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Cantero, el hombre que desnuda la hipocresía de los dirigentes del fútbol argentino

La cruzada del presidente de Independiente cada vez deja más en claro que sus colegas no se comprometen en su lucha porque son cómplices de los barras. Es el momento de que los verdaderos hinchas se involucren en sus clubes para remover a una dirigencia podrida.

En Twitter: @gonza_ruiz

Hace un año y medio, en un bar perdido en la encantadora Tilcara, en Jujuy, escuché por primera vez sobre Javier Cantero. Un porteño, hincha de Independiente, entre música y vino, me contó que ese tipo era el único que podía salvar a Independiente.

“¿Para tanto?”, le pregunté. “Es más –me confesó–, si me apurás, te digo que es el único que puede salvar al fútbol argentino”.

Pensé que esa exageración era consecuencia del vino. Cantero todavía era, para gran parte del fútbol argentino, un desconocido.

Pasó el tiempo. Hoy Javier Cantero es el único hombre que genera una mínima esperanza en el fútbol argentino gracias a su admirable cruzada en contra de los barrabravas.

Anoche, una vez más, vimos por la televisión la impunidad con que se manejan esos tipos. Bebote Álvarez, líder de la barra de Independiente, amenazó –encapuchado, como un criminal– ante las cámaras al titular del Rojo.

Es imposible no tener bronca por dos aspectos: primero, la exasperante impunidad de los barras; segundo, la absoluta falta de compromiso de la dirigencia del fútbol argentino con el presidente del club de Avellaneda.

Cantero incomoda. Es una piedra en el zapato del podrido fútbol argentino.

Cantero está dando solo una batalla que excede largamente lo deportivo.

Cantero nos hace ver que ningún dirigente lo acompaña, porque no les conviene.

Cantero desnuda la hipocresía de los dirigentes del fútbol, que jamás piensan en los hinchas.

Cantero está demostrando que es posible luchar contra los barras.

Cantero logra que los hinchas se olviden de los colores y se unan por un objetivo en común.

Cantero consigue que los verdaderos hinchas del fútbol –lo único sano que le queda a este deporte– se unan bajo la utopía de un deporte sin barras, sin violencia y –lo más importante de todo– sin muertes.

Después de ver lo que hace el titular del Rojo, las preguntas surgen solas.

- ¿Cómo sería si la AFA fuera presidida por Cantero?

- ¿Por qué en el Fútbol Para Todos no usan tantos minutos de propaganda para dar a conocer lo que hace Cantero?

- ¿Por qué el Estado no se involucra definitivamente en esta cruzada y sólo reciben a Cantero para sonreír ante las cámaras?

- ¿Por qué los presidentes de casi todos los clubes de primera división miran para otro lado?

- ¿Qué esperan los hinchas de Godoy Cruz, por citar el ejemplo más cercano, para pedirle a Mario Contreras que se una a Cantero?

Las respuestas a muchas de estas preguntas caen en el mismo lugar: la falta de compromiso de los dirigentes del fútbol y de los políticos se debe a que los barras son absolutamente funcionales a sus intereses. No les conviene. Así de sencillo, así de triste.

Todos los hinchas conocen en sus clubes a los barras y saben por qué llegaron a ese lugar, qué favor le hicieron a los dirigentes, qué negocios tiene en el club y mucho más. Pero siguen ahí, porque quienes mandan en los clubes así lo quieren.

Cantero está marcando el camino. Los hinchas tienen que dejar de lamentarse desde sus casas o cuando vuelven de la cancha. Llegó el momento de involucrarse.

Hay que ser socios de los clubes y con el voto tratar de sacar a una dirigencia cómplice e hipócrita. Hay que buscar más Canteros. La única manera de cambiar este inmundo estado de las cosas es involucrándose.

Ese hincha del Rojo que me habló de Cantero debe andar contento, o por lo menos ilusionado. Hoy, todos queremos que Cantero sea presidente de nuestro club.

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