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Aún hay pocas certezas, pero ya se encendieron algunas alarmas en el equipo

La puesta en escena ante Bélgica no dejó la mejor imagen. Hubo falta de coordinación en algunos movimientos. Sí se vio la habitual garra puma, que marcó la diferencia. Son las facetas del juego que Loffreda debe cambiar.

Resulta difícil sacar cosas en limpio para el Mundial cuando se observan dos estados de ánimo totalmente opuestos. Los Pumas jugaron ayer en Bruselas, pero su mentalidad se proyectó hacia el debut con Francia, en París. No fue un trabajo menor y sencillo para los argentinos encontrar estímulo y espantar esa sensación alarmista de posibles lesiones e infortunios a tan pocos días del 7 de septiembre. Tanta precaución, a veces poco compromiso y esa necesidad de no exhibir los mejores movimientos hicieron que las imprecisiones fuesen moneda corriente. De poco le servirá al seleccionado nacional el triunfo de ayer (36-8), salvo para sumar rodaje y darles ritmo de competencia a algunos jugadores que arrastraban ausencias prolongadas.

Diferente a la Argentina fue lo de Bélgica. El equipo local tuvo un espíritu admirable, digno de tomar en cuenta, y jugó el partido de su vida. Lo que se preveía que podía ser una victoria abultada de los Pumas sólo por inercia, no sucedió porque se toparon con un oponente poderoso, algo desorganizado, pero que le dio otro toque de atención al conjunto nacional. No habrá que caer en distracciones similares cuando llegue el momento, en el Mundial, de enfrentarse con Georgia y Namibia, dos rivales también aparentemente más débiles, pero que pueden sorprender y causar un asombro matemático en los cálculos finales del Grupo D.

Es necesario trasladar algunas situaciones al partido inaugural. Ayer, Juan Martín Hernández estuvo participativo, fue preciso con los kicks, defendió correctamente y desequilibró cuando se lo propuso con interesantes cruces. Da la sensación de que será el apertura ante Francia, fortaleciendo así la frontera a la formación, pues se estima que será en ese sector donde la Argentina propondrá más acción y contacto. La presencia de Hernández como N° 10 permite intuir que los hermanos Contepomi (ayer Manuel tuvo una destacada labor) estarán en el centro de la cancha y Corleto podría ser el fullback, siempre y cuando Núñez Piossek y Borges se encuentren en buenas condiciones. Aún queda tiempo para despejar las dudas, a pesar de que ayer fue la última función antes de la Copa del Mundo.

Las 12 modificaciones con respecto al equipo que perdió con Gales desencadenaron un desajuste en el funcionamiento. Nicolás Fernández Miranda, algo atolondrado a la hora de limpiar la pelota, no pudo darle al equipo mayor dinámica y el traslado a veces se hizo lento, salvo cuando Hernández se enchufaba, o desde las puntas Agulla y Núñez Piossek se mostraban como alternativas. Fue interesante, por momentos, la sorpresa en el centro del campo, con Felipe como N° 13 a la hora de atacar, y como N° 12 cuando había que defender. Algo saludable, también, fueron los regresos a la acción de Lucas Ostiglia, Martín Durand y Omar Hasan, tres hombres capaces de saltar a la titularidad en cualquier momento y que ayer sumaron minutos de juego después de un paréntesis. Mucho más que esto no se puede rescatar de un partido extraño, que siempre reflejó las diferencias en cuanto a la motivación de unos y otros.

Sin embargo, alarmó sobre cuestiones que se deberán corregir con urgencia. El line-out es una de ellas. Ayer se obtuvieron ocho de los 11 que se tuvieron a favor, pero lo más grave fue que nunca se logró una aceitada coordinación entre Vernet Basualdo y los saltadores. Una buena obtención en las formaciones fijas puede ser la llave para ganar grandes partidos.

La imagen de los Pumas cambió en el segundo tiempo, como sucedió la semana pasada en Cardiff. Tras un parcial 14-5, en el final el peso obvio de los antecedentes y las presunciones le permitieron al conjunto argentino recostarse en la tranquilidad que brindaron los tries de Agulla, Manuel Contepomi y Senillosa (dos). También hubo espacio para mover el banco de los suplentes e intensificar una preparación que está cerca del desenlace. Ya no habrá evaluaciones, pero puertas adentro, los Pumas deberán afinar detalles y situaciones que pueden pagarlas muy caro el 7 de septiembre en el Stade de France.


Los Pumas, espiados por los franceses

Max Godemet, manager de Francia y ayudante de Bernard Laporte, estuvo ayer en Bruselas. También se vio a los jugadores de Stade Francais Benjamín Kayser y Brian Liedenbergh, así como al entrenador de forwards del equipo parisino, Fabrice Landreau.
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11 de Diciembre de 2016|03:00
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