Belgrano, el prócer desobediente

Hoy se cumplen 200 años del éxodo jujeño, uno de los hechos más asombrosos de la lucha por nuestra independencia y que encabezó, con una convicción revolucionaria y romántica, Manuel Belgrano. El libro "Éxodo jujeño", de Hernán Brienza, repasa los pormenores de esta gesta popular.

El audaz general del Ejército del Norte condujo a miles de hombres y mujeres que, en una verdadera pueblada, abandonaron su tierra y sus pertenencias, quemaron sus propiedades y dejaron a los realistas que avanzaban desde el norte la desolación de la tierra arrasada.

Manuel Belgrano, primo de Juan José Castelli, había recibido en febrero la orden del Triunvirato de hacerse cargo del diezmado y casi fantasmal Ejército Auxiliar del Alto Perú, reorganizarlo, disciplinarlo y fortalecerlo después de la derrota de Huaqui. Y de replegarse hasta Córdoba si era necesario sin presentar batalla a las tropas realistas. Pero desobedeció y llegó hasta Tucumán, desde donde comenzó su exitosa resistencia armada.

El reciente libro Éxodo jujeño. La gesta de Manuel Belgrano y un pueblo para construir una nación, de Hernán Brienza, editado por Aguilar, repasa los pormenores de una retirada popular que no fue tal y los avatares de un revolucionario metido a militar.

Con una prosa ágil, el investigador relata los hechos, pone en contexto a los personajes y describe los escenarios políticos en los que Belgrano actuó privilegiando siempre sus ideas revolucionarias y la vida de las personas, quienes respondieron a su llamamiento primero con el abandono de Jujuy y el arduo éxodo hasta Tucumán escapando de las fuerzas realistas y luego, instándolo a resistir dando batalla.

En su ensayo Brienza, también autor de El loco Dorrego, destaca la desobediencia de Belgrano de las órdenes del Triunvirato, revirtiendo en gesta popular y finalmente triunfadora, al tomar una decisión histórica que lo perfila como héroe al escuchar las demandas del pueblo y no las de Buenos Aires, aún a riesgo de su propia vida, puesto que esa desobediencia implicaba el deshonor y la condena a muerte.

Uno de los capítulos más interesantes es el que aborda la creación de la bandera y desarrolla en detalle cada uno de los problemas que la insignia le traería a Manuel Belgrano el resto de su vida. Brienza  repasa la bibliografía existente acerca de los colores, formas y diseños que la bandera tuvo inicialmente y pormenoriza las cuatro versiones que el paño celeste y blanco habría tenido en el momento de su primer izamiento, el 27 de febrero de 1812, en las barrancas de Rosario sobre el Paraná, a las 18.30. Además, analiza las hipótesis que sostienen distintas corrientes historiográficas acerca de la elección de los colores por parte de Belgrano.

De todo ello, Brienza concluye: “La bandera nacional, entonces, no fue la creación genial de un individuo extraordinario e inspirado, sino el resultado de múltiples encadenamientos simbólicos populares. Belgrano fue su intérprete y su síntesis. Y considerando la reacción del Triunvirato, también se puede afirmar que la creación de la bandera no obedeció a un orden vertical descendente a partir de las autoridades, o la epifanía de un general iluminado, sino que, por el contrario, se debió a la sutil desobediencia de un rabioso patriota”.

En Éxodo jujeño Hernán Brienza ofrece a la vez, el relato de una de las grandes gestas de la independencia y el análisis de un escenario político incandescente en los que las luchas por el poder personal, las ideas revolucionarias y los egoísmos conservadores tapizaban de intrigas y traiciones el paisaje, los salones y las cartas de los primeros políticos argentinos.

Y también presenta la biografía de uno de sus grandes protagonistas, Manuel Belgrano, a quien retrata como un hombre “valiente, ingenuo, honrado hasta la torpeza, idealista, terco, inteligente, apasionado, vehemente, racional, severo, justo, quijotesco, cándido, brillante, negado. Belgrano es muchos hombres es un solo cuerpo”, enumera el investigador en una descripción en la que se queda sin palabras cuando concluye: “Y la característica que más lo enaltece –vaya paradoja- es que no fue un ser extraordinario sino un hombre demasiado humano. Por eso logró estar a la altura de los pueblos arribeños, peleándola de igual a igual”.

Patricia Rodón

Opiniones (4)
9 de Diciembre de 2016|18:11
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9 de Diciembre de 2016|18:11
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  1. la nota...la información!!!ojala se hiciera mas público este tipo de publicaciones y libros que describen con "realidad y verdad" la historia, y que describen lo que en realidad es idealismo, patriotismo, sacrificio, etc. y no lo que HOY pregonan los funcionarios y políticos argentinos, los grupúsculos como "La Campora" o "Quebracho", etc. y también muestra esta parte de la historia y tal como se la relata, como desde el orígen de este País, BUENOS AIRES solo trae división, mediocridad, miseria y verguenza...
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  2. LO FELICITO, MUY BUENO Y ASERTADO SU COMENTARIO.-
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  3. ...EL TÍTULO QUE PUSIERON. BELGRANO ES MI PRÓCER FAVORITO
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  4. que esta nota no tenga un solo comentario, con lo buena que está y la importancia de destacar que uno de los motivos por los cuales somos independientes es por desobedecer "y no obedecer ciagamente como ahora", al gobierno de buenos aires. Una lástima me hubiera gustado que mucha gente leyera y comentara esta nota. Abrazo.
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