Marcelo Birmajer a lo Madame Bovary

Los personajes de su última novela, "El club de las necrológicas", se mueven en un mundo impregnado por la cultura sefaradí, en los años turbulentos a partir del regreso de Perón a la Argentina, pero marcados por una historia de amor al estilo de Madame Bovary.

Con un clima de suspenso que sobrevuela todo el libro, la novela mixtura diferentes géneros con una historia de corte policial, el peso de la memoria cultural, el clima de época y una sociedad afectada por los tiempos que corren.

"Dentro de toda una melange de géneros, por sobre todo es una novela de amor: podemos hablar de Madame Bovary, Ana Karenina, Cumbres Borrascosas, El amor en los tiempos del cólera, muy distintas unas de otras, pero todas son novelas de amor, reafirma el autor de "Un crimen secundario", "El alma al diablo", "Tres mosqueteros" y "La despedida".

Acerca de la génesis del libro, Birmajer cuenta que los personajes aparecieron muy temprano, "lo que costó fue cerrar cada situación, sincronizar los hechos y que efectivamente todo funcionara como un mecanismo. Y esto lo fui ajustando una vez terminada la primera versión. Me dejé llevar por la historia y la intuición y traté, al final, que no quedarán cosas sueltas".

El punto de partida, dice el escritor, "es el grupo de amigos sefaradíes que se reúne a leer necrológicas como un modo de pasar el tiempo, mientras el narrador -que no está en ese grupo- se muestra interesado en averiguar esa historia puntual", esbozada en la primera parte de la novela.

Entre los laJmashín, los kipes, los bohios con huevo, el kedaífe o las burrekitas de queso, se despliega un escenario afín con esa cultura oriental que trajo el abuelo paterno desde Siria, donde había dejado una esposa, la que luego viajó para encontrarse acá con las otras dos mujeres mantenidas por su marido.

Cuando su nieto Genaro (el protagonista) tenía 5 años, el abuelo Jacinto "abandonó en la Argentina a sus tres esposas y sus tantos hijos", para alcanzar las fronteras del recién nacido Israel, y fue uno más de los 6000 muertos, el uno por ciento de la población judía, caídos en la guerra de la Independencia", apunta Birmajer.

- En ese juego tan abarcativo del pasado y del presente, la novela se perfila como una de las más ambiciosas en tu obra...

- No hay duda de eso, nunca me había metido con el pasado de los personajes, no había seguido tan rigurosamente las posibilidades de sus vidas, de dónde vienen, cómo viven, cuáles son sus medios de subsistencia. Creo que por una vez escribí una novela adulta, con las partes prosaicas de la realidad.

- Hay un manejo del suspenso que le da un ritmo muy sostenido ¿Algo que tuviste presente al escribirla?

- Corrijo mis novelas hasta que estoy convencido de que el lector va a poder leerla como se ve una película, sin levantarse de la butaca. Cuando uno se sienta a ver una película la quiere ver hasta el final, si se va antes es un fracaso.

- Además de amor, hay mucha sensualidad en la historia desde los placeres de la cultura gastronómica hasta el goce corporal.

- Por ejemplo, que el personaje le cocine a su mujer, es una prueba de que está enamorado...
El propio Genaro dice en un momento que se había transformado en un infeliz más al arbritio del destino, cuando se rompe la ilusión de que él puede manejar su propia vida.

- El contrapunto entre las dos gemelas Terkek, Fernanda y Lucía, (otras protagonistas) muestra cómo los lugares que ocupan y los sentimientos van variando...

- Las hermanas ocupan dos lugares muy distintos, hay un amor que tarda tanto en concretarse y todo lo que sucede después adquiere un ritmo vertiginoso.

- Y otro tema es el de la máscara, el disfraz ¿Tuviste la necesidad de mostrar que nadie o nada es lo que aparenta?

- Sí, es un instante que puede pasar desapercibido, un momento donde la novela cambia radicalmente, es el anticipo de que se viene el desenmascaramiento de los personajes.
Nunca había hecho eso, deslizar una alegoría, como hago con el antifaz, y fue completamente espontáneo. No lo tenía planteado. Fue la primera vez que se me ocurrieron cosas después de haber empezado la novela.

El desarrollo de la trama ahonda en la psicología de los personajes, muestra cómo se enlaza con la vida de los abuelos, aunque hacer cosas hoy que pasaban en el siglo XIX tiene consecuencias muy distintas.

- ¿Cómo influye en los vínculos familiares el estar inmerso en una cultura determinada?

- Si bien creo que hay cosas de todo ser humano en cualquier tiempo y lugar, hay otras que varían totalmente. Y Genaro está muy influido por la cultura sefaradí. Por eso lo que hacía el abuelo años atrás era inocuo y Genaro, en cambio, destrozó muchas vidas.

- ¿Cuánto te llevó escribirla?

- La empecé a escribir en el 2008 y entregué la ultima corrección este año. La historia la escribo rápido, es fácil, pero después lo tenes que justificar y es lo que más cuesta. El entramado. Detrás de cada nombre hay una historia y ningún personaje pasa desapercibido.

Fuente: Mora Cordeu / Télam

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5 de Diciembre de 2016|01:20
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