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Michael Phelps, a ciegas ante la "revolución Lochte"

Hace cuatro años el agua y las gafas le jugaron una mala pasada a Michael Phelps: nadó casi a ciegas en la final de los 200 metros mariposa. Hoy vuelve a estar a ciegas, pero la situación es mucho peor.

Para Pekín 2008 se había venido entrenando con vidrios pintados de negro. Así fue que ganó con récord mundial aquella prueba con el agua metiéndosele en los ojos. Lo de Londres 2012 es muchos más grave, porque todo indica que nadie lo preparó para el golpe que le dio el sábado Ryan Lochte.

"Me siento para la mierda", dijo Phelps tras quedar cuarto en esos ya históricos 400 metros estilos de los Juegos Olímpicos 2012. Poca elegancia, pero mucha precisión por parte del hombre que aún aspira a convertirse en el deportista con más medallas en la historia olímpica.

Tiene seis pruebas más para lograrlo, necesita tres medallas para sumar 19 y superar las 18 de la gimnasta soviética Larissa Latynina. El Phelps de Atenas 2004 y Pekín 2008, que sumó 16 preseas entre los dos Juegos, debería lograrlo. El de Londres 2012, no se sabe, porque nadie lo habría imaginado nunca fuera del podio del sábado y a 4,10 segundos de distancia de Lochte.

"Felicitaciones a Ryan Lochte... ¡Una manera de mantener ese título en el país al que pertenece!", escribió Phelps en su cuenta de Twitter. Y Lochte le respondió poco después: "Gracias Michael Phelps, no podría haberlo hecho sin ti".

Algo cierto de la primera a la última letra. Nadie podrá discutir nunca la dimensión sideral de un hombre que ganó ocho medallas de oro en ocho finales en unos Juegos, toda una motivación para Lochte. Pero la pregunta ahora es si Londres será para Lochte lo que Pekín fue para Phelps, que no se veía fuera de un podio desde Sydney 2000.

Phelps pareció el sábado agotado mentalmente en la piscina, sin capacidad de reacción. Y si se hace caso a algunas señales, Londres 2012 anuncia el declive para el hombre que ya anticipó que no estará en Río 2016 y el estallido de la "revolución Lochte".

Minutos después del oro de Lochte, la china Ye Shiwen recorrió la penúltima manga de los 400 metros estilos en 29,75 segundos, más veloz que lo que mostró el sábado Phelps, dueño del récord mundial en la distancia. Y en los últimos 50 metros necesitó 28,93, menos tiempo que Lochte para conquistar el oro. Ye tiene 16 años.

"Estuvimos todos hablando de eso en la cena anoche", dijo hoy Lochte. "Es bastante impresionante. Es rápida. De haber nadado conmigo, probablemente me habría batido".

Lochte sonreía, un gesto que se le debe haber quedado congelado el sábado cuando un protector dental con los colores de la bandera de Estados Unidos estuvo a punto de impedirle disfrutar de su éxito.

"Alguien se le acercó y le dijo que si llevaba ese 'grill' (aparato que recubre los dientes) no recibiría el oro en la ceremonia oficial", confirmó hoy a dpa una portavoz de la Federación Estadounidense de Natación.

"Pero no sabemos quién era ni en nombre de quién hablaba", añadió la portavoz, que dijo no tener más detalles sobre el curioso incidente, que se conoció horas antes de que Lochte tropezara, metafóricamente, en el agua.

El equipo estadounidense de natación decidió a último momento incluirlo en los relevos 4x100 libre, una especialidad que no es precisamente la suya: y Lochte falló en el último relevo, desperdiciando la ventaja lograda por sus compañeros en los tres anteriores, entre ellos Phelps en los segundos cien. Los norteamericanos debieron conformarse con la plata y ver celebrar a los franceses.

Mañana, en la final de los 200 libre, podrá buscar su segundo oro para confirmar que el verdadero brillo es el que cuelga de su cuello, y no el de las piedras brillantes con que adorna su dentadura.
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26 de septiembre de 2017 | 13:44
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