2003 frente a España en Málaga; en 2005 frente a Eslovaquia en Bratislava; en 2006 el único triunfo, en Buenos Aires sobre Australia que posibilitó ir a definir a Moscú, y el pase obtenido esta tarde para recibir a los rusos en septiembre.

Sin dudas, con Mancini (2005,2006 y 2008) o con Gustavo Luza (2003) o Alejandro Gattiker (2002), los tres capitanes desde que se regresó al Grupo Mundial, Argentina viene cumpliendo grandes actuaciones en la Davis y sería bueno que este año tanto esfuerzo reciba la recompensa de un título.

Claro que la empresa no será sencilla, enfrente estará Rusia, dos veces campeón, en 2002 y 2006, y finalista el año pasado, cuando cayó ante los Estados Unidos. Argentina se aseguró que, en el caso de avanzar a la final, también la jugará en Buenos Aires, ante los Estados Unidos o España, los otros dos semifinalistas, en otro guiño a favor, como resaltaba Mancini.

En 2008, Gran Bretaña y Suecia quedaron atrás, Rusia suena complicado pero no imposible, y lo que vendrá después será el gran desafío de Argentina, que tiene este año otra gran oportunidad para saldar la asignatura pendiente que existe entre la Davis y su historia.
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