Diez libros para disfrutar en invierno

Se vienen los días fríos, de luz gris y sol escondido, en los que estamos más tiempo dentro de la casa y disponemos de algunas horas extra para dedicar a los pequeños placeres domésticos. Aquí, una decena de buenos libros para empezar el invierno.

El frío invita a quedarse en casa, y si después del trabajo o del estudio, querés leer un buen libro, te recomendamos una decena de títulos para que disfrutes de atrapantes novelas, sólidos ensayos que invitan al debate y entretenidos textos de divulgación. Un invierno pleno en lecturas.

Mala gente que camina, de Benjamín Prado. Buenos Aires, Alfaguara, 2009.

Con el doble talento de hacer reír mientras está contando sucesos terribles, Benjamín Prado ofrece una novela que denuncia el robo de niños durante el franquismo. A través de la pesquisa literaria que inicia un profesor para desentrañar la historia de una escritora “de segunda” autora de una sola y tardía novela, el autor repasa los momentos más álgidos de la dictadura de Franco. Precisión y crueldad se mezclan con humor gracias a la ironía con que el narrador describe la ideología de la Falange, los tenebrosos mecanismos de la Sección Femenina que ponía en práctica asfixiantes políticas respecto de las mujeres, el secuestro y robo de los hijos de las presas republicanas por parte de la organización de “beneficencia” infantil Auxilio Social y el desempeño, la filiación y las traiciones de los poetas e intelectuales españoles más famosos (de Ortega y Gasset a Camilo José Cela), entre otros aspectos. Relatada desde el presente, Mala gente que camina -verso de Antonio Machado-, recrea la vida en la España de la década del 40 a través de la investigación que emprende un profesor metido a detective. El resultado es una novela poderosa y conmovedora pero, paradójicamente, divertida.

La peste escarlata, de  Jack London. Luis Scafati (ilustraciones). Madrid. Libros del Zorro Rojo, 2012.

En 2013 estalla en las principales ciudades de la Tierra una peste fulminante que se propaga con rapidez hasta el último rincón habitado. No hay para ella antídotos conocidos; en cuestión de días, el vano éxodo de los pobladores vacía las ciudades, devastadas por el pillaje, los incendios y la violencia. Sesenta años después de la tragedia, el último superviviente de la peste -entonces joven profesor universitario y ahora anciano de casi noventa años- intenta al final de su vida transmitir algo de experiencia y sabiduría a sus nietos casi salvajes, evocando un mundo que ya nadie sabe que ha perdido. Ya en 1912 Jack London, uno de los autores más importantes de la literatura norteamericana, autor de Colmillo blanco y El libro de la selva, reflexionaba sobre el modo en que el hombre explotaba los recursos naturales y la fuerza del trabajo, ya anticipaba que las enfermedades podrían propagarse a una velocidad pasmosa por toda la tierra gracias a los medios de transporte. Sólo le faltó adivinar que existiría Internet. Las ilustraciones del maestro Luis Scafati, maravillosas, como siempre.

El hombre es un gran faisán en el mundo, de Herta Müller, Buenos Aires, Norma, 2010.

Herta Müller, Premio Nobel de Literatura 2009, destaca por su la poesía de sus imágenes que golpean al lector como los manzanos que se autodevoran, lágrimas huecas que esperan ser llenadas con agua de lluvia o dalias muertas que no pueden marchitarse. Pero además, su literatura sobresale por la dureza de sus historias, los paisajes opresivos y los personajes marcados por las circunstancias poco esperanzadoras que les ha tocado vivir ya que aborda la descomposición de una comunidad de alemanes de Rumania durante el mandato de Ceaucuescu. En El hombre es un gran faisán en el mundo, los habitantes de un pueblo rural de Rumanía viven su día a día sin apenas ambiciones. El lugar es un foco de corrosión; tanto es así, que el cura en ocasiones, el reloj de la iglesia para que el tiempo se detenga y no contemple el pecado. Éste es el lugar donde los personajes se mueven, donde la desesperanza y la miseria posterior a la II Guerra Mundial se apodera de ellos y donde la muerte les aguarda en las esquinas. Una novela dura, bella y reveladora.

La cripta de invierno, de Anne Michaels. Buenos Aires, Alfaguara, 2010.

Encanto, profundidad y lirismo son apenas algunas de las cualidades de esta estremecedora novela ambientada en Egipto cuando el templo de Abu Simbel debió ser desmontado y trasladado a una zona de mayor altura para la construcción de la represa de Asuán en la década del 60. Los protagonistas, el ingeniero Avery Escher y su esposa, al tiempo que asisten a la remoción de los milenarios bloques de piedra, a bordo de su casa flotante en el Nilo, remueven también sus recuerdos personales para remontarse a la niñez de él en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial y a la de ella, en Canadá, junto a su padre. Narrada en dos tiempos, el pasado y el presente, la novela entreteje la historia de la humanidad con la suya propia, para reflexionar sobre los meandros del alma y la  complejidad de la condición humana. Para lectores en busca de una historia intensa, maravillosamente escrita.

Historia política del pantalón, de Christine Bard. Buenos Aires, Tusquets, 2012.

De sarga, de jeans, de algodón, de cuero, de corderoy, del material que se sea, todas las mujeres tenemos al menos un pantalón en nuestro placard, una prenda que se adapta continuamente a los dictámenes de la moda. Pero su uso es reciente y no siempre estuvo bien visto como prenda femenina. Sucesor del calzón, el pantalón simbolizó la masculinidad y el poder. Durante la Revolución Francesa expresó los valores republicanos y se convirtió en un elemento clave del nuevo orden político. Sin embargo, las mujeres,  no accedieron ni a la libertad ni a la igualdad y tuvieron prohibido el pantalón. Cargado de connotaciones y fantasías, el pantalón acompañó todas las transgresiones que jalonaron la ruta de la emancipación de las mujeres. Artistas, feministas, revolucionarias, viajeras, actrices, deportistas: fueron innumerables las mujeres que se apropiaron de la prenda masculina. Pero habrá que esperar a 1960 y 1970 para que el pantalón se feminice. Historia política del pantalón resulta un informativo y entretenido ensayo histórico sobre una prenda fundamental en la historia de la moda y una de las más cómodas y versátiles para las mujeres.

El séptimo velo, de Juan Manuel de Prada. Buenos Aires, Seix Barral, 2007.

El séptimo velo es una novela épica de amor, traición y aventura ambientada en Francia durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial y en la España del terror franquista después de la Guerra Civil con un breve paso por la Argentina que refugió a los nazis, ideal para lectores que busquen buena literatura y no le teman a la extensión ni a una compleja maquinaria narrativa. Sirviéndose del tema clásico de la búsqueda del padre biológico, el autor nos embarca en el viaje que emprende Julio en busca de Jules Tillon, un operario de la fábrica Renault que participa activamente en la resistencia francesa, se enamora de Lucía, una española que trabaja en un circo, y pierde la memoria por la doble acción de una herida de bala en la cabeza y de varios traumas de guerra. Con una prosa envolvente, caracterizada por un gran poder de generar imágenes, rica en personajes a través de los cuales se retrata una época, Juan Manuel de Prada traza una novela madura, una doble historia de amor, espías y secretos con el aroma del cine clásico.

Bodas de odio. Una historia de pasión e intriga en la época de Juan Manuel de Rosas, de Florencia Bonelli. Buenos Aires, Suma de Letras, 2012.

Si te gusta la nueva novela histórica y la novela romántica, si te disfrutás de las lecturas rápidas, entretenidas, sin grandes pretensiones literarias; si te apetecen los misterios, las damas apasionadas pero recatadas y los caballeros osados pero discretos, Florencia Bonelli es tu autora. En su nueva novela, una de las escritoras referentes de la novela histórica romántica, relata la historia de Fiona Malone. En 1847, Juan Manuel de Rosas gobierna la Confederación Argentina desde Buenos Aires con mano férrea. Algunas provincias se alzan en su contra y forjan una alianza con el fin de derrocarlo. En esa época de conflictos sangrientos, lealtades e intrigas, la joven Fiona Malone sólo espera enamorarse, como lo ha hecho su amiga Camila O’Gorman. Pero un apuesto y enigmático hombre, Juan Cruz de Silva, perteneciente al círculo íntimo de Rosas, se cruzará en su camino para desbaratar sus planes. Fiona Malone pronto se verá atrapada en un mundo de odio, pasión, intrigas y peligros.

Etimología de las pasiones, de Ivonne Bordelois. Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2006.

"La antigua avenida poblada de diccionarios somnolientos ha desembocado en un tapiz formidable donde se entrecruzan sombras y colores, donde vibran recuerdos y se arrinconan en gamas grises los olvidos. La ira que se identifica con la pasión y la pasión que se bautiza como sufrimiento, el aullido de la avaricia y la bizquera de la envidia, el estro de la inspiración y el estrógeno del sexo, la leche del amor, los trenos de la tristeza y la velocidad de la alegría, la hermandad de la esperanza y el esperma: he aquí un bosque de metáforas que nos retrotraen a la infancia del lenguaje, cuando el cuerpo hacía cuerpo con la palabra y las emociones estaban cerca de los huesos, la sangre, los ojos y la piel", escribe la autora. A partir de raíces de palabras como ira, amor, envidia, codicia, avaricia y otras, la autora asciende a través del latín, el griego, y las antiguas lenguas eslavas y germánicas, para reconstruir un complejo mundo pasional y recuperar así significados muchas veces reprimidos por la cultura imperante. Etimología de las pasiones intenta demostrar que desafiar aquel tabú puede ser una ocasión sorprendente de cambio y enriquecimiento en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.

Historias mínimas de nuestra historia, de Ema Cibotti. Buenos Aires, Aguilar, 2011.

La historia de la vida privada, la historia doméstica que recupera fragmentos de la vida diaria crea una nueva versión de los hechos. Sobre esta variante basada en la "singularidad" trabaja desde hace varios años Ema Cibotti, testimonia de otra manera el proceso de construcción de la identidad nacional. Historias mínimas de nuetra argentina, abarca un lapso temporal que arranca con la redacción de la Constitución Nacional y termina con el golpe de Estado de 1930 en el que José Félix Uriburu derrocó al entonces presidente Hipólito Yrigoyen. La historiadora revisa ese período metiéndose en situaciones y experiencias de personas de la época que dan cuenta de cómo vivieron ese tránsito hacia un país que se estaba construyendo e institucionalizando, un país que pasó sin escalas del optimismo por el modelo agroexportador a esa suerte de sentimiento nostálgico y desencajado que derivó en el golpe cívico militar del 30. Valiéndose de cartas, crónicas y documentos, con una prosa amena y entretenida,  Cibotti reconstruye una época que obró como disparadora de conductas recurrentes en la sociedad argentina, desde la abrupta alternancia de momentos de euforia social con otros de gran desencanto hasta la adhesión -tácita o implícita- a un cambio político para luego renegar de sus consecuencias.

“Mi amor, hoy tengo fútbol”. Manual de táctica y estrategia del fútbol amateur, de Federico Reggiani y Max Aguirre. Buenos Aires, Sudamericana, 2012.

¿Por qué cornos juego al fútbol?, se pregunta todo aquel que siente los dolores que los años o la patada de un cinco inescrupuloso dejan como marca en partes del cuerpo que uno ni sabía que estaban ahí, acechando, debajo de la capa de grasa. Usted, lector, no es un boludo único. Esperamos no herir su deseo de originalidad, pero es nuestra obligación recordarle que el fulbito una vez por semana es de boludo estándar, un episodio de la estadística, que se repite en miles de boludos, que al igual que nosotros, dedicamos horas de nuestras vidas, litros de nuestro sudor y la poca vida útil que le queda a los órganos relativamente importantes como el corazón y el cerebro, a jugar al fútbol como disciplina amateur. Usted es, qué duda cabe, un boludo digno de estudio. Si sos mujer y no podés creer que a tu novio o marido lo ponga más nervioso el partido de los jueves que el parto de un hijo, este libro también es para vos. Te ayudará a comprender la psiquis de este ser humano que cuando mira un partido le transpiran las manos, que discute con sus amigos si el asado debe ser antes o después del partido, cómo se debe llamar el equipo o de qué color se hacen las camisetas, resumen en clave de humor sus autores, los guionistas y dibujantes de historietas Federico Reggiani y Max Aguirre.

Patricia Rodón

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7 de Diciembre de 2016|07:39
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7 de Diciembre de 2016|07:39
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  1. Jack London escribio El llamado de la selva. El libro de la selva fue escrito por Rudyard Kipling.
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