Deportes

De Atenas a Londres: 116 años de historia olímpica moderna

Ni las guerras, ni los boicots políticos, ni la desmesurada comercialización impidieron que los Juegos Olímpicos se conviertieran en el evento deportivo más grande del mundo. En esta primera entrega, desde Atenas 1896 a Berlín 1936.

En 1896, el aristócrata francés Pierre de Coubertin revivió en Atenas el festival deportivo de la antigua Grecia con la celebración de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna.

La Primera y Segunda Guerra Mundial evitaron que se celebraran los Juegos de 1916, 1940 y 1944, pero la familia olímpica consiguió llegar a la fiesta del Centenario en 1996, en Atlanta. Doce años después se celebrarón, del 8 al 24 de agosto de 2008, unos polémicos Juegos en Pekín, con el COI forzado a hacer una serie de concesiones a China.

Ahora llega el turno de Londres 2012, una apasionante historia aún no escrita que se desarrollará entre el 27 de julio y el 12 de agosto para poner punto final a la XXX Olimpiada.

Este es un resumen, edición por edición, de lo más importante vivido en los últimos 116 años:

Pierre de Coubertin.
ATENAS 1896:
Tras ganar la competición de triple salto, el atleta estadounidense James Connolly se convirtió en el primer campeón olímpico en 1.583 años, desde que el emperador de Bizancio Teodosio prohibiera los antiguos Juegos en el año 394 después de Cristo.

La primera edición reunió a 245 atletas masculinos de 14 países. Los ganadores recibían una rama de olivo y una medalla de plata, mientras que los segundos se conformaban con una de cobre. El tercer clasificado se iba con las manos vacías.

La afición local se regocijó con la victoria en el maratón del aguatero griego Spyridon Louis, en el mismo trazado que recorrió el soldado Fidípides para informar de la victoria de los griegos sobre los persas en la batalla de Marathon, en el año 490 a.C.

PARÍS 1900: Los Juegos celebrados en casa del jefe del Comité Olímpico Internacional, Pierre de Coubertin, no fueron "más bonitos y mejores" que los de Atenas, sino más bien un espectáculo complementario, que duró inusuales 162 días, de la Exposición Internacional bajo la Torre Eiffel.

Las mujeres fueron admitidas en algunos deportes, pero la organización fue tan mala que, según cuentan, la golfista estadounidense Margaret Abbott nunca supo hasta su muerte, en 1955, que lo que ella había ganado era una medalla olímpica.

El también estadounidense Ray Ewry ganó el salto de altura, de longitud y el triple partiendo parado, pero fue ensombrecido por su compatriota Alvin Kraenylein, quien es todavía uno de los pocos atletas que han logrado cuatro preseas doradas en unos Juegos. Se impuso en 60, 110 y 200 metros vallas y en salto de longitud.

ST.LOUIS 1904: Por primera vez se entregaron medallas de oro, plata y bronce a los tres primeros, en unos Juegos que volvieron a durar cinco meses y que de nuevo formaron parte de la Exposición Internacional.

Sólo 13 naciones participaron:  tres americanas, siete europeas, Sudáfrica y Australia. Aparte de disciplinas tan exóticas como las carreras de sacos, el gran revuelo de la competición lo provocó el neoyorquino Fred Lorz, que estuvo a punto de llevarse la medalla de oro en maratón después de haber corrido sólo unos pocos kilómetros. Al final fue descubierto.

LONDRES 1908: Después de la renuncia del anfitrión original, Roma, unos 2.000 atletas de 22 países se reunieron en Londres, donde por primera vez se disputaron más de 100 disciplinas, 107 en total. Los Juegos empezaban a asentarse.

El Estadio Olímpico de White City vio el primer desfile de los equipos con las banderas, algo que provocó inmediatamente un revuelo político, ya que Gran Bretaña intentó impedir que Irlanda usara su enseña, y la Rusia imperial trató de hacer lo mismo con Finlandia.

El sudafricano Reggie Walker fue un vencedor de los 100 metros muy bien recibido, ya que puso fin a la supremacía estadounidense en la disciplina. El británico Wyndham Halswelle ganó los 400 metros después de que los norteamericanos se negaran a participar en una repetición de la carrera tras anularse la primera.

Sin embargo, lo más recordado es la tragedia del corredor de maratón italiano Dorando Pietri, que se quedó sin la medalla de oro al ser descalificado por recibir ayuda en los últimos metros de miembros de la organización, entre ellos el creador del personaje de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle. Más tarde se supo que no desfalleció por cansancio, sino por haber tomado demasiada estricnina.

ESTOCOLMO 1912: Los Juegos de Suecia fueron los primeros en los que participaron atletas de los cinco continentes. Además, el pentatlón moderno y los deportes ecuestres hicieron su debut.

El finlandés Hannes Kolehmainen ganó los 5.000 y 10.000 metros, además de la prueba de campo a través. Sin embargo, el indio norteamericano Jim Thorpe le robó el protagonismo con los oros en el pentatlón y el decatlón, un logro que impulsó al rey sueco Gustavo V a decirle: "Es usted el atleta más grande de todos los tiempos".

La puntuación que realizó Thorpe en el decatlón le habría reportado el triunfo en 1920 y 1924, así como la medalla de plata en 1948. Pero el atleta fue desposeído de sus trofeos en 1913, después de que se descubriera que había recibido una pequeña suma de dinero por jugar al béisbol.

Thorpe no fue rehabilitado hasta 1982, 29 años después de su muerte. La demora se debió en parte a que Avery Brundage -séptimo en el pentatlón y que no terminó el decatlón- se negó a considerar el asunto durante sus 20 años como presidente del COI entre 1952 y 1972.

AMBERES 1920: Los Juegos de 1916, previstos en Berlín, fueron suspendidos a causa de la Primera Guerra Mundial. En 1920, cuando el evento volvió a organizarse, Alemania, Austria, Hungría y sus aliados fueron vetados.

El juramento olímpico y la bandera de los cinco anillos hicieron su irrupción en el acontecimiento deportivo, en el que Paavo Nurmi ganó las tres primeras de sus nueve medallas de oro, en los 10.000 metros y en el campo a través, tanto individual como por equipos. El gran atleta finlandés fue suspendido en 1932 por el COI.

La nadadora estadounidense Ethelda Bleibtreu se convirtió en la primera mujer en ganar tres preseas doradas. Su compatriota Jack Kelly, el padre de la Princesa Grace de Mónaco, consiguió una emocionante victoria en remo sobre sus rivales británicos.

PARÍS 1924:
La capital de Francia se convirtió en sede de los Juegos por segunda vez, y rehabilitó su imagen después de la pobre organización de 1900. Y eso pese a que la primera Villa Olímpica que se construyó parecía más un campo de refugiados que un lugar apropiado para alojar a los atletas.

Con sus cinco medallas de oro en seis días, Nurmi fue un magnífico ejemplo del nuevo lema de los Juegos: "Citius, altius, fortius" (más rápido, más alto, más fuerte). Su historia bien podría haber sido argumento de una película de éxito, pero fueron otros quienes acabaron inmortalizados por el cine. Johnny Weissmueller ganó tres medallas de oro en natación, pero logró fama mundial como Tarzán en la gran pantalla.

El británico Harold Abraham se convirtió en el primer europeo en ganar el oro en los 100 metros lisos, y su compañero de equipo, el escocés Eric Liddell, logró el primer puesto en los 400. Su gesta fue recreada en el cine por la oscarizada "Chariots of Fire".

AMSTERDAM 1928: Alemania fue readmitida, y se hizo con una de las cinco medallas de oro que se repartieron en el atletismo femenino gracias al triunfo en los 800 de la corredora Lina Radke.

Varias mujeres se desmayaron tras finalizar la carrera, lo que motivó que el COI prohibiera todas las pruebas femeninas de más de 200 metros hasta 1960. Nada malo sucedió en los 100 metros, que vieron a la norteamericana Betty Robinson, de 16 años, en lo más alto del podio.

La llama olímpica se prendió por primera vez, y los Juegos empezaron a abrirse a la comercialización, ya que los derechos para hacer fotos se vendieron a una empresa y Coca Cola se convirtió en el primer patrocinador de un equipo, Estados Unidos.

LOS ANGELES 1932: La crisis económica internacional y la gran distancia de Europa condujeron a un descenso en el número de países (37) y de atletas (1.333). Los ausentes, sin embargo, se perdieron una moderna Villa Olímpica.

Se batieron 39 récords mundiales, incluyendo todas las disciplinas atléticas excepto el salto de longitud. Se introdujo la "fotofinish" y Eddie Tolan se convirtió en el primer estadounidense negro en ganar una medalla de oro, en 100 y 200 metros, con amplio margen.

Babe Didrikson impresionó con sus oros en 80 metros vallas y jabalina, además de la plata en salto de altura, mientras que Japón logró cinco preseas doradas en natación.

BERLÍN 1936: La organización fue perfecta. El relevo de la antorcha y la televisión hicieron su aparición bajo la producción de la afamada Leni Riefenstahl. Sin embargo, los Juegos de 1936 fueron viciados por la intención del partido nazi de Adolf Hitler de subrayar la superioridad de la raza aria con medallas olímpicas.

Jesse Owens deslumbró en Berlín.
Alemania triunfó en el medallero con 89 preseas, pero también sufrió derrotas embarazosas, como la temprana eliminación del equipo de fútbol a manos de Noruega bajo la atenta mirada de Hitler.

Todavía peor para el dictador fue que el velocista negro Jesse Owens se ganara los corazones de los alemanes y un lugar en la historia del deporte al ganar cuatro medallas de oro en atletismo, en 100, 200, 4x100 y salto de longitud. Su hazaña sólo fue repetida en 1984 por otro estadounidense, Carl Lewis.

El COI dijo estar al tanto del trato que recibían en Alemania los judíos, pero los Juegos siguieron adelante pese a que tres meses después Hitler desencadenó la Segunda Guerra Mundial.
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