Bianciotti, el escritor de la evocación silenciosa

El escritor argentino Héctor Bianciotti -quien fuera editor de la casa Gallimard durante los 80, y desde 1996 miembro de la Academia Francesa de Letras- falleció en París a los 82 años, luego de una larga enfermedad y casi en soledad.

El narrador, que emigró a Europa en 1955, había nacido el 18 de marzo de 1930 en Córdoba. Periodista cultural, vivió en Italia y en España y desde 1961 se instaló en la Ciudad Luz, "ese norte que brilla por siempre para los intelectuales latinoamericanos cuando la oscuridad acecha", como la definió en una conversación con Télam en septiembre de 1993.

Entonces, Tusquets, su sello de siempre, acababa de publicar "Lo que la noche le cuenta al día", su primera novela escrita en francés, idioma que desde ese momento jamás abandonó a la hora de sentarse frente a una hoja en blanco.

"Yo no elegí el francés. Es el idioma francés el que se apoderó de mi y echo afuera el castellano", dijo en 1993, a pesar de que siempre afirmó: "En el fondo, nunca salí de la pampa".

Pero reconocía que poseía un "muy buen francés. Un francés que sorprende a la gente porque nunca utilizarían las palabras que yo empleo".

Bianciotti trabajó para Le Nouvel Observateur, Le Monde y para La Quinzaine littéraire, y como lector y editor en la casa Gallimard; su nombre se hizo más notorio para el gran público a raíz de su cercanía con Jorge Luis Borges.

El escritor (además de sus afinidades estéticas con el autor de "Ficciones"), fue el responsable de la traducción al francés de las obras completas de su colega, que se publicaron en la editorial donde trabajaba.

Otro de los editores de ese sello es Philippe Sollers. Bianciotti publicó, entre otros libros,"El amor no es amado", "Los desiertos dorados", "Detrás del rostro que nos mira", "Ritual", "La busca del jardín", "Lo que la noche le cuenta al día", "El paso tan lento del amor" y "Como la huella del pájaro en el aire".

En 1977, ganó el premio Médicis para escritores extranjeros: en 1983, el premio al mejor libro extrajero; en 1985, el premio Femina; en 1993, el Pierre de Monaco y en 1994, el de la Lengua Francesa.

En alguna oportunidad, el poeta mexicano y Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, dijo que la literatura de Bianciotti "no describe: evoca, convoca. Un arte más cerca de la música que de la pintura.

Bajo perfil y sobriedad, partió para Europa, según le dijo a esta agencia, "asustado por un cierto aire de intolerancia cívica que se empezaba a vivir en la Argentina" posterior al golpe cívico-militar contra Juan Domingo Perón.

"Mi obra le debe mucho a Borges, y mucho también a José Bianco (secretario de redacción de la revista Sur). Mis gustos son clásicos: los griegos y los narradores europeos del siglo XIX, especialmente Henry James y Oscar Wilde".

"Lo que la noche..." quizá sea su pieza más notable. "Ese texto es un ajuste de cuentas con mi pasado en el territorio pampeano", donde nunca pudo acostumbrarse a la disciplina del colegio de curas donde estaba internado, y donde descubrió la literatura de Paul Valéry.

"La novela es, de alguna manera, autobiográfica, pero eso no quiere decir que no se puedan hacer otras lecturas. No descaro ni siquiera una lectura política", decía Bianciotti en 1993.

Sus textos no eran estridentes ni escandalosos. No había épicas ni grandes heroísmos. El escritor acaso haya sido un hombre metido en su mundo pero sus amigos recuerdan su generosidad y cultura y una humildad que sólo quebraron los medios cuando acompañó, en Ginebra, los últimos días de Borges".

Fuente: Pablo Chacón / Télam
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