Perpetua por matar a su amigo, quedarse con sus bienes y cobrar su jubilación

Alfredo Omar Soria, de 42 años, fue sentenciado por "homicidio calificado, defraudación por apropiación indebida y por venta de la cosa ajena y defraudación a la administración pública". La víctima, Emilio Villaverde, de 74 años, confió en Soria para que le envíe su jubilación a Panamá, algo que nunca ocurrió.

Un hombre fue condenado hoy a reclusión perpetua, luego que el Tribunal platense lo hallara culpable de homicidio cometido contra un amigo suyo, al que le quitó sus bienes, además de cobrarle su jubilación.

El condenado, Alfredo Omar Soria, de 42 años, fue sentenciado por "homicidio calificado, defraudación por apropiación indebida y por venta de la cosa ajena y defraudación a la administración pública".

La víctima, Emilio Villaverde, de 74 años, confió en Soria para que le envíe su jubilación a Panamá, algo que nunca ocurrió y que lo obligó a regresar en busca de explicaciones, momento que el agresor aprovechó para cometer el crimen.

De acuerdo con lo dispuesto por el juez Emir Caputo Tártara, quedó acreditado que el hombre "había quedado a cargo de los asuntos de otro, quien había viajado en el 2001 a Panamá, encomendándole el cobro de la jubilación, como así, pago de sus cuentas, cuidado de sus bienes y envío del dinero restante al citado país, ante el regreso del viajero y por así haberlo acordado por teléfono, fue abuscarlo a Ezeiza, en la medianoche del 10 de diciembre de 2001".

A su vez, el magistrado sostuvo que "el hombre que había ido a buscar al viajero, para ocultar los delitos cometidos en su perjuicio, asegurar sus resultados y procurar impunidad, como así,
para consumar otros, en un momento dado y utilizando una soga plástica que colocó alrededor del cuello del recién llegado, ejerciendo fuerza, lo ahorcó y le causó la muerte".

Del debate oral surgió que la esposa del condenado, Karina Alejandra Aboy, habría al menos
encubierto el hecho, y hasta pudo haber colaborado. Algunos testigos afirmaron que Aboy consentía cuando Soria, ante familiares de la víctima, le preguntaba por las llamadas que estaba recibiendo por parte de Villaverde desde Panamá, cuando en realidad para la fecha ya estaba muerto y desaparecido.

El juez Emir Caputo Tártara dio por probado que luego, el acusado arrojó el cadáver en una alcantarilla, a la altura del kilómetro 66 de la ruta 2, mano hacia Capital Federal, donde fue hallado en avanzado estado de descomposición nueve días después.

Además detalló que el cuerpo de Villaverde fue reconocido 14 meses después del hallazgo y mientras tanto "el imputado autor del hecho continuó percibiendo los haberes jubilatorios de su víctima, como así disponiendo de parte de sus bienes".

Los otros jueces del Tribunal, Juan Carlos Bruni (h) y Gloria Berzosa, adhirieron al voto de su colega y por unanimidad se concluyó que el hecho descripto configura los delitos de "homicidio calificado (para lograr la impunidad y ocultar otros ilícitos), defraudación por apropiación indebida y por venta de la cosa ajena y defraudación a la administración pública".
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