Pérez Gilhou, el jurista "mendocinólogo" y ex ministro de Onganía

El dirigente conservador vivió casi nueve décadas en las que integró los más altos institutos y academias de de estudio de las ideas políticas y sociales. Jamás ocultó sus convicciones y, a la vez que fue funcionario de varias dictaduras, también se lo reconoce como un gran polemista.

Dardo Pérez Golhou fue una figura relevante de Mendoza. Con su muerte, la historia cierra una etapa en la que muchos de quienes teorizaron sobre el estado de derecho simultáneamente colaboraban en su contra. Ese fue su caso y el cargo más relevante que llegó a ocupar en un gobierno militar fue, nada más y nada menos, que ministro de Educación de la Nación durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía.

Estuvo en el cargo un año, entre junio de 1969 y junio del año siguiente. Antes había colaborado con otros regímenes, aunque en cargbos técnico jurídicos: asesor letrado de la Universidad Nacional de Cuyo desde el 1 de febrero de 1956 al 1 de agosto de 1956; asesor letrado del Ministerio de Trabajo y Previsión desde el 1 de octubre de 1956 al 1 de octubre de 1957 y asesor letrado de la Comisión Nacional de Aprendizaje (Ministerio de Educación) desde el 1 de enero de 1957 al 1 de abril de 1959.

En 1967 fue decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y llegó a ser rector de esa casa de altos estudios entre septiembre de 1967 y junio de 1969. Puede decirse de él que jamás abandonó su espíritu docente y que dio clases frente a sus alumnos hasta bien entrado en su tercera edad, brindando clases magistrales e impulsando fuertes polémicas entre sus alumnos.

Muchos dicen de él que fue un gran "mendocinista". Sabía definir a un mendocino por su forma de hablar, de entender al mundo y hasta justificaba enjundiosamente la chatura provinciana de los mendocinos, para luego elogiar su espíritu transformador, y hasta encontraba ejemplos para aquello.

No hace muchos años supo definirse -aun siendo un reconocido simpatizante de las filas del Partido Demócrata- con el gobernador Julio Cobos: "Es el típico mendocino", definía en sus charls y conferencias y, acto seguido, avanzaba en "explicarlo".

Ya anciano, la prensa nacional (como el diario Página/12) recogió en tono crítico su aviso de despedida al ex represor Mario Lépori, desde el diario Los Andes. "Con profundo dolor", participó de su muerte el veterano dirigente y pensador conservador.

A los 86 años falleció un hombre que, más allá de la polémica, dejó en claro sus propias ideas y ayudó a que los demás se definieran. Conservador hasta los huesos, lo último que perdió fue, según quienes lo frecuentaron, fue el buen talante, el humor y -por supuesto, "su" característica- la pasión por el debate.
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