"La UNCuyo tiene una visión arcaica y escasamente actualizada de la historia argentina"

Pablo Camogli es un joven de 35 años oriundo de Oberá que realizó su formación académica en Mendoza. En esta entrevista, el historiador habla de la figura de San Martín y de la creación del Instituto Dorrego. También realiza un análisis de cómo se enseña el pasado de nuestra patria en las escuelas.

En Twitter: @GemaGallardo

"Celebro que nuestros hijos tengan en las figuras de San Martín o Belgrano un espejo en el que mirarse y al que quieran parecerse. Nosotros, cuando éramos chicos, jugábamos a ser Superman, Batman y cuanto héroe extranjero anduviera dando vueltas". Estas palabras pertenecen nada más ni nada menos que al historiador Pablo Camogli, un joven de 35 años oriundo de Oberá que realizó su formación académica en Mendoza y quien se ha transformado en uno de los historiadores argentinos más respetados de la actualidad.

Al cumplirse 162 años de la muerte del General San Martín, en esta entrevista, Camogli reivindica la figura del Libertador. Opina sobre la creación del Instituto Dorrego, asegura que el pasado de nuestro país no está bien enseñado en las escuelas y que en la UNCuyo tienen una visión arcaica y escasamente actualizada de la Historia Argentina. Además, confía en que "debe dejar de ser patrimonio exclusivo de los historiadores, para transformarse en un bien cultural de todos".

-Contame un poco de tu infancia y si de niño te interesó la Historia…

-Nací en Oberá, provincia de Misiones, pero de muy chico nos fuimos a vivir a la ciudad de Buenos Aires, de donde era oriundo mi padre. El barrio de mi niñez fue el Obelisco, pese a que todos los veranos los pasaba en Misiones junto a mis tíos, tías, primos y mis abuelos maternos. Siempre me interesó la historia, debido a que mis padres me incentivaron mucho hacia la lectura. Ambos trabajaban como periodistas, por lo que en mi casa siempre había mucha información. Además, mi casa tenía las paredes forradas de libros, por lo que no me quedaba otra que amar la lectura. Mi pasión por la historia la originó, en parte, mi padre, que me contaba historias de la guerra de la independencia, de San Martín, de los granaderos, etcétera. También recuerdo que salíamos a caminar y me iba contando la historia de las calles, los edificios, los monumentos y todos los sectores de la ciudad.

- ¿Qué te movilizó a venir a estudiar a la UNCuyo? Y, ¿por qué Historia?

-Estudié en la UNCuyo de casualidad. Mi señora ganó una beca de Conicet para hacer el doctorado en el Cricyt. Nos mudamos a Mendoza en el 2004 y así pude comenzar a estudiar historia, algo que tenía pendiente y que no había podido realizar por cuestiones laborales. Cuando terminé el secundario tenía dos alternativas, estudiar historia o estudiar periodismo. Como ya estaba trabajando de periodista y lo veía como una salida laboral más rápida, me volqué por el periodismo y estudié en Buenos Aires. Luego me puse a trabajar de periodista y siempre me quedó la inquietud por estudiar historia. El viaje a Mendoza y las mejores condiciones laborales que tienen los becarios de Conicet desde el 2003, me permitió tener el tiempo como para estudiar historia en forma sistemática.

-¿Dónde estás radicado actualmente?

-En el 2010 regresamos a Posadas, en donde vivimos actualmente.

-¿Qué recuerdos tenés de nuestra provincia? ¿Solés venir seguido?

-Tengo muchos recuerdos, ya que fueron 6 años muy importantes para nuestras vidas, en especial porque allí nació nuestro hijo Martín. Dejamos muchos amigos y ese es el mejor recuerdo. En términos profesionales, el paso por Mendoza fue fundamental para pensar, elaborar y escribir mi libro sobre el cruce de los Andes, ya que la estadía en la provincia me puso en contacto directo con los escenarios y las historias vinculadas al hecho historiado. Uno de los recuerdos más importantes, y que figura también en el libro, es cuando intentamos adentrarnos en la cordillera para llegar hasta el mirador del Aconcagua. Fue en enero e íbamos en un Ford Sierra que nos compramos en Mendoza. En medio del camino nos agarró una tormenta de viento y lluvia que nos obligó a dar media vuelta y regresar sin poder llegar a destino. Creo que ese día nació la Nueva historia del cruce de los Andes.

-Tengo un hijo de cinco años que ve a San Martín como un superhéroe a la altura de los de Marvel. Y juega todo el tiempo a liberar el país. Creo que esto está en parte incentivado por el canal Paka Paka. ¿Qué te parece el reflejo que allí hacen de nuestros próceres?

-Bueno, mi hijo también tiene esa mirada sobre los próceres de nuestro pasado. Yo celebro que nuestros hijos tengan en las figuras de San Martín o Belgrano un espejo en el que mirarse y al que quieran parecerse. Nosotros, cuando éramos chicos, jugábamos a ser Superman, Batman y cuanto héroe extranjero anduviera dando vueltas. Está claro que no todos los niños tienen la misma incentivación que la que puede tener mi hijo, pero me parece que canales como Paka Paka o Encuentro evidencia un cambio de época mental y cultural que se está dando en la Argentina. Los resultados se verán en el largo plazo, pero concuerdo absolutamente con la mirada de Paka Paka y de su personaje Zamba.

-¿Qué opinión te merecen las historietas escritas por Esteban D’Aranno, Julio Leiva, Felipe Pigna y Miguel Scenna?

-No las conozco en profundidad. De todas formas, todo lo que sea aporte historiográfico, para mí siempre es bienvenido. Más cuando se busca aportar desde estilos o formatos diferentes. La historia debe dejar de ser patrimonio exclusivo de los historiadores, para transformarse en un bien cultural de todos. Para ello, es necesario que sigamos produciendo contenidos académicos, pero también que seamos capaces de adaptarnos a diferentes formas de comunicación, a diversos lenguajes y, fundamentalmente, a la diversidad de público a la que tenemos que llegar. Creo que los historiadores deberíamos asumir como una obligación profesional el hecho de difundir nuestras investigaciones por formatos distintos a los tradicionales. ¿Quién mejor que un historiador para contar la historia? El problema es cuando sólo somos capaces de contar la historia en términos tecnicistas que transforman el conocimiento en algo incomprensible para el común del público.

- ¿Está bien enseñada la historia argentina en las escuelas?

-No, para nada. El sistema educativo y los contenidos que se imparten en la materia historia, dejan mucho que desear. Ello responde a diversas cuestiones: problemas estructurales del sistema educativo, imposibilidad de preparación adecuada por parte de los docentes, estructuras mentales tradicionales y conservadoras fuertemente arraigadas en las escuelas y una baja calidad en la formación de los docentes. Por ejemplo, la Facultad de Filosofía y Letras, que es en donde me formé, tiene una visión de la historia argentina arcaica y escasamente actualizada. No te digo que deba tener una visión revolucionaria, tan sólo que por lo menos siga los avances y los nuevos consensos historiográficos, por más que estos no sean más que una continuidad del viejo tronco liberal. En la facultad se apuesta por una enseñanza reproductora y se pretende que los futuros docentes se conviertan en meros repetidores de un discurso ya caduco que, justamente por caduco, termina siendo incomprensible para los chicos. El problema mayor es que muchos alumnos universitarios se conforman con ese rol que les han designado. No hay una actitud crítica, en el sentido de problematizar, de reflexionar, de cuestionar lo que se está recibiendo como contenido pedagógico. Está claro que esa es una actitud pretendida por la facultad, pero tampoco podemos ser tan pasivos, porque después esa pasividad se transforma en el aburrimiento de nuestros alumnos en la escuela. Yo me he cansado de decirles a mis alumnos que la historia no es aburrida, los que podemos ser aburridos, somos los profesores.

- ¿Qué te parece la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoaméricano Manuel Dorrego?

- Lo mismo que dije cuando hablamos de los comics, todo lo que sea un nuevo espacio para el estudio y el debate de la historia, bienvenido sea. En el caso puntual del Instituto Dorrego, creo que ambas partes tenían algo de razón. Por un lado, coincido en que el decreto presidencial fue un tanto injusto con los avances y el actual desarrollo de la historiografía nacional. Por otro lado, está claro que esta historiografía, que podríamos ubicar como centrada en el Instituto Ravignani de la UBA y sus satélites, ha modernizado la historiografía, pero de ninguna manera supone un quiebre con la historiografía liberal del siglo XIX. En ese sentido, creo que el Dorrego es un espacio necesario para aportar una mirada centrada en los sectores populares, algo que la actual historiografía "hegemónica" nunca hará, ya que sigue considerando a las elites como las grandes protagonistas de la historia. Sí me pareció desmedida la respuesta que se hizo desde algunos sectores. ¿Por qué el Estado debe sostener institutos de investigación centrados en interpretaciones liberales y no puede solventar uno que rescate una historia más popular? Pareciera ser que algunos creen que la historiografía es patrimonio exclusivo de ellos y que nadie más debería atreverse a interpretar el pasado. Yo celebro que el Ravignani siga contando con los cuantiosos recursos del Estado, que tenga como mano de obra a los becarios del Conicet, que los profesores y los investigadores cobren los buenos sueldos que cobran, pero también celebro que otros institutos puedan hacer lo mismo. En eso consiste la diversidad, ¿no?

-¿Qué significa para vos como argentino San Martín?

-San Martín es una de las grandes figuras revolucionarias de la Argentina y de la Patria Grande. Los argentinos conocemos muy poco sobre él, porque la historiografía liberal se encargó de vaciarlo de contenido y reducir su perfil al de un extraordinario general, que también lo fue. La diferencia entre esta interpretación y lo que yo considero como la realidad histórica, es que San Martín no tenía objetivos militares per se, sino que ellos eran medios para los objetivos reales, que eran netamente políticos, transformadores y revolucionarios. Los argentinos podríamos encontrar en San Martín un referente extraordinario, en especial en cuanto a su convicción para avanzar por una senda que, para la época, era de una profundidad revolucionaria que le valió el enfrentamiento con diversos sectores contrarrevolucionarios, como la elite comercial de Buenos Aires. Claro que, para ello, deberíamos continuar profundizando las nuevas interpretaciones sobre aquel pasado, de lo contrario sería imposible acceder a este San Martín. Otro fenómeno que creo interesante en San Martín, es su capacidad para trabajar en equipo. La historia centraliza mucho el análisis en la figura de San Martín, pero suele obviar que él fue el conductor de un colectivo social. San Martín solo no hubiera cruzado los Andes ni liberado ninguna batalla, si lo hizo, fue debido a su capacidad para trabajar en equipo, delegar funciones, detectar valiosos colaboradores y organizar a miles de personas cuya tarea era tan fundamental como la de cualquier otro miembro del ejército o de la sociedad militarizada de Cuyo.

-¿Cómo fue el trabajo que realizaste para la serie Batallas de la libertad del canal Encuentro?

-Me convocaron a partir de mi primer libro, Batallas por la libertad. La idea de la gente del canal Encuentro era replicar ese libro en formato televisivo. Mi trabajo fue aportar los contenidos históricos que luego serían transformados en un guión para televisión. Fue una gran satisfacción aquel trabajo, ya que valoro mucho lo que realiza el canal Encuentro y tomé la convocatoria como un gran honor. En un principio iban a ser capítulos de la guerra de la independencia, pero al final se agregó un capítulo especial dedicado a la Vuelta de Obligado.

-¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

-Actualmente estoy embarcado en varios proyectos. Me encuentro investigando para mi próximo libro, que saldrá el año que viene. Además estoy trabajando en varios proyectos para la televisión de Misiones y otras cuestiones vinculadas con la historia y la educación. Por suerte puedo dedicarme por completo a la historia, que es lo que me apasiona.

¿Qué sentís?
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Opiniones (7)
5 de Diciembre de 2016|17:41
8
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5 de Diciembre de 2016|17:41
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. q la UNC era obtusa
    7
  2. Mi comentario comienza con una pregunta: Cuáles son los méritos de este señor CAMOGLI Y cuáles sus competencias para expresar juicios de valor sobre la Historia, los docentes y su formación en la U.N Cuyo. Los que lo conocemos sabemos de su espíritu contestatario y poco agradable; de su crítica %u2013nunca constructiva- y de sus rendimientos académicos que no superan el estándar. Habría que preguntarle a este señor dónde imparte con la excelencia que pregona sus clases de Historia. Respecto a lo de %u201Chistoriador argentino destacado%u201D habría que aclarar de qué tipo se trata%u2026si de los que se pelan las pestañas en los archivos%u2026o de los que filman la gran telenovela de la historia nacional amarillista y cargada de falsedades tal como se ha puesto de moda en los últimos tiempos. Me da la sensación de que está más cerca de los segundos que de los primeros. Respecto de la enseñanza de la historia en la escuela secundaria, tal vez sea un punto en el que coincida con CAMOGLI, %u201Cel historiador argentino destacado%u201D. Pero, hago la salvedad de que no es un tema de formación dado que él, habiendo estudiado en el mismo espacio de estudio que los %u201Cmediocres con formación arcaica%u201D saltó la brecha y se transformó en el %u201Chistoriador destacado%u201D. Entonces Sr. Camogli, más que cargar culpas sobre su centro de formación asuma que el trabajo de enseñar Historia o cualquier otra cosa es un tema de RESPONSABILIDAD PROFESIONAL, la misma que a Ud. le falta cuando mete a todos los que enseñan Historia en la misma bolsa. Finalmente, arcaica, mediocre, desordenada, aburrida, poco actualizada y toooooodo lo que Ud. quiera, la Universidad Nacional de Cuyo fue el medio que a Ud. lo habilitó de modo gratuito para convertirse en lo que dice ser o dicen que es %u201Cun historiador argentino destacado%u201D, disfrutar de este espacio en un medio masivo de comunicación y verter las expresiones %u201Ctan poco felices%u201D que en un domingo cualquiera tenemos que leer. Siga con la difusión de la Historia pero practique la %u201Cprudencia%u201D.
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  3. En todos los países del mundo los niños tienen héroes de fantasía. Eso es normal en el pensamiento mágico de un niño. Ahora si SOS adolescente y seguís teniendo los mismos espejos es un problema. Ya tenemos otros personajes en donde mirarnos. No me parece nada original ese comentario. En cuanto a cualquiera que estudia es historiador no me parece. Es como si estudiara sobre el corazón dijera que soy cardiólogo. Historia es una materia muy grande, deben especializarce en algo como los médicos. Si no el que mucho abarca poco aprieta. En este país todos opinamos pero veo que pocos saben. Así nos fue , nos va y nos ira!!!!!!
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  4. Que lastima no publiquen todas las opiniones , salvo las a favor. Me impresiona que estamos en una dictadura que se publica lo que nos gusta leer o escuchar. Serán todos KK
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  5. Lo que dice este historiador. ¡Qué bueno poder conocer gente joven que piensa distinto y quiere cambios! Una pena que no se haya quedado a trabajar en Mendoza.
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  6. La UNCuyo tiene una visión arcaica y desactualizada no sólo de la historia, sino de todas las disciplinas que imparte (educación, filosofía, literatura, etc). Muy buen reportaje.
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  7. Muy buena la nota...una sola opinión: " Todo en la UNCUYO es arcaico,muy poca onda y mucho verso!
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