Curioso saldo de un allanamiento policial en el Este mendocino

En un operativo efectuado en una vivienda de La Paz, se secuestraron 20 ñandúes, 36 pájaros y una liebre, entre otros especímenes. Se trata de animales protegidos por la ley de Fauna, que no se pueden comercializar ni cazar. Hay un detenido por el hecho.

Una gran cantidad de animales, entre ellos, ñandúes, pájaros silvestres, y una liebre mara, cuya caza y tenencia está prohibida por la ley de Fauna, fueron secuestrados en la vivienda de un agricultor de La Paz, además de numerosas trampas, jaulas y tres escopetas sin registro.

Pero lo que podría observarse a vista de pájaro como una simple noticia acerca del efectivo accionar de los controles de este particular delito, también puede traducirse como un problema cultural que revela las costumbres desaprensivas de los cazadores, como así también el mercado de gente que ansía comprar estas especies protegidas por la ley porque, en algunso casos, están en peligro de extinción. 

El procedimiento fue realizado a partir de un trabajo de investigación efectuado por personal del Departamento de Fauna del Gobierno, con el apoyo de la policía rural. “Comenzamos a investigar a partir de que vimos un corral con ñandúes desde el exterior del loteo”, indicó Adrián Garrindo, inspector del organismo dedicado al control del tráfico ilegal de especies silvestres. “Pero cuando hicimos el allanamiento, nos encontramos con una sorpresa. No sólo eran choiques, también habían pájaros, una liebre y un loro barranquero”.

A partir del allanamiento, se procedió a la detención de un agricultor, quien fue trasladado a la comisaría 22 de La Paz para averiguar sus antecedentes. El personal de Fauna presupone que esta persona comercializaba los animales, por lo que sería severamente multado por esta falta, en tanto también deberá responder por la tenencia de las armas de grueso calibre ya que, al momento de su detención, no presentó la documentación correspondiente.

Como fruto del secuestro, se pueden contabilizar 20 ñandúes -16 adultos, 4 charabones, como suele decirse, o jóvenes-, un loro barranquero, una liebre mara, 36 pájaros silvestres, 35 tramperos, 15 jaulas, además de las armas señaladas y munición de diverso calibre.

“Entre los pájaros secuestrados, figuran siete cuchillos, cardenales, jilguero, pero también especies que no son de la provincia, como el reina mora, el chopí o tordo chaqueño y el cardenal copete rojo y el cardenal amarillo, que se encuentra prácticamente extinguido en General Alvear”, contó Jorge Gordillo, también del departamento de Fauna, que depende de la Dirección de Recursos Naturales y Renovables.

“Los ñandúes estaban en un corral grande y tuvimos que atraparlos uno por uno”, relató Garrindo, quien esta semana apareció en la primera plana, sujetando a un cachorro de puma, en un allanamiento producido dos días atrás en Corralitos. “A los ñandúes tenés que tomarlos desde atrás y por las alas, pero hay que tener mucho cuidado, porque tienen mucha fuerza en las patas y te pueden patear”, agregó el inspector de fauna, devenido domador de animales. Contaría, luego, que el cachorro de puma no era tan dócil como apareció en la foto, y que se puso bravo al momento de subirlo a la camioneta.

“Para mantener este tipo de animales, hay que tener muchos recursos, porque demandan mucha alimentación a diario”, precisó Gordillo, mientras los pájaros en sus reducidas jaulas aleteaban desesperados ante el flash de los fotógrafos. “Aunque esta persona que los tenía, podemos decir que tiene buen pasar y eso podía verse en su camioneta, las condiciones en que encontramos a estos animales eran regulares. Por ejemplo, fíjese: las jaulas están sucias y muchos están todavía en los tramperos, que son muy pequeños. Ni el agua les ha cambiado”, agregó el inspector.

Desalentar el mercado clandestino

Por su parte, el secretario de Medio Ambiente, Guillermo Carmona, destacó el trabajo de coordinación que se realizó entre ministerios, para poder realizar el procedimiento.

“Estos trabajos se hacen para la preservación de la fauna de nuestro ambiente, por lo que seguiremos realizando estos operativos”, indicó el funcionario.

En la última semana, la secretaría de Medio Ambiente, a través del departamento de Fauna, realizó tres procedimientos, de los cuales dos fueron allanamientos en diferentes sitios de la provincia. Entre los animales secuestrados, figuraban un cachorro de puma y un águila coronada, especie en peligro de extinción.

Ante esto, y consultado sobre las medidas que tomará el gobierno para reforzar los controles al tráfico de especies silvestres, Carmona explicó que “el mayor desaliento es cuando se efectivizan los controles. Por eso, nuestro mayor desafío es seguir realizando estos operativos para desalentar el mercado de fauna”.

Las autoridades del departamento de Fauna juzgaban que el agricultor detenido en el allanamiento a su morada, probablemente tenga que pagar una elevada multa, teniendo en cuenta las condiciones en las que mantenía a los animales. “Porque la mayoría de los pájaros estaban todavía en los tramperos, que son muy reducidos, en lugar de jaulas más cómodas, seguramente no tendrá atenuantes”.

Al respecto, las multas van desde los mil a los cinco mil pesos, tratándose de una falta leve y de un delito excarcelable.

Cuarentena y centro de rehabilitación…para pájaros

“Los pájaros van a ser trasladados a centros de rehabilitación, más precisamente a la reserva ecológica de YPF”, explicó Gordillo, sobre el destino de las aves. Suena raro: centro de rehabilitación para pájaros. “Si, así es. Se trata de una reserva ecológica que funciona cerca de la destilería, con una jaula voladora”.

En tanto, los inspectores señalaron que el resto de los animales pasarán a formar parte del staff del zoológico. “No los vamos a liberar inmediatamente, primero estarán en cuarentena, para ser examinados por un veterinario del zoológico. Luego de este período, se determina si pueden volver a su medio natural”.

Según la ley vigente, los animales secuestrados deben estar al menos un tiempo en el zoológico o en lugares habilitados, como granjas educativas o criaderos.

Problema cultural y cazadores inescrupulosos

“La liebre mara está declarada monumento natural provincial”, señaló Jorge Gordillo. A pesar de esta cierta relevancia, el pobre animal se encontraba momentáneamente en un tacho, ubicado en la parte de atrás de una camioneta,a la espera del traslado al zoológico.

En Mendoza, no hay criaderos para las aves que se secuestraron en el procedimiento conjunto entre organismos del ministerio de Seguridad y la Secretaría de Medio Ambiente. Sin embargo, el allanamiento y las condiciones de los animales permiten traslucir un problema cultural, una costumbre arraigada que se traduce en un mercado clandestino. Y, de acuerdo con las leyes de la oferta y la demanda, si existe un ofertante –en este caso, el cazador-, es porque hay quienes desean comprar estas especies.

“Un choique cuesta alrededor de $500, un cardenal sale alrededor de $300”, explicaron los inspectores. “Pero se trata de un problema cultural, porque la gente quiere los ñandúes para comerlos. Una de las comidas tradicionales es la challa de choique y también el lomo de este animal es muy apreciado”, agregaron. 

“Los cazadores utilizan, en la mayoría de los casos, métodos inescrupulosos”, juzgó Adrián Gorrindo. “Por ejemplo, utilizan pegamentos para atrapar a los pájaros.”

Para los inspectores de Fauna, habituados a reconocer los hábitos de caza, no les sorprendió encontrarse con una gran cantidad de siete cuchillos, porque para el cazador cumplen un rol fundamental. “Son pájaros llamadores, porque sirven para capturar otras especies”, aclaró Gordillo.

“El canto del siete cuchillos es muy particular y a la gente le encanta, pero el problema es que se genera un mercado y la gente sale a comprarlos”, precisó Gorrindo, junto a su compañero. “Cuando este pájaro canta, como es un pájaro territorial, otros pájaros son atraídos para pelearlo. Aprovechando esto, el cazador pone pegamento en la rama y entonces queda atrapado, no puede despegarse. Pero al momento de recogerlo, el pájaro queda también desplumado, aunque lo liberan con agua”, contó el inspector.

Los inspectores destacaron, por último, que los secuestros de fauna silvestre se han intensificado en el último tiempo. Garrindo todavía recuerdo a una tigresa que fue secuestrada a su dueño, a mediados del año pasado. "Decían que se la habían comprado a un circo y la tenían para que la gente se pudiera sacar fotos junto a ella, sin tener recaudos mínimos de seguridad", recordó el inspector de Fauna. "La tigresa estaba por entrar en celo, y esta gente no lo sabía. Se los hubiera comido a todos".

Opiniones (1)
22 de agosto de 2017 | 09:42
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22 de agosto de 2017 | 09:42
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  1. Creo que mucha gente se escandaliza por este tipo de noticias, mientras que a otras personas les resulta totalmente irrelevante. Sin embargo considero que hay dos cosas muy importantes a tener en cuenta sin importar la sensación que nos cause esta noticia. La primera es destacar el excelente trabajo que viene realizando el personal del Departamento de Fauna de la DRNR de Mendoza. La segunda es la mayor difusión de estos hechos que ayuda a que la gente se entere que no puede comprar y vender libremente animales autóctonos. Más allá de que estemos a favor o en contra del comercio de especies como mascotas o como "alimento", debemos conocer, como ciudadanos, las leyes vigentes que regulan esta actividad. Estoy seguro que mucha gente no sabe que al comprar un ejemplar de cata o de loro uno debe exigir un certificado de procedencia del animal, ya que de esta forma nos aseguramos que está en regla y que no ha sido comprado en forma ilegal. Sería excelente complementar esta nota con información de cuáles especies pueden ser comercializadas como mascotas y qué hay que tener en cuanta cuando vamos a un negocio a comprar una mascota.
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