Quino stand up: el humor de un genio más allá de Mafalda

Es tan famoso por su timidez como por su talento. Y mientras su humor brilla en los textos de sus viñetas es difícil arrancarle un chiste, al menos en público. Pero con su cara de bueno y su sonrisa sempiterna, el talentoso dibujante mendocino, que hoy cumple 80 años, suele soltar frases plenas de ironía.

Joaquín Lavado, Quino, que hoy celebra su 80 cumpleaños en nuestra provincia, es introvertido y encantadoramente arisco. Parco, en las cientos de entrevistas que ha dado a lo largo de los años –quizá ante la repetición de las preguntas y con cierto aburrimiento- ha respondido con formalidad y pulcritud.

La agudeza del creador de la celebérrima Mafalda y otros geniales dibujos está justamente en sus viñetas, en las que sus personajes son caricaturas de nosotros mismos enfrentados a la hipocresía, la desigualdad y las múltiples mentiras del mundo. 

En sus dichos no encontramos el humor ácido, lleno de pesimismo y ternura, que campea en su enorme obra gráfica, sino una ironía sutil, lateral, con algo de aparente ingenuidad y mucho de buena persona. Aquí, algunas de esas frases tomadas de entrevistas publicadas en libros y medios gráficos. 

“En la escuela primaria me angustiaba tanto que en los primeros tres meses tenía malas notas, pero después terminaba el año con notas altas, aunque nunca era el primer alumno y eso me daba bronca”.

"Vendí mi primera historieta para una tienda de sedería y que se llamaba Sedalina, pero prefiero no tratar de pensar cómo era esa publicidad, porque seguramente me avergonzaría".

"Cuando yo trabajaba en Rico Tipo le llevaba a Divito mis dibujos en lápiz, él me los corregía y me decía «Esto estaría mejor de tal manera, aquí sobra este árbol o esta nube, etc.», luego yo los pasaba a tinta y recién entonces, si le parecía que estaban bien, me los publicaba".

"Oski me enseñó, ante todo, a mirar y poder extraer algo de lo que uno mira, ya se trate de un cuadro, una catedral, una mujer, un gato o una zanahoria".

"También me enseñó el tomarse cada dibujo, por insignificante que parezca, como si se tratase de decorar la Capilla Sixtina".

"Otro de mis maestros es Sempé, francés nacido en agosto del 32 (yo nací en julio del 32) a quien considero, junto conmigo, uno de los últimos exponentes de un tipo de humor en extinción, el humor humanista, no contaminado por la sátira política del momento. Al igual que los míos, sus dibujos no producen la carcajada que viene de golpe, sino que deben ser mirados con mucha atención, inclusive pensados. Digamos que lo considero un hermano, no de leche porque sólo estuve fugazmente una vez con él, pero sí de tinta".

"El trabajo profesionalmente ha evolucionado por un lado muy bien y por otro muy mal. Muy mal porque me cuesta tanto dibujar. Bien porque he tenido que mejorar mi técnica por fuerza. Y esto, en mi opinión, ha sucedido después de los 40 años".

"Leo un poco de todo mezclándolo. Es como hacer uno de esos viajes en Europa en 15 días, donde no te acuerdas si el Velázquez lo has visto en el Prado de Madrid o en la pinacoteca de Brera o en Louvre de París".

"La carpeta está siempre llena de proyectos no terminados. Y me llevo a la cama el block de notas. Porque me parece que tengo ideas geniales antes de dormir. A la mañana siguiente algunas de estas no lo son para nada".

"La patria significa juventud, por lo tanto el hecho de estar lejos de ella ha hecho que mi humor se haya vuelto un poco menos vivaz pero tal vez algo más profundo".

"Que sea ingenioso puede ser, genio no. ¿Si no dónde ponemos a Picasso, a Mozart? Ellos sí que eran genios".

"Yo no comprendo a los futbolistas. La mayoría de los futbolistas son de extracción humilde, pero después, cuando alcanzan la fama, se convierten en astros insoportables".

"A todo el mundo le gusta (el fútbol). Tal vez sea por la semejanza que hay entre el globo terráqueo y el globo de cuero. Entre globos queda la cosa".

"Yo dibujaba mal. Qué digo mal, muy mal. Tanto que hasta yo me daba cuenta".

"Ahora para mí el dibujo es todo, no sé hacer otra cosa, soy inútil para nada que no sea dibujar. De chico aspiraba a ser ayudante de Divito. Hoy soy más que eso. Estoy conforme. Claro que quisiera ser Picasso, Steinbek, Klee, pero…".

"(Me gusta) la música flamenca y también la árabe. Lo que me ocurre es algo que está fuera de todo razonamiento: escucho flamenco y siento que millones de hormigas se me meten en la sangre".

"Cuando escucho a Mozart, ahora pienso: "Mirá lo que compuso para mí", porque él no sabía quién lo iba a escuchar. Uno se pone más contento pensando así".

"El vino es muy compañero conmigo. El tinto. Para mí el vino ya no es una bebida: es una filosofía, una forma de estar en el mundo... a tal punto que hasta prefiero servírmelo yo: la velocidad con la que cae el vino en la copa es tan esencial como su paladar".

"Leo muchísimo la Biblia, pero no como libro religioso, sino como fuente de ideas. En ella está casi todo: la poesía, el sexo, lo policial... Me estimula el humor. Yo la leo al azar y he aprendido a saltearme las partes morosas".

"La Biblia es lo más divertido que hay. Es un elogio el que estoy haciendo".

"Hay un teólogo italiano que dice que el éxito del catolicismo es haber inventado los santos. Es decir, que de alguna manera el trato con un solo Dios muy pocos lo asimilan. Y entonces andan pidiendo a otros; a los santos, a los intermediarios. En Italia, Jesucristo tiene muy poca prensa en relación a lo que es la Madonna. Es mucho más importante la Virgen María que Jesucristo".

"Hablando de dioses también me divierten enormemente los de la mitología griega; estos dioses que metían la pata, que se enamoraban, que tenían hijos por ahí. Esta idea de Júpiter de disfrazarse de cisne... Para cogerse a quien fuera se disfrazaba de lo que fuera. En realidad, más que disfrazarse, se transformaba. Todo muy divertido también".

"Una vez hice una página con Adán y Eva, la manzana y el sexo, y me escribió un testigo de Jehová, en muy buenos términos, diciéndome que "cómo un tipo, como usted, que se preocupa por estos temas, no se ha dado cuenta de que la manzana con el sexo no tienen nada que ver, y usted sigue repitiendo el mismo error. Lea tal versículo tal y tal...". Y tenía razón el tipo, y ya me cagó para siempre el tema de la manzana y el sexo. Entonces entendí por qué la Iglesia siempre tuvo lío con los librepensadores, y con Galileo, porque claro, la manzana es el conocimiento, no es el sexo".

"Es un misterio esto de creer incondicional, persistentemente. San Agustín tiene algo escrito sobre el misterio de la fe: se refiere a cómo hay gente que sigue teniendo fe aunque le caguen la vida. Que es un poco el caso de los peronistas. En los años '90 vaciaron el país y la gente sigue votando peronismo. Todo es aplicable a nuestro tiempo".

"No extraño a Mafalda. Seguro que no... Si Mafalda quiere vivir, allá ella. Yo también quiero vivir. Y en eso estoy".

"Una vez me preguntaron si no pensaba en resucitar a Mafalda. Y resucitarla significaría que está muerta".

"Me sigue divirtiendo mucho Libertad. Me mato de risa con sus ocurrencias. Por ejemplo aquel diálogo en el que la maestra le pregunta a Liber: "¿El sol sale por dónde?", y ella le responde, rotunda: "Por la mañana". Y la maestra le dice: "¡Pero eso no es un punto cardinal!" y Liber le retruca: "Eso a él no le importa, sale igual".

"Un chiste que a algunos les produjo molestia es esa página en la que aparecen dos viejitos en un banco de plaza y reflexionan: "En vez de pensar que estamos en el otoño de la vida, pensemos que estamos en la primavera de la muerte".

"En una estaba Mafalda rezando y en la otra Susanita también... Susanita rezaba tanto que en el cielo se volvían locos. Quedó muy linda esta tira cuando la filmaron para televisión, porque los ruegos de Susanita empezaban a llegar al cielo y se llenaba toda la pantalla de las palabras de sus oraciones. En la tira de Mafalda, ella naturalmente protestaba. En los cuatro primeros cuadros aparece mirando hacia las alturas y meditando. En el quinto cuadro dice: "Al fin de cuentas la humanidad no es más que un sandwich de carne entre el cielo y la tierra".

"Hoy la palabra sagrada la tienen las computadoras, los tomates ya no tienen gusto a nada y al vino lo están emparejando con la Coca-Cola".

"Toda la juventud de los ´60 y ´70 tenía ideales políticos, creíamos en los Beatles y en el Che Guevara, estaba el papa Juan XXIII, Kennedy, el mayo francés del ´68. Hoy la juventud quiere estudiar, salir de la universidad y conseguir un trabajo. Eso me parece muy terrible".

"Me alegra que me queden pocos años de vida porque este mundo no me gusta nada".

Patricia Rodón
Opiniones (4)
9 de Diciembre de 2016|09:05
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9 de Diciembre de 2016|09:05
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  1. todo lo que decis lo comparto, pero eso no significa que no sea un viejo vinagre, el mismo quino me daria la razon.
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  2. Ojalá nosotros tuvieramos algo de ese "viejo vinagre", no sólo por su genialidad, porque acompañó a generaciones enteras con su humor, pero sobre todo por denunciar de ese mismo humor lo injusto del mundo. Y seguir haciéndolo. Cada historieta de él (Mafalda y las otras) es un tratado de filosofía.
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  3. Silemente genial !!!!!!!!!!! Deseo que las ideas de Quino plasmadas aqui Sean lectura obligeda de muchossssssss
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  4. un viejo vinagre
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