Historia y literatura: recreación de vidas posibles

¿Tienen algo que ver la historia y la novela?, ¿comparten los mismos objetivos y procedimientos?. Con estos interrogantes como premisa, el historiador Justo Serna analiza el proceso de creación y su perspectiva de la historia vivida de cinco grandes novelistas.

Ellos son Eduardo Mendoza, Luis Landero, Arturo Pérez-Reverte, Antonio Muñoz Molina y Javier Cercas. Las páginas de este ensayo, La imaginación histórica, ganador del Premio Manuel Alvar Estudios Humanísticos 2012, que publica la Fundación José Manuel Lara, ayuda a conformar la memoria contemporánea española de la mano de la ficción, según explica Magdalena Lasala.

En este sentido, todos los autores analizados por Justo Serna han vivido la dictadura de Franco y las consecuencias de la Guerra Civil y en sus novelas reflejan toda esa "violencia" y el "belicismo" de la sociedad española tras la contienda, según ha explicado el autor Justo Serna.

Asimismo, señala que en sus textos, cada autor se recrea a sí mismo y "proyecta sus conjeturas" hasta conformar una "memoria colectiva" que se expresa a través de la voz narrativa.

Respecto a las peculiaridades de cada uno de los autores analizados, Serna subraya la "sátira y la ironía" de Eduardo Mendoza al recrear la historia, o el "pensamiento siempre fuera de contexto" de Luis Landero, cuyos personajes "viven consumidos por el azar".

En cuanto a Reverte, Justo Serna asegura que es el "principal moralista" de la ficción española ya que en sus relatos recuerda lo que ha sido la "violencia colectiva" que ha atrapado a la sociedad.

Mientras que Antonio Muñoz Molina, según este historiador, realiza en sus novelas una recreación de sus vidas posibles. "Muñoz Molina se va desdoblando en diferentes personajes", explica el autor, quien ya escribió un libro sobre la obra del autor de Plenilunio, titulado Pasados ejemplares. Historia y narración en Antonio Muñoz Molina.

Por último, describió a Javier Cercas, como el más "experimental" de los cinco autores, quien sitúa a sus personajes frente a la encrucijada de tomar una "decisión moral" y "muestra su simpatía por los pequeños héroes de la vida cotidiana".

Serna reconoce que este libro "le ha costado cincuenta y tantos años de trabajo, como lector de novelas, principalmente, pero también como historiador, y como crítico", al tiempo que asegura que cuando hace historia cultural "sigue unos preceptos que espera haber aplicado en este libro".

En este sentido, el autor afirma que le "incomoda" cuando un analista, cuando un crítico, "expresa sin más sus preferencias personales", porque cree que la crítica y el examen "son el arte de la argumentación y de la apostilla". "Hemos de ser didácticos, pero sin pesadeces. Y hemos de ser informativos sin alardes eruditos", defiende.

Asimismo, y acerca de los autores que aparecen en La imaginación histórica, Justo Serna manifiesta que en este libro "hay un argumento general, un hilo conductor, una idea de la ficción y de la historia. Hay una reflexión sobre lo que hacen los historiadores cuando exhuman lo pretérito y hay una reflexión sobre lo que hacen los novelistas cuando cargan con el pasado".

"Los autores que yo he elegido son creadores que tuvieron que hacerse con una tradición propia, que tuvieron que reciclar materiales diversos, que debieron recuperar lo propio y lo local sabiéndose deudores y epígonos de la novelística foránea. No hay arbitrariedad en la elección. Son nombres indiscutibles, con logros destacables, y hay entre ellos ciertos puntos comunes", destaca el escritor. 

Fuente: Europa Press

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