La de Cecilia no fue la única "catástrofe artística"

Hubo otros casos, restauraciones absurdas, destrozos y otras salvajadas al mundo de la cultura universal. Entrá y recorré algunas de esas obras.

Silvio Berlusconni nos tuvo acostumbrado durante años a todo tipo de payasadas. Pero ni siquiera el arte clásico escapó de sus inconmensurables extravagancias. Según cuentan, tras un viajer a China, el ex primer ministro italiano le preguntó a un amigo arquitecto: "¿Por qué las esculturas orientales parecen todas nuevas y a las nuestras les faltan brazos y cabezas?" Esta duda le llevó a tomar una decisión drástica: restaurar por las bravas y por medio de decreto ley dos estatuas romanas de Marte y Venus encontradas cerca de Ostia, y datadas en el siglo II antes de Cristo. Berlusconi ordenó nada menos que volver a colocar el pene que le faltaba a la figura masculina y las manos de la femenina. Lógicamente, su acto hizo poner el grito en el cielo a todos los amantes de arte clásico, pero Berlusconi se defendió diciendo que las piezas añadidas eran de quita y pon con lo cual: "Si no le gustan a alguien, cuando quieran pueden volver a quitarlas", y se quedó tan pancho.



Limpiar un Bansky

 



Ni cortos ni perezosos, los miembros de un equipo de limpieza urbana de la ciudad de Londres, vieron este graffiti, que recrea una escena de Pulp fiction, y se dijeron: "Vamos a dejar esa pared más limpia que los chorros del oro". Desafortunadamente, lo que no sabían es que el dibujo era obra ni más ni menos que de Bansky. Hay que señalar que no es la primera vez (y nos tememos que tampoco será la última) que borran por error una obra de este artista callejero. En 2010, limpiadores callejeros de Melbourne finiquitaorn con sus cepillos y sus productos químicos otra obra del pintor en la que se veía a un ratón saltando en paracaídas. A este paso, como se repitan más sucesos similares, van a acabar incluyendo la asignatura de arte vanguardista en las oposiciones a limpiador municipal.



Esa mugre acumulada

 


Hay empleados que se toman demasiado en serio su trabajo. Como la señora de la limpieza del Museo Ostwall, en Dortmund, Alemania. La buena mujer, con toda la mejor intención del mundo, dañó una obra de arte valorada en 800 mil euros. Se trataba de una pieza llamada Cuando empiece a gotear, y que consiste en una torre de 2,5 metros montada con tablas de madera por el artista alemán Martin Kippenberger, que la completó colocando una capa de goma negra. A la limpiadora le pareció que dicha capa (de una "sustancia clara", según sus declaraciones) que cubría la obra debía ser mugre. Por eso, dedicó todos sus esfuerzos hasta hacerla desaparecer. Lo que le costó lo suyo, todo hay que decirlo.


Zurcir un Picasso

 


En ocasiones, el torpe que está a punto de acabar para siempre con alguna obra de arte, es algún visitante del museo. Como ocurrió en 2011 en el Metropolitan de Nueva York, donde una señora estuvo a punto de destruir un cuadro de Picasso titulado El actor. La señora, que pesaba casi cien kilos, tropezo y con un brazo provocó una rasgadura de cincuenta centímeros en el lienzo. Lo peor de todo es que, al parecer, a la pobre señora no se le ocurrió decir otra cosa que: "¿Y no la pueden coser?". Y no es broma.

 

Ver más obras dañadas en el link.

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3 de Diciembre de 2016|10:15
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