¿Sabías que Macbeth, D´Artagnan y Madame Bovary realmente existieron?

Grandes autores de todas las épocas abrevaron en la realidad para construir una obra de ficción. Traspusieron la anécdota, la crónica periodística o una biografía y la convirtieron en literatura, reinventaron a personas de carne y hueso y las convirtieron en personajes inolvidables.

La literatura universal está habitada por miles de personajes que seducen de inmediato al lector; sus aventuras, pasiones y dramas se despliegan en los más diversos escenarios que el lector habitará y hará suyos. Muchos de estos personajes inolvidables nacieron de la imaginación del autor, de sus sueños o de sus pesadillas; pero muchos otros tienen su origen en personas reales, de carne y hueso, cuyas historias impactaron al escritor de tal manera que necesitó ponerlas por escrito.

Grandes autores de todas las épocas abrevaron en la realidad para construir una admirable obra de ficción merced a su enorme talento; traspusieron la anécdota, la crónica histórica o periodística o la lectura de una biografía para llevarla al teatro, la novela y el cuento, reinventaron a personas de carne y hueso y las convirtieron en personajes inolvidables.

Algunos confesaron su verdadera fuente; otros, nunca la admitieron y sólo el trabajo posterior de los investigadores iluminó los hechos y personaje reales que detonaron su escritura. La inspiración es un complejo mecanismo que tiene su base en el contexto total del autor: intereses, aflicciones, necesidades de todo tipo operan en el acto de la escritura. Y la escritura no es otra cosa que la reelaboración de la realidad, es una personal relectura a la que el autor le dará su singular perspectiva y coherencia.

“Casi no hay textos que no deriven de una fuente que la paciencia terminará por desentrañar”, escribe Tomás Eloy Martínez en el prólogo de Ficciones verdaderas, una antología que el periodista y escritor concluyó poco antes de morir y que acaba de publicar Alfaguara.

Desde la mirada siempre gozosa y asombrada del lector, Eloy Martínez reúne trece obras notables de la literatura y las presenta junto a su “verdadera” fuente, invitando a participar de su pesquisa sobre el proceso creativo. Así, reproduce fragmentos de antiguas crónicas históricas, artículos periodísticos, memorias personales y relatos de viaje, entre otras piezas, para mostrar cómo los autores las reelaboran y convierten hechos y personajes en magníficas tramas literarias.

Shakespeare, Madame de La Fayette, Daniel Defoe, Alexandre Dumas, Herman Melville, Gustave Flaubert, Joseph Conrad, Federico García Lorca, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Toni Morrison son los autores seleccionados por Tomás Eloy Martínez para remontarse a los orígenes de la creación literaria.

William Shakespeare escribió Macbeth en 1606 y su fuente fueron las Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda de 1577; Daniel de Foe publicó su Diario del año de la peste en 1722 urgido íntimamente por la lectura del informe que el médico Nathaniel Hodges dio a conocer en 1672 titulado Loimología: o un relato histórico de la peste de Londres de 1665: con instrucciones precautorias contra contagios similares.

Las Memorias del señor de D´Artagnan (1700) de Gatien de Courtilz de Sandras impactaron a Alexandre Dumas quien, en 1844, tomó al personaje y lo hizo protagonista de Los tres mosqueteros. Herman Melville escribió Benito Cereno en 1854 inspirado en el relato Viajes y travesías por los hemisferios norte y sur: incluyendo tres viajes alrededor del mundo, junto con viaje de exploración y descubrimiento en el Océano Pacífico y las Indias Orientales del capitán Amasa Delano publicado en 1817.

Madame Bovary publicada en 1856 es fruto del impacto que la lectura de Memorias de Mme. Ludovica (1850) produjo en Gustave Flaubert; Joseph Conrad partió de la crónica Explosión en Greenwich Park publicada en The London Times en 1894 para escribir El agente secreto editada en 1907; Federico García Lorca tomó como fuente la crónica Trágico final de una boda aparecida en el diario El defensor del pueblo en 1928 para crear Bodas de sangre en 1933.

El artículo de 1911 El demandante Tichborne de la Encyclopedia Britannica sugirió a Jorge Luis Borges el relato El impostor inverosímil Tom Castro de 1933; Alejo Carpentier abrevó en Descripción topográfica, física, civil, política e histórica de la parte francesa de la isla de Santo Domingo, una suerte de compendio de Médéric Louis Élie Moreau de Saint-Méry de 1797 para escribir en 1949 su novela El reino de este mundo.

Para Mario Vargas Llosa fue una verdadera piedra de toque la lectura de otra novela, un clásico de la literatura de Brasil, Los sertones (1902) de Euclides da Cunha, y desafiante escribió otra novela a la que tituló La guerra del fin del mundo (1981). Gabriel García Márquez y su hermano Eligio García escribieron la misma historia en la que narraron un hecho de violencia sucedido en 1951 en su propia ciudad entre amigos de la familia, la del Nobel de Literatura se llamó Crónica de una muerte anunciada (1981) y la de su hermano, La tercera muerte de Santiago Nasar (1987) y Toni Morrison admitió que el artículo Una visita a la madre esclava que mató a su hija que publicó el diario The American Baptist en 1856 fue el gran inspirador de su novela Beloved de 1987.

Como un detective literario, en sus Ficciones verdaderas, Tomás Eloy Martínez comparte con el lector sus entretenidas pesquisas, las fuentes reales y fragmentos de los textos de ficción para desentrañar una parte de las fuentes de la creación y de la “cocina” de la escritura. El trayecto es sorprendente, divertido y altamente disfrutable.

Patricia Rodón

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10 de Diciembre de 2016|09:42
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