Las predicciones tecnológicas del genial Ray Bradbury

El maestro de la ciencia ficción soñó y anticipó conceptos imaginarios que hoy gozamos como avances tecnológicos. Muros digitales para comunicarse, intercambio de información con audífonos, libros digitales  e incluso autos que circulan sin conductor son algunas de las ideas que el escritor soñó y hoy son realidad.

Ray Bradbury fue un auténtico visionario que fue capaz de vaticinar hace décadas avances tecnológicos que hoy son parte de nuestra vida, como el muro de Facebook, los cajeros automáticos o el coche de Google que conduce solo.

Las novelas más conocidas y populares de Bradbury fueron escritas hace más de medio siglo. Crónicas marcianasy Fahrenheit 451  salieron de la imprenta en 1950 y 1953, respectivamente, y aunque al escritor le gustaba más que se refiriesen a él como creador de fantasía que de ciencia-ficción lo cierto es que supo avanzar en sus creaciones ideas, conceptos y dispositivos que entonces pertenecían ínicamente al territorio de la imaginación y que hoy podemos utilizar en nuestra vida cotidiana.

Algunas de esas predicciones que se cumplieron son, por ejemplo, los auriculares. En la citada Fahrenheit 451 los protagonistas llevan en los oídos unos audífonos con los que se comunican entre sí como nuestros actuales Bluetooth.

También describió en esa misma obra enormes pantallas planas que son fácilmente identificables con lo que ahora podemos ver en los salones domésticos. Igualmente describía una tecnología de muro digital mediante la que los habitantes de esa distopía se comunicaban entre sí.

En el relato El peatón (1951) Bradbury ponía el acento en una sociedad aislada al prestar sus integrantes más atención al entorno digital que a sus propias vidas. El protagonista, el peatón del título, es arrestado por salir a pasear por la solitaria calle y por no tener un televisor. También en ese relato aparece un vehículo que se conduce a sí mismo, que piensa por sí mismo y que apresa al peatón que no tenía tele para llevarlo a un sanatorio mental. Esperemos que el coche de conduccion autónoma de Google no llegue a tanto.

La vigilancia electrónica tampoco fue ajena a la pluma imaginativa de Bradbury. Denunciando la situación antes de que se produjera, ya anticipaba circuitos cerrados de televisión que vigilaban a los habitantes de las ciudades.

En Fahrenheit 451se ponía también el ojo crítico en el sensacionalismo de la cobertura informativa de los medios.

No estrictamente dinero, pero sí avanza en la existencia de cajeros automáticos de los que se podía obtener información las 24 horas sobre la cuenta corriente y la transacciones comerciales del interesado.

Sobre la inteligencia artificial también escribió en Crónicas marcianas y Fantasmas de lo nuevo, contemplando incluso la posibilidad de que las máquinas tuviesen sentimientos.

Y por útimo, para un visionario escritor de anticipación, tenía su lógica terminar hablando de libros electrónicos. En sutil referencia a Fahrenheit 451, novela en la que los libros estaban prohibidos y una brigada de bomberos acudía presta a quemar cualquier ejemplar, Bradbury temía que en algún momento del futuro terminasen por desaparecer las ediciones en papel. Sus palabras al respecto fueron "los e-books huelen a combustible quemado".

Fuente: Gizmodo.

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