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El flojo Brasil de Menezes recibe a China bajo la presión de la prensa

La selección brasileña de fútbol tendrá ante China, en el amistoso que se disputará el lunes en Recife, la oportunidad de apaciguar el enojo de la afición por su discretísima campaña para el Mundial de Brasil-2014 bajo las riendas del cada vez más resistido Mano Menezes.

Los pentacampeones del mundo, que no disputan las eliminatorias sudamericanas por su condición de anfitriones de la próxima cita, reciben a un casi desconocido conjunto chino ya eliminado de la Copa, con la urgencia no sólo de vencer sino de convencer a la irritada torcida brasileña.

Los aficionados y un sector de la prensa no le perdonan a Menezes el juego sin clase que exhibe la selección verdeamarela, las victorias apretadas ante rivales inferiores y por eso ya piden a gritos su salida, como ocurrió en el amistoso ante Sudáfrica en el que Brasil venció 1-0 el pasado viernes.

En el juego disputado en el estadio Morumbí de Sao Paulo, Menezes fue insultado al grito de "burro" y desde las gradas se coreó el "adiós, Manu", por lo que el compromiso ante los chinos tendrá una inusual presión para el técnico que afina el equipo para la Copa de las Confederaciones 2013 y la Copa del Mundo de 2014, ambas en suelo brasileño.

"Espero que el hincha de Recife sea más comprensivo, vamos a enfrentar un equipo todavía más cerrado (que el de Sudáfrica). Tendremos dificultades si el gol demora, pero cuando el aficionado es más comprensivo es más fácil", dijo el entrenador a la prensa previo al juego del lunes en el estadio Arruda de Recife.

Antes que la disputa ante los chinos será un duelo entre Menezes y la exasperada afición. Serán 90 minutos de prueba, de constante acoso, al término de los cuales Manu Menezes estará más cerca del alivio o el infierno.

"Cuanto más joven un equipo, más siente la falta de apoyo. Creo que en otros momentos ya tuve la oportunidad de ver ambientes mucho más duros, mucho más hostiles, con todos los técnicos competentes que pasaron antes de mí", afirmó el estratega.

Bajo la era Menezes, que empezó en julio de 2010, la selección brasileña ha disputado 27 juegos, con 17 victorias, cinco derrotas y cinco empates, sin contar los Juegos Olímpicos de Londres en los que la canarinha se quedó con la medalla de plata tras perder la final ante México.

De la presión no escapa siquiera la estrella mimada del fútbol brasileño, Neymar, cada vez más criticado por su fragilidad en la cancha y la intermitencia de su juego, atribuida por el seleccionador brasileño al exceso de partidos.

No obstante, Menezes seguirá apostando por Neymar y demás jugadores que componen su esquema de juego en el amistoso ante China: cuatro defensas, cuatro volantes, con salida por los laterales, Neymar libre y un solo punta definido.

"No puedo perder el parámetro de comparación o de evaluación. Vamos a tener una base muy parecida" a la utilizada contra Sudáfrica, anticipó el seleccionador brasileño.

El juego ante el combinado chino, que dirige el español José Antonio Camacho, antecederá al gran clásico sudamericano, Brasil-Argentina, que se disputará el 19 de septiembre en Goiania con jugadores que compiten en las ligas locales.

Entre las alternativas para este lunes está el atacante Hulk, autor del único tanto ante los sudafricanos, quien espera una nueva oportunidad para lucirse en el puesto que ocupa el titular Leandro Damiao.

Hulk también se sumó al cortejo a la descontenta afición brasileña: "Queremos el calor de nuestra hinchada. En el fútbol, cada juego es una historia. Hay que hacer el primer gol contra China. Tenemos que conseguir el primer gol lo más temprano posible", afirmó a la prensa.
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