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Camino a Londres: la última gran función de Luciana Aymar

En 2010 Lionel Messi ya era el mejor futbolista del planeta y el mundo hacía rato que se asombraba por lo que hacía la "Pulga" argentina del Barcelona. Sin embargo, en su país elegían a una tal Luciana Aymar, "la Maradona del hockey", como la mejor deportista del país.

El mundo, en especial la prensa española, no podía entender en 2010 -ni tampoco ahora- cómo los periodistas argentinos votaban a una jugadora de hockey por encima de Messi para el Olimpia de Oro al mejor deportista, cuando la FIFA ya había reconocido al delantero como el mejor futbolista del mundo, galardón que conquistó en 2009, 2010 y 2011.

Aymar, que cumplirá 35 años durante los Juegos de Londres 2012, cree que hay momentos para todo y para todos. A Messi le llegó el suyo en Argentina a fines de 2011, cuando por fin le dieron el premio Olimpia de Oro.

Aymar recibió el Olimpia de oro.
"Él ya va tener sus momentos con la selección. Es joven y la gente lo ama. En Sudáfrica no tuvieron un buen Mundial pero yo sé que él los va a tener. No quiero competir con Leo. Era un orgullo que Argentina me reconociera por todo lo que hice con mi país", dijo en una entrevista con dpa "Lucha" Aymar, elegida como la mejor jugadora del planeta en siete oportunidades.

"Lucha es una jugadora extraterrestre": así la define Sergio Vigil, ex entrenador de "Las Leonas", el seleccionado argentino de hockey sobre césped más exitoso de la historia.

Aymar se despedirá como abanderada en Londres 2012, donde su equipo parte como gran candidato al podio tras la plata de Sydney 2000 y los bronces de Atenas 2004 y Pekín 2008. Las chicas del hockey son una de las principales posibilidades de obtener una medalla para la delegación "albiceleste".

"Tendremos presión de la gente, de los medios y de nosotras mismas porque es un equipo que siempre aspira alto. Lo importante es que no nos coma la cabeza. Puede pasar cualquier cosa, no va a ser fácil", advierte Aymar mientras abre una botella de agua.

Es un mediodía de mayo, en el otoño argentino, y Aymar está sentada en la confitería del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), en Buenos Aires. Firma autógrafos, saluda a unas niñas que practican gimnasia artística y sonríe para docena de fotos.

El español Josep Guardiola, el entrenador más exitoso que tuvo el Barcelona, sostiene que es "una gran mentira" eso de que en un equipo son todos iguales y cree que cada futbolista necesita un trato particular.

Para Aymar, la misma lógica se aplica en el hockey: "No podés entrenar a todos igual y no todos necesitan la parte emocional o el descanso de la misma manera. Cada individuo es diferente. Y en mujeres mucho más".

Que una jugadora de 20 años no puede entrenar como una de 30 es algo que a Aymar se lo hizo ver el técnico de Las Leonas, Carlos Retegui, quien le dio seis meses de licencia tras ganar el Mundial como local en 2010.

"No aparecí por el Cenard. Me vino bien y creo que fue clave para que yo pudiera seguir. El entrenador tiene que estar en muchos detalles. No todas las jugadoras somos iguales", dice Aymar, que en 2011 dejó su club, GEBA, y solo entrena y juega en el seleccionado.

La jugadora de 34 años eligió preservar su físico, en especial esa rodilla izquierda en la que -tras más de 300 partidos internacionales- padece una osteocondritis que en 2007 la situó al borde del retiro y que después de Londres 2012 la empujará a dejar el hockey.

Mientras, entrena unas seis horas por día, a lo que se suman sus compromisos comerciales con diferentes marcas. Dentro de los trabajos diferenciados que realiza están las sesiones de kinesiología. "A esta edad tengo que descansar un poco más", se ríe, y admite que le cuesta recuperarse "más que nada en lo mental".

"Levantarte todos los días a las siete de la mañana y hacer doble turno es duro. Cuando llego al entrenamiento se me pasa. Pero salir de mi casa es difícil, es muy temprano y hace frío. Llegás a la cancha y es de noche", dice Aymar, que asegura llevar "con tranquilidad" el último tramo de su carrera.

"Estoy contenta de tener tiempo para mejorar detalles. Pero no voy a mentir: está la melancolía de que serán mis últimos Juegos. Creo que el último día me va a costar, porque nuestro último partido coincide con mi cumpleaños", cuenta.

Tras ser elegida siete veces como la mejor dice que se acostumbró a eso: "No lo estoy esperando pero sí me gusta estar en ese lugar". A su vez, pese a la cercanía del retiro, asegura que sigue intentando mejorar. Busca diferentes formas de escape y perfeccionar la definición, en vez de refugiarse en las cosas en las que se siente más cómoda.

El hockey "ha cambiado mucho" en Argentina desde que Aymar empezó a jugar, a los ocho años. "No lo conocía ni mi tía. Ahora es el deporte más popular de las mujeres. Las Leonas es un equipo que ha conseguido casi todo. De a poco el hockey va a ser mucho más popular de lo que es. Quiero eso", dice.

Cuando se retire, Aymar quiere seguir ligada al hockey aunque no como entrenadora. "Le quiero dar prioridad a mi vida personal, a lo que desee en ese momento. Si quiero viajar, dar clínicas o ser madre, hacerlo. Fueron muchos años de presiones e intensidad".

Como deportista, su objetivo ha sido cambiar muchas cosas de su vida y del deporte en general: "Siempre busqué ser diferente. Miraba todos los videos de Diego (Maradona), era fanática. Quería hacer lo que hacía él: ganar mundiales y Juegos Olímpicos, ser alguien, ser distinta".
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