Astor Piazzolla stand up: cuando el tango es humor

Astor Pantaleón Piazzolla murió el 4 de julio de 1992 a los 71 años. Compuso música de cámara, tangos sinfónicos y canciones memorables. Grabó más de cincuenta álbumes maravillosos y fue objeto de las más encarnizadas críticas. Fue tan talentoso en el arte de la ironía como en la creación de sus obras.

Para muchos  fue el equivalente argentino de George Gershwin y de Duke Ellington. Músico total, la combinación de talento y audacia lo convirtieron en el gran revolucionario del tango. Hizo del estudio su bastión desde el que se alzó en las más sutiles, complejas e innovadoras composiciones y desde el que ejerció el virtuosismo a la hora de arrancarle sentimientos al bandoneón.

Astor Pantaleón Piazzolla murió el 4 de julio de 1992 a los 71 años. Compuso música de cámara, tangos sinfónicos y canciones memorables. Grabó más de cincuenta álbumes maravillosos y fue objeto de las más encarnizadas críticas.

Entró en contacto desde muy temprana edad con la música popular de Argentina de la mano de Aníbal Troilo. Estudió música clásica con el compositor argentino Alberto Ginastera, en Buenos Aires, y con la francesa Nadia Boulanger, en París. Piazzolla renovó de forma decisiva el tango, introduciendo nuevas estructuras armónicas y rítmicas tomadas de la música clásica y del jazz; esto dio lugar a lo que llamó "música contemporánea de Buenos Aires".

Aquí, un puñado de sus dichos tomados de entrevistas, testimonios de amigos y diversas biografías que tratan de capturar el sentido del humor de uno de los más talentosos, mordaces y temperamentales músicos argentinos.

“Si se hubiera cuidado un poco, el Polaco Goyeneche hubiera sido el Frank Sinatra argentino”.

“Canaro me decía que yo estoy veinte años adelantado. No es así. Lo que pasa es que él está veinte años atrasado”.

"Cuando tocaba con Troilo ganaba 800 pesos por mes. No era para hacer una vida de millonario pero sí para pasarla bien. Me casé, alquilé un departamento, pude pagar los estudios. En aquella época el director que más pagaba era Juan D´ Arienzo. Sus músicos cobraban unos mil pesos por mes, pero yo no hubiera ido a tocar a esa orquesta ni mamado”.

“Troilo no escribió una gran obra, digo en cantidad. Por ahí son veinticinco o treinta temas, pero son todos una joya, uno mejor que otro. Cuando toco La última curda se me caen las medias”.

“Sí, es cierto, soy un enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no”.

“En Argentina cambian los presidentes y no dicen nada... Cambian a los obispos, a los cardenales, los jugadores de fútbol, cualquier cosa, pero el tango, no se toca. El tango hay que dejarlo así como es, antiguo, aburrido, igual, repetido”.

“El tango no debe limitarse al canon de una permanente tradición. Es hora de arrojar por la borda los estereotipos del tango canción de antaño, el farol, el pañuelo, la daga y el lamento estéril”.

"Vos podés decir que mi música no es tango, pero no podés decir que no es argentina".

"Todo evoluciona menos el tango. En Brasil la bossa nova barrió con toda la música anterior y ellos ahora son muchos. Aquí la cosa es desigual porque nadie se atreve a romper los tabúes. Es la típica actitud argentina: No te metás...”.

“No sé si haré bien en decirlo, pero creo que a pesar de que me quieren y me admiran hay quienes tienen algo de destructivo, como cuando van a ver pelear a un boxeador querido pero inconscientemente esperan que se caiga y pierda por nocaut. Eso es muy argentino: no les gusta que le vaya bien a otro”.

"Hablando de cultura, usted cállese la boca". (Al poeta lunfardo Julián Centeya)

“¿Te acordás que me mandaste dos telegramas para que me uniera a ustedes con mi bandoneón? Era la primavera del 35 y yo cumplía 14 años. Los viejos no me dieron permiso y el sindicato tampoco. Charlie, ¡me salvé! En vez de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa”. (En una carta imaginaria a Carlos Gardel) 

“Es como Gardel pero al revés: canta cada día peor”. (Refiriéndose a alguien que cantaba).

“Mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret, y resulta que yo tenía una cosa que se llama estilo”.

"Con el tango hacemos la diferencia en cualquir parte".

"El tango está como Alfonsín: moribundo".

“Lo que se acaba es el tango de ellos, que quedará sólo en el recuerdo”.

"Una vez una señora se me acercó y me dijo: 'Maestro Piazzolla, aparte de la Balada para un loco, que más escribió?', y yo tenía ganas de romperle la cabeza a esta señora...".

"Parezco un supermercado de la música..."

“Conmigo sucede que cuando la gente llega a entenderme yo ya estoy cambiando”.

"Soy un loco de la guerra, soy un loco lindo, me gusta divertirme, me gusta tomar vino, me gusta comer bien, me gusta la vida, así que mi música no tiene por qué ser triste. Mi música es triste porque el tango es triste. El tango tiene raíces tristes, dramáticas, sensuales a veces, religiosas, tiene un poco de todo... Religiosas, por el bandoneón que fue inventado para acompañar la liturgia en Alemania. El tango es triste, es dramático, pero no pesimista. Pesimistas eran las letras de antes, totalmente absurdas..."

"La música es más que una mujer, porque de la mujer te podés divorciar, pero de la música, no. Una vez que te casás, es tu amor eterno, para toda la vida, y te vas a la tumba con la ella encima".

“La música es como estar con la mujer. Lo dijo Bernardo Bertolucci, el director de cine que filmó El último tango en París. Pero yo ya me había adelantado. Bertolucci dice que el tango es un acto sexual. Yo digo que cuando estoy tocando el bandoneón le estoy haciendo el amor y así como lo toco suavemente también le doy un saque en el costado. Le pego así”.

“Arturo Rubinstein tocaba un poco el piano y me miraba, y de repente me dijo: 'Le gusta la música?' 'Mucho maestro', le contesto yo. 'Entonces, ¿por qué no estudia?'".

“Ir a la casa de Alberto Ginastera era como ir a la casa de novia. El me enseñó el misterio de la orquesta, me mostró sus partituras, me hizo conocer y a analizar a Stravinsky. Ahí me metí en el mundo de La consagración de la primavera, me la aprendí completa de memoria”.

“Nadia Boulanger, en Paris, entró a investigar mi vida particular, qué hacía, qué tocaba, qué no tocaba, dónde vivía, si era casado, si estaba juntado. ¡Parecía del FBI! Yo tenía mucha vergüenza de contarle que era un músico de tango. Al final le dije: `Yo toco en un nightclub´. No quise decir cabaret. Y ella: `Nightclub, mais oui, pero eso es un cabaret´. Yo pensaba: `A esta vieja le voy a dar con un radio en la cabeza. ¡Se las sabía todas!"

“Yo no quería decirle que tocaba el bandoneón, porque pensaba que `esta me tira por la ventana del cuarto piso con bandoneón y todo. Finalmente se lo confesé y e hizo que le tocara unos compases de un tango mío. De repente abre los ojos, me toma la mano y me dice: `Pedazo de idiota, ¡esto es Piazzolla!´. Y agarré toda la música que había compuesto, diez años de mi vida, y lo tiré al diablo en dos segundos”.

"No olvidés que la música no es un pasatiempo. Es una carrera igual que la medicina o la ingeniería. Bach componía fugas porque era un intuitivo, no porque fuera un bocho".

“Si yo hago una fuga a la manera de Bach, siempre va a estar tanguificada”.

“Estaba en pleno ataque de música erudita. (…) Cuando en el 53 gané el primer premio de un concurso con Los tres movimientos sinfónicos, ¡me sentía Beethoven! (…) En ese momento si alguien me hablaba de tango lo mataba”.

“Los Preludios fueron temas nuevos compuestos con Horacio Ferrer después que hicimos las tres baladas. Son un canto de fe, un canto de optimismo, la antimufa, el antiDiscépolo: el mundo no fue ni será una porquería. Nosotros pensamos que el mundo es una belleza mientras se trabaja y se hacen cosas”.

“Yo siempre odié al bailarín. (…)No me voy a olvidar que una noche, tocando en un cabaret, arranqué un tango con una introducción de cello, con acompañamiento en acordes, nada bailable. Las bailarinas del cabaret salieron a bailar en puntas de pie y a tomarme el pelo. Me decían: "¿Qué es eso? ¿Te creés que estás en el Colón?".

“El tango se baila solamente en el interior, no en Buenos Aires. Hace poco vinieron de la televisión alemana y quisieron tomar una parte referida al pasado y otra al futuro. El futuro es usted -me dijeron-, y el pasado lo queremos filmar cuando bailan tangos. Sí -les dije -, únicamente si salen con un perro de caza y con una lupa y se disfrazan de Sherlock Holmes van a encontrar un bailarín en Buenos Aires”.

“Si quisiera ser popular tendría que simplificar y eso sería como vender el alma al diablo. Perdería. Rodolfo Mederos dice que Piazzolla es famoso pero no es popular y tiene razón. Popularidad es vender discos. Muchos discos. Y un sinfín de cosas que acompañan a esa. Fama es otra cosa, otro mundo”.

“Nuestro pueblo, en este momento, no tiene la sesera preparada para Piazzolla o para Borges, la tiene en el plan económico del Austral, en el bolsillo, en la deuda externa, en lo que va a venir. Es verdad que me conocen y me respetan, pero de ahí a que me entiendan...”.

“Mis arreglos eran totalmente distintos de los de la época. Cómo sería que muchos músicos me preguntaban si no había algunas notas equivocadas. No estaban acostumbrados a escuchar una nueva armonía. Y yo seguía injertando cosas. Por ejemplo, yo era un enamorado de Rapsodia in Blue, de Gershwin, y entonces tomaba un acorde que me gustaba y lo ponía en un arreglo. No era plagio. Siempre somos hijos de alguien”.

“En su momento Balada para un loco fue un boom mayor que cualquiera de los sucesos de Palito Ortega, de Sandro o de Leonardo Favio. No puedo hablar mucho porque su éxito supera mi imaginación en cuanto a lo que iba a pasar”.

“A veces escucho un arreglo de la orquesta del 60 y me dan ganas de reírme. Yo evoluciono todos los días. Porque todos los días escribo. Y si no tengo algo nuevo para qué diablos sigo escribiendo”.

“La música contemporánea es una cosa extraña. Es como alguien que está descubriendo una medicina para el SIDA o para el cáncer. Esta ahí, pero todavía no esta ahí, todavía no está el remedio, no salió a la venta, no está en el mercado”.

"El rock argentino es de muy baja calidad; no hay talento. Imitamos mal a los norteamericanos e imitamos mal a los ingleses".

“Lo que más me molesta de los rockeros argentinos es su falta de inquietudes. Dicen que hacen fusión… ¿de qué? No alcanza con que Charly García le ponga nombre de tango a sus discos, eso no es fusión, no es nada. Que tomen el ejemplo de Queen, Pat Metheny, Sting, Emerson, Lake & Palmer”.

“Salvo el pibe Aznar y Spinetta, los demás creo que me huyen, como tantos otros. El "Flaco" es un fenómeno como cantautor y yo soy sólo un músico”.

“Me interesa la gente que evoluciona. Los primeros en evolucionar fueron los Beatles. Al principio era un cuarteto cualquiera pero supieron crecer con las letras, con la música. Sting hizo un long play cercano al jazz y evolucionó. Tiene unos temas famosos igual que Emerson, Lake & Palmer en su momento, o Mick Jagger y Phil Collins ahora. Es gente que no se queda. En la Argentina fue importante Spinetta. Fue. Charly García no me emociona ni me asombra. Hay que ser genio para ponerse en genio”.

“Yo sólo tengo tiempo para mi música y no me alcanzan las 24 horas, me da bronca cuando duermo”.

“Me encontré con Atahualpa Yupanqui dos veces. Una me lo crucé en la calle en París y él me vino a saludar. Sinceramente me quedé helado, no supe qué decirle. Era como toparme con San Martín. No me salía una palabra”.

“¿Cómo puedo vivir aquí donde resucitan todas las momias?”

“La desilusión que me da no tener trabajo en la Argentina y que además haya gente que me presione por ideas políticas que son ajenas es realmente intolerable. Resultado: estoy inhibido para hacer música”.

“Yo no soy comercial desde el momento en que no vendo discos”.

“Tengo una ilusión: que mi obra se escuche en el 2020. Y en el 3000 también. A veces estoy seguro, porque la música que hago es diferente. Porque en 1955 empezó a morir un tipo de tango para que naciera otro, y en la partida de nacimiento está mi Octeto Buenos Aires”.

Patricia Rodón

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Opiniones (4)
3 de Diciembre de 2016|06:10
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3 de Diciembre de 2016|06:10
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  1. ¿qué es stand up?
    Me fui al diccionario del argentino exquisito de Bioy Casares y no figura.
    4
  2. Gracias Patricia
    por recordarnos el humor de Astor, el músico más extraordinario de la Argentina del S. XX.
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  3. Son un montón de frases de un tipo autososlayandose, hablando de lo genial que fué y atacando al tango que existió antes que él, por lo menos reconoció a Troilo, pero para todos aquellos que lo aman por sobre el tango mismo les digo que este escribió infinidad de temas pero los que tuvieron o se acecaron al éxito fueron aquellos en los que se acercó, al crearlos a la vieja escuela tangueril esa que tanto vapulea en estas líneas.
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  4. stand up??? que??? porq la necesidad de escribir frases en ingles?? Patricia RODON!!! porq no vas a la calle general paz y españa, por esa zona de los persas viste?, y te compras una personalidad un poco menos verreta!!!
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