La economía mundial está cambiando

Las consecuencias de la crisis hipotecaria recién comienzan a mostrarse, pero los próximos tiempos mostrarán inversores reacios a asumir riesgos, mientras el mundo se desacelera.

La crisis del sector hipotecario en EE.UU. generó un efecto pánico y consecuencia derivo en una fuerte iliquidez a nivel mundial, que obligó a los bancos centrales a realizar fuertes inyecciones de dinero para paliar la citación, aunque los inversores esperan medidas más comprometidas, como rebajas en las tasas de interés.

 

Sea cual fuere la reacción posterior de las autoridades monetarias, en el corto plazo se ha instalado en los inversores una aversión a tomar riesgos elevados, la cual se agudiza si los reguladores solo inyectan liquidez transitoria y no están dispuestos a efectuar salvatajes importantes.

 

Mientras tanto, los inversores se desprenden de cualquier papel que sea percibido con algún nivel de riesgo. Es muy difícil predecir cuánto tiempo durará esta situación, pero lo cierto es que en este tiempo la prioridad será la seguridad por sobre la rentabilidad.

 

La otra duda que persiste es acerca de cuál será la evolución futura de la economía mundial, y los primeros datos aportan señales preocupantes. La economía europea se ha desacelerado y en el segundo trimestre creció al 0,3%, contra el 0,7% del primer trimestre. La economía de EE.UU. viene dando las mismas señales y, si los más grandes van más despacio, aquietarán el ritmo del mundo

 

A partir de ahora, la duda de los especialistas ronda acerca del rol de los bancos centrales. Si consiguen encapsular la crisis inmobiliaria estrictamente en su sector en Estados Unidos, o si la misma termina siendo la punta de lanza de una crisis sistémica. O sea, la duda es si el aterrizaje será suave o violento.

 

Sea como fuere, en los próximos años, la situación de los países de América Latina no será igual a los últimos 5 años. Sin hiperliquidez, con menos flujos comerciales, muchos mostrarán que supieron tomar previsiones en los momentos de bonanza. Por lo visto hasta ahora, solo Chile podría salvar la situación sin complicaciones, porque hasta Brasil muestra que los “fundamentals” de su economía son muy endebles.

 

Para Argentina y sus autoridades será un desafío. El superávit comercial está cayendo y podría acelerar su desaparición si hay restricciones. Por el momento el precio de la soja siendo favorable, pero podrían complicarse las exportaciones de manufacturas industriales, que en un 50% de destinan a América Latina. Este superávit el permite abastecerse de dólares, porque perdió el crédito internacional.

 

Además, un deterioro de los precios o del volumen del comercio exterior, impactará sobre las retenciones a las exportaciones y complicará el ya débil superávit fiscal. Lo más probable es que el financiamiento se solucione vía una dura restricción del crédito al sector privado.

 

De todos modos, si las autoridades siguen creyendo que el país es invulnerable a las tendencias mundiales, el próximo presidente tendrá un mandato cargado de tensiones.

Opiniones (0)
20 de septiembre de 2017 | 07:36
1
ERROR
20 de septiembre de 2017 | 07:36
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes