De chanchos y chanchadas

De este animal se obtiene la más variada gama de productos y acerca de su figura y de sus costumbres la lengua ha fijado frases y refranes que nos hacen reír o logran hacernos reflexionar. La lingüista Nené Ramallo rastrea y analiza estas divertidas locuciones.

No es la primera vez que en un discurso presidencial aparece la figura del cerdo o chancho para ilustrar fragmentos de su alocución. Si hacemos un rastreo por los dichos y locuciones populares, vamos a encontrar muchas alusiones a este animal que no es ni simpático ni agradable, pero que, sin embargo, parece atraer las miradas a la hora de hacer comparaciones o de dar consejos útiles. Veamos, entonces, algunos ejemplos de ello:

• “La chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos”: Dice Pedro Barcia, en su Diccionario fraseológico del habla argentina, que es una expresión que va cayendo en desuso y que solamente es utilizada y reconocida por mayores de 50 años. La frase original vendría del mercado: “Vos querés, por el mismo precio, el chancho, la chancha y los veinte lechones”. Con el tiempo, se simplificó y quedó “la chancha y los veinte” (aludiendo a los lechones); con la industrialización, volvió a cambiar y quedó “la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos”.

• “La culpa no es del chancho sino del que le da el afrecho”: En Con sabor a Mendoza, parte II –libro en preparación-, indicamos que la expresión tiene origen en el campo. El chancho es alimentado con afrecho; si engorda demasiado o no engorda, la culpa de ello será del que le brinda su comida. Traslaticiamente, cuando alguien comete un error, hay que considerar si es verdaderamente el culpable del mismo o si, previamente, existe una circunstancia u otro responsable al que se le pueda endilgar la culpa. La variante es “La culpa no es del chancho sino del que le da de comer”.

• “A todo (cada) chancho le llega su San Martín”: Este refrán avisa que a todos nos llega el momento de purgar nuestras culpas. La expresión se origina en la matanza de cerdos que, debidamente cebados, son sacrificados, todos los años, para la festividad de  San Martín de Tours, el 11 de noviembre.

• “Hacer chanchadas”: Una ‘chanchada’ o ‘cochinada’ es una acción malintencionada. Por consiguiente, ‘hacer chanchadas’ es realizar actos reñidos con las buenas costumbres o con la ética.

• “Chancho limpio nunca engorda”: El hombre de pueblo cree que el chancho si no se ensucia, no come y, por consiguiente, no engorda; análogamente, se quiere indicar que nada tendrá éxito si no nos esforzamos por conseguir lo que deseamos. También alude a que, en muchas oportunidades, el hombre no llega a rico, si no se involucra en negocios no del todo lícitos.

• "Difícil que el chancho chifle": Se usa para indicar la imposibilidad de que algo ocurra. Tiene algunas variantes: “Difícil que el chancho vuele” o “Difícil que el chancho silbe”.

• "Más corto que patada de chancho": La brevedad de un acontecimiento se compara a la extensión de la patada del chancho que, por la longitud de sus patas y a diferencia de otros animales, no puede dar patadas largas.

• "No te hagás el chancho rengo": La expresión ‘hacerse el chancho rengo’ significa “hacerse el desentendido”. Por lo tanto, el consejo es no permanecer indiferente, como el chancho que, al padecer renguera, deja pasar todo a su lado sin mostrar ningún interés.

• “Tirarle margaritas a los chanchos”: Se trata de una locución verbal coloquial. Significa que no se deben emplear palabras y gentilezas con quien no sabe apreciar el gesto. La frase deriva de la expresión latina margaritas ante porcos. Pero las margaritas no eran flores, sino perlas; se han confundido los términos al traducirlos. El valor económico de las perlas no es el mismo que el de las flores, por eso otra versión es ‘arrojar flores a los chanchos’.

• “Ser chancho que no da tocino”: Es una locución verbal rural, que se puede referir a ciertos trabajos o a personas. En el primer caso, alude a que no reporta beneficios, a que es inútil; en el segundo, se quiere indicar que la persona es egoísta o poco amiga de hacer favores.

“Del  cerdo se aprovechan hasta los andares” reza un proverbio español: efectivamente, así como de este animal se obtiene la más variada gama de productos, acerca de su figura y de sus costumbres la lengua ha fijado frases y refranes que nos hacen reír o logran hacernos reflexionar.

Fuentes consultadas: Barcia, P. y G. Pauer (2010). Diccionario fraseológico del habla argentina. Buenos Aires: Emecé; Ramallo, M. (coordinadora). Con sabor a Mendoza. Volumen II. (obra en preparación).

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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