Osvaldo Soriano stand up: literatura, fútbol y humor negro

Decía que no le interesaba la literatura, elegía el respeto de sus pares periodistas y maldecía y bendecía el oficio y el trajinar de las redacciones. El escritor destacó por su enorme sentido del humor. Su ironía se disfruta tanto en sus textos literarios y periodísticos como en sus declaraciones. Disfrutalo.

Escribía de noche, detestaba a la academia y fue un best seller; fue un cinéfilo impenitente y un lector contumaz y desordenado que quería ser futbolista. Decía que no le interesaba la literatura, elegía el respeto de sus pares periodistas y maldecía y bendecía el oficio y el trajinar de las redacciones.

Osvaldo Soriano (1943-1997), cronista de su época, escribió sobre la patria sin patrioterismo aporreando una máquina de escribir en las notas de los diarios y en las páginas de sus novelas.

El autor de Triste, solitario y final, No habrá mas penas ni olvido y Cuarteles de invierno, entre otras obras, destacó por su enorme sentido del humor. Su ironía se disfruta tanto en sus textos literarios y periodísticos como en sus declaraciones, entrevistas y diálogos públicos.
 
Aquí, un puñado de frases brillantes de este admirado escritor argentino.

“Yo no tengo biografía. Me la van a inventar los gatos que vendrán cuando yo esté, muy orondo, sentado en el redondel de la luna”.

“Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los sigue y los protege”.

“Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo. No es posible usar al gato para nada personal, no hay manera de privatizarlos”.

“Siempre cuando uno rescata un manuscrito, hay un gato adentro”

“El gato Félix fue un gran héroe yanqui de los año treinta, puritano y travieso. El Fritz the Cat, de Ralph Baskhi y Robert Crumb, sintetizó los eróticos y crueles años de mi juventud; apareciendo en 1968, Fritz es el primer gato de dibujo que vuelve de Vietnam, se droga, callejea de un prostíbulo a otro, fuma como un escuerzo, duerme con las mejores chicas, incluida su hermana, y termina asesinado por una gata vieja a la que había abandonado en tiempos mejores. En cambio, Walt Disney detestaba a los gatos. Recién en 1970 se decidió a crear un personaje que, por supuesto, no le dejó éxito ni plata. Disney era uno de esos tipos que nunca se hacen querer por los gatos”.

“Creo que no soy tan viejo como para ser venerable, ni tan joven como para ser un cómplice”.

“Estoy cansado de llevarme puesto”.

“No hay persona alguna que deba pensar tanto, en tan poco tiempo y a tanta velocidad, como un futbolista cuando enfrenta al arquero y éste lo mira a los ojos”.

“El fútbol tiene la significación de una guerra sin muertos, pero con conflicto. Con drama, reflexión e ironía. Y amalgama a la familia, cosa que no consigue la política”.

"No se puede escribir literatura con el banderín de San Lorenzo enfrente".

“Maradona es un rey en un país sin corona y así se ubica él: como un rey que nos habla a nosotros, los súbditos. Pero hay que entenderlo porque el tipo debe pensar: "¿Qué me van a aplicar la ley justo a mí, si les hice un gol con la mano a los ingleses?" Y tiene razón: si acá los corruptos andan sueltos y ni siquiera nos dan felicidad. Como él”.

“Más que las hazañas, me atraen los personajes. Como todo buen argentino, tengo cariño por los frustrados, los derrotados. Por eso me gusta más Belgrano que San Martín. Belgrano tenía una buena cuota de locura y a través de la historia queda la imagen de un tipo con contradicciones, capaz de ser mujeriego, capaz de ser una persona normal”.

“Yo siempre fui peronista, nunca me metí en política”.

“Soy de izquierda independiente. Nunca estuve en ningún partido, no simpaticé con algún partido u organización que me pudieran ofrecer algún tipo de cargo. Además hice todo lo posible para que no me lo ofrecieran”.

“Los argentinos somos ambiciosos, negadores, leales, algo que es muy argentino como chantas y, pese a todo, talentosos. Se ha logrado destruir un país sin destruir al argentino”.

“Un presidente que llama a los diputados de su partido para decirles cómo tienen que votar es un rasgo autoritario. Mientras haya un diputado que insulte por radio la democracia no va a avanzar. Y lo peor de todo es que ese diputado logra, con su aptitud, que lo inviten a todos los programas del país”.

“El mundo a las ocho de la mañana tiene una luz matadora, por la cual uno puede ir preso tranquilamente. Esa hora a mí me da miedo desde esa época: hay tanta gente que no sé qué carajo hace, todos esperan el colectivo, cruzan la calle... Sobre la base de esos temores, creo, me convertí en periodista".

"Si a mí nunca me interesó la literatura: yo siempre fui escritor".

“Quizás lo único que me propongo al escribir es quitarle a la literatura cierta solemnidad que tiene”.

“Tengo poca relación con la crítica. Me importan los lectores, divertirme escribiendo y abrir un mundo que mezcle la aventura con la política y el humor”.

“Un escritor está siempre igual de solo que un corredor de maratón. De esa soledad debe sacarlo todo: música celeste y ruido de tripas. Y también la peregrina ilusión de que un día, alguien decida abrir su libro para ver si vale la pena robarle horas al sueño con algo tan absurdo y pretencioso como una página llena de palabras”.

"Una novela es como una tormenta en el océano, pasa y no deja huella".

"Todo empezó con la repatriación de los restos de Rosas y con esa lápida que encontré en el cementerio de Pére Lachaise que decía espía argentino. Si un espía argentino tiene una tumba con su nombre, es una trampa para que lo crean muerto”.

“Hace cinco meses que no prendemos un cigarrillo. Juntos sufrimos el vejamen de la abstinencia y la vida limpia. Hace unos meses esta habitación era un quemadero de fragancias maravillosas. Tabacos de la Argentina, de Cuba y de Holanda, ya no; resignamos algo de la utilería que compone a los duros: cigarrillos, sombrero, impermeable, el revólver de juguete”.

“Una de estas tardes, llegué a la redacción y encontré parado junto a mi escritorio a un hombre bajito, pálido, de traje cruzado y corbata como de luto. Tenía en las manos un block de papel y una lapicera a fuente. Me anunció su mérito de escribano público nacional y me dijo, con un poco de vergüenza, que venía a dar fe de mi mala fe para con la empresa. Luego llegó Jara y me dictó órdenes que el hombrecito transcribía y suscribía. Al principio lo tomé con humor y logré que el escribano se pusiera nervioso levantando también acta de mis observaciones sobre el estado de las máquinas de escribir, la pésima iluminación de la sala de redacción y el mal gusto del café que se servía al personal. Duró poco más de una semana”.

"Yo vivía en Tandil y empezaba a escribir algunos cuentos horribles. Como todo el mundo tenía su dirección, yo también. Y le envié el texto. Un mes después recibí una carta. Cortázar se había tomado el trabajo de arrancar de La revista de Occidente su cuento Una flor amarilla, uno de sus grandes cuentos, por otra parte. Y nada más. Por supuesto, entendí bien que esa no respuesta era una respuesta en sí misma, casi una gentileza."

Los franceses dicen: "Cuando vos te morís vas al Purgatorio" y calculan que eso dura diez años, hasta que después viene el paso al Paraíso o al Infierno. Borges no fue al Purgatorio. Murió y acrecentó su fama y su prestigio. En cambio, Julio (Cortázar) pasó por un purgatorio. Yo he leído notas francamente adversas de tipos que decían haber vivido engañados respecto a Cortázar. Era como para preguntarles: '¿Y vos qué tenés para aportar?'."

“Siempre hay diferencias entre la ambición y el resultado. En mi caso, nunca me he propuesto grandes metas. No soy de hacer demasiados planteos. Cuando empecé a escribir mi primera novela pensaba cuántas novelas sería capaz de escribir. Soy muy perezoso y en lugar de trabajar prefiero ir al cine o pasear. En aquel entonces pensé que si llegaba a escribir cuatro novelas estaba hecho”.

“En la actualidad llevo escritas cuatro novelas y espero escribir alguna más si la salud y el tabaco me lo permiten”.

“Lo único que me propongo al escribir es quitarle cierta solemnidad que tiene la literatura. Divertirme escribiendo y abrir un mundo que mezcle la aventura con una especie de parábola política del humor. Hasta ahora lo he conseguido en alguna medida, pero me gustaría ir más lejos si pudiera. Al menos lo voy a intentar”.

“Más allá de mi pereza, cuando me pongo a escribir y paso de la página treinta sé que termino el libro. El problema es llegar a esa página. En cuanto al talento, se necesita una cuota importante. Algunos escritores norteamericanos la suelen situar en el 10%”.

“Un escritor está siempre igual de solo que un corredor de maratón. De esa soledad debe sacarlo todo: música celeste y ruido de tripas. Y también la peregrina ilusión de que un día, alguien decida abrir su libro para ver si vale la pena robarle horas al sueño con algo tan absurdo y pretencioso como una página llena de palabras”.

"A sus plantas rendido un león tiene elementos muy cinematográficos, pero sólo podría ser filmable si se pudieran hacer creíbles ciertas escenas. Por ese motivo el director ideal sería Federico Fellini”.

“Quería escribir una cierta cantidad de novelas que fuesen dignas y lo he conseguido. Perdí ilusiones menores, como ser el centroforward de San Lorenzo”.

Patricia Rodón
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Opiniones (1)
2 de Diciembre de 2016|23:55
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2 de Diciembre de 2016|23:55
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  1. No tiene que ver a su querido san lorenzo en la situación actual.
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