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Mark Spitz: "Yo apostaría por Michael Phelps en Londres"

Con sus siete oros en natación en Múnich 1972, Mark Spitz se convirtió en una leyenda olímpica. Su hazaña resistió más de tres décadas antes de ser superada en Pekín 2008 por los ocho oros de otro nadador estadounidense, Michael Phelps, que Spitz cree seguirá creciendo en Londres 2012.

"No soy de apostar, pero si tuviera que hacerlo yo apostaría por Michael Phelps", señaló Spitz durante una entrevista telefónica con la agencia dpa.

Spitz considera un gran nadador al principal rival de Phelps, Ryan Lochte, pero cree que poner a ambos en el mismo nivel es algo "para la televisión".

Columnista de la agencia dpa en Londres 2012 después de su debut hace cuatro años en Pekín 2008, Spitz reconoce que la natación todavía tiene que superar la prohibición de los bañadores de alta tecnología, pero subraya que eso no cambia los resultados generales: "Phelps sería el hombre a batir aunque nadaran en abrigo de piel."

dpa: La natación como deporte, ¿está mejor al encarar Londres 2012 que en Pekín 2008, ahora que se han prohibido los bañadores de alta tecnología como el Speedo LZR?

Spitz: Creo que el bañador tuvo un impacto enorme en la natación, y no nos dimos cuenta de la verdadera dimensión de ese impacto hasta que se eliminó ese traje de una pieza y hubo un paso gigante hacia atrás. (...) Pero ganan los mismos. (...) Phelps sería el hombre a batir aunque nadaran en abrigo de piel, realmente no importa.

dpa: ¿Phelps se quitó un peso de encima al superar su hazaña hace cuatro años? ¿Puede estar ahora más relajado en la piscina?

Spitz: Finalmente logró ganar ocho medallas de oro. Eso es un alivio. Pero con ello llega una responsabilidad en relación con sus patrocinadores y con él mismo, que hizo que tuviera que seguir nadando otros cuatro años. Y seguir mentalmente centrado es increíblemente difícil. Tienes que plantearte: ¿Y ahora qué hago? (...) Si fuera yo - y yo soy la persona que está más cerca de él en esto - y si yo tuviera que nadar después de ganar siete medallas de oro, sólo nadaría en carreras en las que puedo ganar, las que tengo seguras en mi cabeza. (...) Y creo que eso es lo que estamos viendo.

dpa: ¿El choque con Ryan Lochte es un escenario distinto para Phelps que el que vivió hace cuatro años en Pekín?

Spitz: Eso es para la televisión. (...)  No soy de apostar, pero si tuviera que hacerlo yo apostaría por Michael Phelps. Pero no hay muchas carreras en las que de hecho compitan uno contra el otro.

dpa: Más allá de Phelps y Lochte, ¿qué espera ver en natación en Londres 2012?

Spitz: Va a haber sorpresas, va a haber cosas inesperadas, un tipo que se queda sin medalla de oro o de plata o de bronce tal vez por el antidoping. Simplemente no lo sabemos. Realmente es difícil para mí predecir lo que va a pasar en ese sentido. (...) Si fuera capaz de hacerlo y resultara creíble, ¡tendría con seguridad un trabajo mucho más importante en Washington! Creo que las verdaderas sorpresas y el verdadero dramatismo van a estar en la natación femenina. (...) El problema con la natación masculina -no es un problema, es un fenómeno- ¡es que hay dos tipos que nadan el 80 por ciento de las pruebas! Las pruebas de sprint, como los 100 m y los 50 m, ¡no son natación! En las primeras 10-12 pruebas, va a ser un día de Ryan o un día de Michael, rociados con otras grandes actuaciones, ¡para ver quién es el primero que termina segundo!

dpa: ¿Qué le falta a la natación para dar el salto y convertirse en un deporte importante, permanente, en lugar de una atracción olímpica?

Spitz: El problema de la natación es que no se juega al juego de nadar. (...) Lleva de 20 segundos a, digamos, 2 minutos. Resulta aburrido ver nadar a alguien durante 5 o 6 minutos, o hasta 10 minutos, porque nada cambia muy rápido: es como ver secarse la pintura. (...) Cualquier cosa que pase demasiado rápido es aburrida, porque no hay tiempo suficiente para generar interés por una figura. La razón por la que Michael Phelps se convirtió en una figura así fue que pudimos verlo nadar ocho días seguidos.

dpa: ¿Qué hay del campeón de velocidad Usain Bolt como estrella olímpica fuera del agua? Él también es una gran figura del deporte, y sus carreras también son breves.

Spitz: Usain Bolt es dinámico y muy controvertido y habla mucho, tipo Muhammad Ali, y también compite en pruebas muy cortas. También es de un país que no tiene muchas estrellas. Así que cuando se convierte en la estrella máxima el país ayuda a promocionarlo también, y pasa a ser alguien importante, la gente lo adora y se convierte en santo y héroe. En Estados Unidos tenemos demasiados santos y demasiados héroes. Así que a un Michael Phelps lo absorben los Kobe Bryants y las estrellas del béisbol, los golfistas y lo que sea.

dpa: ¿Se pueden comparar generaciones en el deporte? Usted sufrió la comparación Spitz-Phelps, y últimamente se ha hablado mucho del equipo de baloncesto de Estados Unidos, con comentarios de Kobe Bryant, Michael Jordan y otros.

Spitz: Nunca se puede concretar, porque yo tengo 62 años y Phelps 27. (...) Si pensamos que yo sabía todo lo que necesitaba saber para batir a mi rival, que lo sabía, y si uno de mis rivales hubiera sido Michael Phelps y él también lo hubiera sabido todo para ganarme a mí, tendríamos que empatar. Ninguno ganaría.

dpa: En un contexto así, con una necesidad inagotable de mejorar, ¿es inevitable el doping?

Spitz: Está comprobado que esas drogas para mejorar el rendimiento que figuran en la lista son anticuadas y que normalmente los atletas de élite llevan varios años sin tomarlas. La apuesta segura es que se puede tomar lo que uno quiera siempre que no esté en esa lista. (...) Eso se instaló en el pensamiento y la mentalidad de los atletas, que eso es lo que tienen que hacer. Y la razón por la que necesitan hacerlo es que quieren mantener esos grandes contratos que tienen con las empresas. En mis tiempos no había incentivo (para doparse). Uno no podía cobrar un centavo para ser atleta profesional, porque si no no podía participar en los Juegos Olímpicos.

dpa: Usted compitió en Ciudad de México 1968 y Múnich 1972. ¿Reparó entonces en las diferencias entre las ciudades sede?

Spitz: No. A los atletas no les importa dónde se celebran los Juegos.

dpa: ¿Es buena la búsqueda de nuevos territorios para el movimiento olímpico, con ejemplos como Pekín 2008 y el futuro Río de Janeiro 2016?

Spitz: Creo que es una gran idea mover los Juegos de una ciudad a otra. (...) Las ciudades pasan a tener un nombre dentro del deporte debido a los Juegos Olímpicos. Pasa a ser sinónimo del nombre de la ciudad, lo cual es por cierto bastante increíble.

dpa: ¿Todavía le gusta nadar, después de haberlo hecho a nivel competitivo?

Spitz: Sí, un poco.

dpa: Para usted, escribir su columna para dpa ¿es una forma de mantenerse en contacto con el deporte después de tantos años retirado, o lo motivan otras cuestiones?

Spitz: Ilustra a los lectores y a los oyentes a entender tal vez un poco más desde adentro, desde un punto de vista personal, de alguien que ha estado ahí como yo. Ya sólo por esa razón, disfruto haciéndolo.
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