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Campestrini: "Acá somos todos obreros del club"

Tras cuatro años en Arsenal, el arquero del equipo del Viaducto tuvo su temporada soñada; asegura que los únicos caciques son el presidente y el DT Alfaro y, pese al título, insiste en que su torneo sigue siendo el de abajo.

Se mueve con lentitud. Como si un pie le pidiera permiso al otro para avanzar. Solicita un par de guantes y una pelota a uno de los asistentes que están dentro del campo de juego. "¿Tenés ganas de seguir entrenando? ¿No te alcanzó, Campe ?", le pregunta uno con sarcasmo. "¡No! Es para sacarme unas fotos con los muchachos. Ya almorcé. Termino la entrevista y me voy a dormir, que no doy más", responde Cristian Campestrini, el arquero del último campeón del fútbol doméstico. "Y a la tarde seguimos. Estamos con doble turno y yo que me mandé esa locura linda de ir en bicicleta a San Nicolás", agrega el N° 1, de 32 años.

De aquel juramento algunos dolores permanecen en todo su cuerpo, pero en su expresión se nota la satisfacción del deber cumplido. "No podía esquivar la promesa. Hubo compañeros que el mismo día del título me preguntaron cuándo iba. Ninguno me quiso acompañar", dice, entre risas, mientras se sienta en uno de los escalones de cemento de la popular local. La misma que, al igual que toda la cancha, hace diez años supo ser de tablones. "El título ya pasó. Se festejó y se sigue disfrutando, pero no podemos aparentar más de lo que tenemos. Acá somos todos indios y no hay ningún cacique. Acá los caciques son el presidente y el técnico. Después somos todos obreros del club. Entonces, no debemos perder la perspectiva. Nuestras exigencias no cambian. Nuestro torneo sigue siendo el de abajo", apunta.

-¿Cómo tomaron que hasta la última fecha nadie hablaba de Arsenal estando, igualmente, en la conversación? 

Nos causaba muchísima gracia. Se pensaba y se hablaba de otros equipos, menos de Arsenal. Cuando llegamos a los 31 puntos sentíamos que habíamos hecho un campañón. Ése era nuestro campeonato. Al igual que el de Tigre. Pero cuando estás, a dos fechas del final, con chances, es lógico ilusionarte. Hace cuatro años que estoy en el club y hace tres años y medio que peleo por el promedio. Con Boca se notó que el plantel se unió más que nunca. En ese partido nos cambió la cabeza. Aprendimos de los partidos por la Copa. Nos había dolido perder porque en La Boca nos apichonamos teniendo un hombre de más y no lo supimos aprovechar. Y en el partido del campeonato hicimos un partido histórico.

-¿Pesa ser el equipo de Julio Grondona? Porque el fútbol argentino siempre está salpicado de suspicacias. 

Si de cuatro años, durante tres y medio me tocó jugar en la zona de abajo, me río de ese pensamiento. Porque si fuera así durante ese tiempo hubiéramos jugado la final de la Copa con el Corinthians y no es así. Realmente molesta, porque no tienen dimensión del sacrificio que hacemos. Ojo, como todos los planteles. No somos lo únicos. En este torneo demostramos una gran solidez. De los últimos nueve partidos ganamos ocho y empatamos uno y eso es mucho. Además, tuvimos la suerte de ganar varios partidos por tres o más goles. No creo que Arsenal haya arreglado un partido 3 a 0 en la cancha de Boca. No se puede pensar eso. Es una mediocridad decir que salimos campeones porque somos el club de Grondona. Es una gran estupidez. En las primeras cuatro fechas sumamos dos puntos. Nosotros sabemos lo que hicimos y lo que logramos. Y eso no te lo quita nadie.

-¿Cómo analizás retrospectivamente tus inicios y este título con Arsenal? 

- No sé si soy un buen o un mal arquero, pero sí soy un arquero con muchas ganas. Después de debutar en la primera de Rosario Central [en 2001] siempre me tocó bajar dos categorías. Pero me ha tocado estar en clubes como Tigre y Almirante Brown (además pasó por Argentino de Rosario y Ferro) donde hicimos grandes campañas. Siempre quise volver a ser parte de un plantel de Primera. Cuando llegué a Arsenal, en 2008, soñaba con atajar en la Reserva y robar algunos partidos en el banco de Primera. Llegué un miércoles y al martes siguiente estaba jugando [por lesión de Mario Cuenca] la primera final de la Recopa con Boca. Tuve la suerte de pasar por la selección local y de tener la chance de estar en la lista hasta último momento para ir al Mundial (luchó el puesto con Pozo). Nunca soñé con esto que me está pasando. Son cosas que te da la vida. Como el viaje al exterior que pudimos hacer, hace unos días, con mi familia. Fueron 10 días inolvidables con mi señora y la nena.

-Tatuajes, promesas, imágenes de la Virgen? ¿por qué tanta fe? 

La fe me moviliza. Como dicen, la fe mueve montañas. Es un mandamiento familiar y al ser de San Nicolás soy devoto de ella. Que pueda salir campeón Arsenal es un milagro (se ríe). Uno, en realidad, pide por la familia y por el trabajo de uno y el de su entorno.

El privilegio de ser futbolista
"¿A qué hombre no le hubiera gustado vivir del fútbol? El jugador de fútbol es un privilegiado porque vive de lo que quiere. Nos podemos quejar por los dolores, las pretemporadas, pero tenemos todo. Vivimos bien y nos pagan por lo que nos gusta", dice Campestrini.

Fuente: Canchallena.com
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24 de noviembre de 2017 | 03:09
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