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Para recordar: a veinte años del histórico triunfo de Mendoza ante Francia

Hoy, hace dos décadas, el seleccionado de la Unión de Rugby de Cuyo vencía 32 a 30 a Francia, una de las potencias del mundo. Entrá y reviví una de las grandes gestas del rugby mendocino.

En Twitter: @gonza_ruiz

Fue una tarde de invierno. Un martes de junio. Un junio de frío. Cuentan que se juntaron cerca de doce mil personas en el estadio de Independiente Rivadavia. Y vieron cómo un grupo de mendocinos, que jugaban por amor al rugby y representaban a su provincia, les ganaron a un grupo de franceses, que ya eran prácticamente profesionales y que representaban a su país. 

Si nos guiamos por el presente, cuesta creer que realmente ese partido haya sucedido. Pero dicen que fue verdad: un martes 30 de junio de 1992, hace exactos veinte años, el seleccionado de la Unión de Rugby de Cuyo le ganó 32 a 30 a Francia, ese equipo que regó de rugby champagne tantas canchas del mundo.

Fue uno de los momentos más gloriosos del rugby mendocino, a la altura de las victorias ante Inglaterra en el 90 y frente a Escocia en el 94. Vale la pena recordarlo. Por los tiempos que pasaron y que ya no volverán. Por esa épica del deporte que tanto nos gusta.

Francia estaba realizando una gira por Argentina.Venía de vencer a Córdoba y Buenos Aires, y de perder ante Tucumán. Después derrotaría a Los Pumas dos veces. El seleccionado mendocino, en tanto, ya sabía lo que era dar un bacatazo ante un pez gordo porque en el 90 le había ganado a Inglaterra y en el 91 había superado a New South Wales.

“Ese equipo tenía jugadores muy jóvenes y muy importantes. Tenía un gran capitán como Cipitelli. Recuerdo que ese día jugamos un rugby sólido, serio. Se ganó con las armas del rugby argentino: scrum, presión y tackle. Fue un triunfo memorable. Fue una fiesta en serio, la gente lo disfrutó mucho, pero lógicamente quienes más lo disfrutaron fueron los jugadores”, recuerda Eduardo Terranova, entrenador de aquel equipo junto a José Luis Crivelli.

Esa tarde, Mendoza salió a la cancha con Méndez, Martín Grau y Roberto Grau; Marchieri y Pascual; Casone, Nasazzi y Correa Llano; Orrico y Andía; Roby, Cremaschi, Cipitelli (capitán) y Gatti; y Lola.

Martín Grau y Gastón Nasazzi hacían su debut en el seleccionado mayor. Federico Méndez ya jugaba en Los Pumas. Después de ese triunfo, Martín Grau, Boquita Cremaschi y Matías Roby se sumarían al seleccionado nacional. Al otro año lo haría el Pato Grau.

El quince francés formó con Gonzalez, Landreau y Gallart; Devergié y Miorin; Cabannes, Cecillon (capitán) y Blond; Galthié y Reigt; Viars, Penaud, Marfaing y Bernat Salles; y Ougier
 
“Fue un triunfo espectacular. Teníamos una muy buena generación de jugadores. Eran un gran equipo, completo en todas las líneas, cosa que no siempre pasa”, agrega Fede Méndez, quien ese día formó una de las primeras líneas más recordadas junto a los hermanos Grau.

Matías Roby, wing de aquel equipo, también tiene un grato recuerdo de esa tarde. “Fue un partido muy áspero, apretado, que se definió en los últimos minutos. Fue un triunfo resonante, tuvo un gran impacto”, asegura.
 
Mendoza tuvo a un Cremaschi inspiradísimo. Boquita metió seis penales y dos conversiones, de un try de Casone y de un try scrum, clave en el partido. “El último try fue una jugada de derecha a izquierda, abren, hay un maul, liberan y me llega la pelota. Después hay una infracción y scrum para nosotros. Y ahí, los tres gordos de adelante fueron tremendos”, recuerda Roby sobre el try scrum.

Los jugadores franceses ya eran prácticamente profesionales y los mendocinos, como ha sido siempre, eran amateurs. Sin embargo, en esa época no existían las diferencias que existen hoy entre un seleccionado provincial y las súper potencias de elite del rugby mundial.
 
“En ese momento, el objetivo de un seleccionado provincial era jugar el Campeonato Argentino, salir campeón, competir contra Buenos Aires, Córdoba, Tucumán. Ganarle a un seleccionado europeo era muy difícil”, detalla Terranova.

“El rugby cambió muchísimo. Hoy, no te digo del seleccionado francés, pero de un equipo de la segunda división de Francia, estamos a años luz. En ese momento estábamos cerca. Le habíamos ganado a Inglaterra dos años antes, veníamos de perder por poco ante los All Blacks, era otra historia”, explica Méndez.

“En el tercer tiempo –cuenta Terranova– pasó algo curioso. El entrenador de Francia, Berbizier, estaba molesto y me increpó porque yo había dicho algo así que era el triunfo del amateurismo contra el profesionalismo. Después, me reconoció que le habíamos ganado bien y todo quedó en eso nomás”.
 

¿Cuál era la clave para que un equipo joven saliera a jugarle de igual a igual a una de las potencias del rugby mundial?

Roby toma la palabra: “Teníamos un sentimiento de pertenencia muy grande, sentíamos orgullo de pertenecer, nos generaba identidad. Teníamos un compromiso total con el seleccionado. Y éramos un grupo de hombres, no por la edad, pero sí por el compromiso hacia el equipo”.

“Es una gran alegría haber sido parte de eso. Es algo irrepetible. Lo más importante de todo es la amistad que quedó entre quienes fuimos parte de aquel grupo. Al día de hoy que tenemos una gran relación y eso es el mayor legado”, dice Terranova.

Pasaron dos décadas. El rugby es otro. Mendoza ahora no podría ganarle a Francia. Por eso toma más importancia una gesta como la que se dio ese martes de junio en el Bautista Gargantini. Un día como hoy. Un día para recordar.

Opiniones (1)
9 de Diciembre de 2016|12:24
2
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9 de Diciembre de 2016|12:24
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  1. Esa tarde nos juntamos todos los chicos de la 5ta división del Liceo (hoy somos m-35) , alentamos a un equipo muy groso y festejamos ese triunfo sin tener perspectiva de lo que significaba.
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